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América Latina, abandonada por la Europa Democrática

Carlos Ramírez
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carlosramirezhhotmailcom/14/14/22
miércoles 26 de noviembre de 2025, 18:25h

Una nueva reorganización geopolítica pudiera estarse desarrollando en el casi ecuador del continente americano: dicen que en cuestión de horas el presidente Donald Trump autorizará una incursión militar, apoyada por toda la infraestructura bélica del imperio, para ingresar Caracas y arrestar al presidente Nicolás Maduro por cargos que tienen que ver con el narcotráfico.

Pero más que el expediente superficial, Venezuela podría ser un indicio ciclo que pudiera ser largo de regreso de Estados Unidos al control imperial del continente, a partir de la revalorización de la conocida Doctrina Monroe que a principios del siglo XX ya terminó que América --es decir: todo el continente americano-- sería para los americanos --es decir: para Estados Unidos-- y que los más de treinta países que configuran el territorio de América Latina y el Caribe quedarían subordinados al mando único de Washington.

Una cosa es que las divisiones políticas latinoamericanas y caribeñas y la falta de un modelo propio de desarrollo hayan subordinado en materia económica y de comercio al continente para favorecer a la economía central estadounidense, pero otra cosa es que la Casa Blanca haya ha aprovechado estas circunstancias imperiales para poner y quitar gobernantes a gusto en los países de la región.

Nicolás Maduro es un gobernante --que no político-- indefendible, pero el arresto que pretende el presidente Trump tendría que pasar por una invasión y aplastamiento de la soberanía de una nación que está luchando internamente por construir un régimen democrático. Es cierto que Maduro es un obstáculo para esa lucha democrática, pero Estados Unidos quiere derrocarlo por la vía del arresto para imponer un gobierno adicto y subordinado a los intereses norteamericanos de todo tipo, desde geopolíticos hasta económicos y petroleros.

América Latina y el Caribe se encuentra al garete. La Unión Europea está preocupada por sus propios asuntos y todos los indicios que se leen estratégicamente desde el continente americano hablan de una incapacidad geopolítica para acotar el dominio de Washington. Solo se nota en Venezuela el apoyo del grupo que gobierna ahora a España, con un presidente agobiado por problemas internos y que decidió designar a Podemos y a Pablo Iglesias y al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero como los intendentes en modo de virreyes disfrazados para sostener a Maduro en el poder.

Pero el problema es mucho mayor. Involucra el destino de naciones de América Latina y el Caribe que dependen de la economía estadounidense, pero que por sí mismos han sido incapaces de generar modelos de desarrollo para la autonomía social y geopolítica. Y no ha sido por falta de élites intelectuales, porque hay que recordar que el modelo de crisis estructural de la economía y la inflación como consecuencia de la lucha de clases en la economía surgieron del sur continental cuando la Comisión Económica para América Latina estuvo dirigida por economistas que reflexionaban la realidad.

Hoy, ningún país se salva de la dictadura económica del Fondo Monetario Internacional, cuya imposición de políticas económicas nacionales fue paradójicamente suscrita con la firma 1944 del convenio de fundación del organismo y ahí se incluyó el artículo IV que obliga a los países firmantes a someterse a la política-pensamiento económico del Fondo que asume la inflación como un problema monetario y por lo tanto subordina las variables sociales al dinero circulante. Y fue la CEPAL de los sesenta la que señaló que la inflación era producto de las estructuras de desigualdad social y productiva.

Cualquiera que sea el desenlace de la crisis de Venezuela y aún si Estados Unidos se le enredan sus escenarios por la intervención y los mensajes directos de la Rusia de Putin al gobierno de Trump, el asunto es más complejo que sostener a Maduro por encima de toda sospecha o darle la razón a Estados Unidos de que Maduro es un problema general de Venezuela y tiene que ver con la necesidad de existente de que América Latina y el Caribe formen parte de un marco democrático internacional ajeno a los intereses de dominación de la Casa Blanca Y ahí es donde se ve con preocupación que la Unión Europea ni siquiera pueda fijar una posición propia frente a Washington y ha quedado atorada en las exigencias de la OTAN como bloque militar geopolítico.

España sería el único pivote para rescatar América Latina y el Caribe y el amarre se encuentra en el lenguaje común. Pero la España de Pedro Sánchez ha volteado a ver al continente americano solo por razones de interés de sobrevivencia, pero sin ninguna estrategia real que ayude a encontrar en España y por tanto a una parte de la Unión Europea un contrapeso o cuando menos un contrapunto del agobio estadounidense que en estos años de Trump ha sido realmente agotador y desgastante.

La crisis de Venezuela con Maduro pudiera ser un punto de oportunidad, pero las piezas se tienen que mover en lo inmediato porque dicen que Maduro no podría esperar la llegada de Santa Claus en diciembre.

Carlos Ramírez

Maestro en Ciencias Políticas

Periodista, Maestro en Ciencias Políticas, columnista político desde 1990, director del Centro de Estudios Políticos y de Seguridad Nacional S.C., director del portal indicadorpolitico.mx

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