En las últimas dos décadas, Catar ha emprendido un proceso de transformación económica y tecnológica sin precedentes en el Golfo. Aunque su riqueza proviene históricamente del gas natural licuado y en menor medida, del petróleo, el país ha orientado sus estrategias nacionales hacia la construcción de una economía del conocimiento, donde la inteligencia artificial (IA) ocupa un lugar central.
El punto de partida ha sido la Visión Nacional de Catar 2030 (Qatar National Vision 2030- QNV 2030), una estrategia que busca diversificar la economía, fortalecer la innovación y un desarrollo humano sostenible y impulsado por la tecnología. Dentro de esta visión, la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial de 2019, impulsada por el Qatar Computing Research Institute (QCRI), establece seis ejes: la educación y formación avanzada en IA, los datos y la infraestructura digital, el empleo y adaptación laboral, la competitividad empresarial y atracción de inversión, la investigación y el desarrollo, y la ética y la gobernanza de la IA. El principio transversal a todos estos ejes es que la IA no solo debe importarse, sino que ha de desarrollarse localmente para adaptarse a los sectores estratégicos del país: energía, salud, transporte, seguridad y finanzas.
La ejecución de esta visión estratégica ha llevado a la inversión en centros de datos avanzados y capacidades de computación en la nube así como en conectividad 5G y ecosistemas de innovación como el Qatar Science & Technology Park (QSTP), que alberga laboratorios, incubadoras y empresas emergentes tecnológicas. Instituciones como la Qatar Foundation y la Hamad Bin Khalifa University (HBKU) fomentan investigación aplicada en IA, aprendizaje automático, visión por computadora y ciberseguridad. El QCRI, en particular, se ha convertido en un referente regional en procesamiento del lenguaje natural en árabe y modelos de IA para salud pública.
El Estado del Golfo ha sabido liderar una transformación tecnológica en el campo de la IA que recuerda al que se operó con el nacimiento del canal de televisión Al Jazeera, fundado el 1 de noviembre de 1996 por el gobierno de Catar, bajo iniciativa del emir Hamad bin Khalifa Al Thani- padre del acutal emir Tamim bin Hamad Al Thani- con financiación estatal. El medio árabe, que cumplirá treinta años en 2026, es hoy uno de los medios internacionales más influyentes del mundo con especial impacto en el mundo árabe, en África y en Asia. El lanzamiento de Al Jazeera English en 2006, dirigida al público internacional, con sedes en Doha, Londres, Kuala Lumpur y Washington, fue un punto de inflexión en la ruptura del monopolio informativo que tenían los grandes medios occidentales como la BBC y la CNN. El devenir posterior de los acontecimientos en la región ha demostrado que el poder blando y el poder económico resultan muy eficaces a la hora de proyectar influencia y vencer dificultades.
Algo similar está sucediendo hoy en toda la región del Golfo, donde Catar está desempeñando un papel central. La inversión en IA aplicada a los sectores económicos estratégicos ha sido impulsada desde el gobierno en colaboración con las industrias de mayor valor añadido. Las grandes empresas han desempeñado un papel decisivo en el desarrollo de la inteligencia artificial en Catar al actuar simultáneamente como constructoras de infraestructura, adoptantes tempranas de tecnología, catalizadoras de innovación y agentes de transferencia internacional de conocimiento. En primer lugar, compañías como Ooredoo y Meeza han impulsado la expansión de centros de datos, servicios en la nube, redes 5G y plataformas de cómputo avanzado que constituyen la base técnica sobre la que se despliegan las aplicaciones de IA. Al mismo tiempo, grandes empresas de sectores estratégicos —energía, telecomunicaciones, transporte, finanzas y aviación— han incorporado sistemas de IA para optimizar operaciones, realizar mantenimiento predictivo, mejorar la atención al cliente y modernizar la gestión de procesos, creando así una demanda interna que nutre el ecosistema tecnológico nacional.
Este crecimiento ha llevado a un aumento de la demanda de talento cualificado así como al desarrollo de modelos lingüísticos y culturales propios -que integren las distintas variantes del árabe, por ejemplo- y a la búsqueda de formas de cooperación internacional y estrategias regionales para consolidar el papel de Catar como centro emergente de innovación en inteligencia artificial. Las alianzas estratégicas con grandes empresas tecnológicas globales, como Nvidia para infraestructura de GPU y soluciones de IA aplicada; Microsoft y Google para servicios de nube y capacitación técnica; y socios como Huawei para redes 5G y despliegue de plataformas inteligentes están acelerando el crecimiento de Catar. A menudo estos acuerdos no se limitan a la compra de tecnología: suelen incluir transferencia de conocimiento, creación de laboratorios conjuntos, programas de formación y desarrollo de casos de uso adaptados a necesidades locales (por ejemplo, los modelos lingüísticos árabes ya mencionados o soluciones para energía y transporte).
Al igual que sucedió hace 30 años en el campo de los medios de comunicación globales, Catar está liderando hoy una transformación económica y social basada en el uso estratégico de la IA.