De todos los hombres estudiados por Gillette, los alemanes son los más preocupados por su cuidado personal: dedican 47 semanas a lo largo de su vida a mirarse al espejo, frente a las 39 que puede emplear un español, que ocupan el segundo puesto en coquetería. Lo malo es que no les cunde, ya que a pesar de los esfuerzos que pueden hacer, el resto de los europeos piensan que los germanos son los que menos se preocupan en cuidarse. Por lo contrario, son los italianos los mejor considerados, y precisamente son también los que menos minutos al día dedican a esta tarea.
Lo que está muy claro, es que los varones cada vez se cuidan más y tienen menos vergüenza en admitirlo. Gastan más dinero en arreglarse que hace tres años. Y, en este terreno sí, los españoles y los italianos son de los que más invierten en el cuidado de la piel y también del cabello. Ya no hace falta que les hagan sus mujeres las compra, cada vez son más los que van a la perfumería a elegir los cosméticos que se van a poner. E igual que reconocen que se cuidan, ni a los españoles ni a los alemanes les gusta presumir ni contar los secretos de sus rituales, porque su norma principal es la naturalidad.
El momento de arreglarse, cómo no, gira entorno al afeitado, que sigue siendo el ritual de preparación más habitual. La mayoría de los hombres consideran que el vello facial es "anticuado, poco atractivo y poco sexy". Y las mujeres ven a los que no se pasan la cuchilla con una determinada periodicidad como "descuidados, dejados y desaliñados".
Los dividen en las siguientes categorías: los que van totalmente afeitados, son limpios y atractivos; los que optan por las perillas son considerados superficiales; los que sólo llevan barba alrededor de la mandíbula, van a la moda; con bigote, conservadores, y con barba completa, anticuados. ¿Usted cómo la lleva? Lo cierto es que somos tan obsesivas que llegamos a instar a los caballeros a que también se depilen.
En este terreno, tomen nota, porque lo que más detestamos en general, tanto varones como féminas son los pelos de la nariz. Como curiosidad, los que más se depilan las ingles son los suecos (un 38 por ciento). Los alemanes, sin embargo, se rasuran más el pecho (un 24 por ciento), mientras en España nuestros chicos no se depilan ni recortan vello corporal alguna en un 15 por ciento de los casos. "Cada cinco o diez años, la tendencia muda en un sentido o en otro. En los 70, el pelo en el pecho trufaba (véase Tom Jones), mientras que ahora, es mejor tener un pecho suave", declara Kevin Powel, director del Centro de Tecnología de la firma de afeitado. "Depilarse el pecho y otras zonas del cuerpo también está más aceptado", puntualiza.
El empuje de la televisiónTambién hasta hace muy poco, se consideraba ridículo que los hombres se preocupasen por su cutis. Las cremas, tónicos y perfumes eran más de Venus que de Marte. Tim Brown, experto en cuidados de la piel de P&G, cuenta: "Ahora los programas de televisión no hacen más que potenciar la imagen". Según el estudio, la hidratación cada vez tiene más seguidores, con un promedio del 39 por ciento de los hombres. Los que más utilizan las hidratantes son los irlandeses (un 54 por ciento), frente a los suecos (el 25 por ciento).
En cuanto al cabello, es otro tema que les trae de cabeza: en general, los mediterráneos prefieren llevar el pelo largo y la calvicie les causa pánico. Sin embargo, la moda de algunos hombres de alto standing y famosos de llevar la cabeza rapada, ha provocado que aumente la aceptación. Como promedio, el 36 por ciento de los caballeros usan productos para el pelo.
Pero ya no se quedan en las necesidades básicas, sino que acicalarse la cabellera es una forma de sentirse únicos y atractivos. No hay más que encender la televisión y contemplar la sección de deportes o un reality. Es más probable encontrase a un joven con mechas, que hace diez años. "Los hombres más jóvenes empiezan a experimentar con productos, así crecerán con ellos y eso les dará más experiencia. Además, arriesgan más en su aspecto", indica Steven Shiel, experto en tratamientos para el cabello de P&G.
