Ban Ki Moon pide una "revolución verde"
Ponzam busca sustituir un Kyoto fracasado con más restricciones en plena crisis
viernes 12 de diciembre de 2008, 09:15h
En el año 2012 concluye el tratado de Kyoto, y todo indica que con un notable fracaso. Los críticos siempre señalaron el enorme coste que tenía implantarlo en bienestar y empleo, y las economías europeas (más la japonesa y canadiense, que también se sumaron al acuerdo), lo han aprendido por la vía dolorosa. Pero acaso lo más decepcionante es que, como adelantó El Imparcial, los resultados no acaban de llegar. De hecho, en 2006 Europa aumentó sus emisiones y Estados Unidos las redujo. Y de 2000 a 2006 “los últimos siete años para los que contamos con información, la tasa de crecimiento de los Estados Unidos ha sido de un tercio del 1 por ciento, comparado con más de un 1 por ciento”, según incidía el portavoz de Cooler Head’s Coalition, Chris Horner.
Ponzan quiere concluir con nuevos objetivos de reducción de emisiones, cuando los de Kyoto no se cumplirán para la mayoría de las naciones que lo ratificaron. Entre ellas, muy destacadamente, está España, que es el segundo país de la Unión Europea que más ha aumentado sus emisiones de CO2 desde los niveles de 1990, detrás de Portugal. A pesar de este fracaso, la Unión Europea, en una reunión interna, se comprometió a reducir las emisiones en un 20 por ciento en 2020.
Los enormes costes que ello acarrearía tendríamos que pagarlos en plena recesión económica. Barack H. Obama, partidario de Kyoto, llega a la presidencia en un momento en que incluso los europeos están echándose atrás en ciertas medidas contra las emisiones de CO2. A la espera de lo que ocurra en 2009, ya sabemos que 2008 es el más frío de los últimos años
Silvio Berlusconi, presidente de Italia, ha amenazado con vetar el acuerdo si se mantiene en los términos que podrían ser aprobados. Para Berlusconi, resulta "absurdo hablar de emisiones cuando hay una crisis en todo lo alto", por lo que consideró que "habría sido más oportuno aplazar" la discusión sobre el cambio climático.
La idea de que el calentamiento global sólo tiene efectos negativos queda en exclusiva para los grupos ecologistas y los medios de comunicación. El debate científico es otro: si los efectos negativos superan a los positivos o no lo hacen. Y el debate sobre las causas de ese calentamiento, a pesar de la pretensión de que hay un consenso científico, es cada vez más vivo. 650 científicos del clima, incluyendo premios Nobel, han mostrado sus dudas respecto de la posición oficial en un informe dado a conocer este jueves en el Senado de los Estados Unidos. Uno de los científicos, el ex científico jefe del clima de la Nasa, declara: “Dado que ya no formo parte de ninguna organización ni recibo ningún fondo público, puedo hablar libremente: Como científico, yo soy escéptico”.
Mientras los científicos debaten, los políticos están en su papel, con grandes promesas y palabras resonantes. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, propuso hoy una "revolución verde" para hacer frente al calentamiento global y a la crisis financiera internacional, un discurso que ahora deben hacer suyo los países desarrollados.
La "revolución verde" de Ban Ki-moon pretende ser la bandera de enganche para los ministros de todo el mundo, presentes en el tramo final de la Cumbre del Clima de las Naciones Unidas, que se celebra en Poznan (oeste de Polonia), donde deben sentarse las bases para un nuevo acuerdo sustituya al Protocolo de Kioto a partir de 2012. Desde Greenpeace valoraron positivamente la intervención del secretario general de la ONU, que consideran "una bocanada de aire fresco", especialmente después de varias jornadas en las que se echaba de menos un mensaje decidido que llamase a la acción.