En España, los políticos, politiquillos y comunicadores, nos mienten, de día y de noche, poniendo en sus anzuelos, apetitosos cebos ideológicos, con los que obtener una buena pesca de seguidores y sectarios.
Y pienso que el de la energía nuclear y las centrales, tiene gancho, entre los ciudadanos, aunque de nada se han dicho tantas mentiras y tan flagrantes, por acción o por omisión.
Para empezar, tenemos las ineludibles fotografías, que sirven de cabecera a todos los artículos o comentarios, sobre el tema, en las que vemos: Una monumental chimenea, vertiendo, a la atmósfera, lo que, se pretende hacer creer, es un enorme chorro de gases contaminantes, cuando, lo que sale, es el inofensivo vapor de agua, que se forma, masivamente, al refrigerar la reacción nuclear.
Un colosal cilindro, de cuarenta metros de diámetro y otros tantos de altura, construido en hormigón armado, con barras de acero, de diámetro similar al del brazo izquierdo de Rafa Nadal. Y unidas, mediante soldaduras radiografiadas, cien por cien, para detectar el más minúsculo poro, que se sanea.
Que me digan a mi que, del éxito o fracaso, de la soldadura de aquellas barras, en la central nuclear de Almaraz, dependía el prestigio, para continuar trabajando en otras centrales, de la empresa, que yo creé y dirigí, durante catorce años. En ese contrato nos lo jugábamos todo. Perdonad que hable de mí, en aras de la verosimilitud.
Este cilindro es resistente al ataque con bombas convencionales o al choque de un avión e impide que, gases radiactivos, escapen a la atmósfera, en caso de fallo en la actividad del núcleo.
Otra gran mentira es el relato del accidente de Chernóbil, que ha sido utilizado, desvergonzadamente, para reforzar la posición antinuclear. Pero, amigos, se nos oculta, que los mandatarios ruso-comunistas, en su imposible rivalidad con el mundo occidental, ahorraban tiempo y dinero, construyendo las centrales nucleares, criminalmente…… sin el cilindro de contención.
Un accidente, en el núcleo, podía producir escape de gases radiactivos, directamente a la atmósfera. Es lo que ocurrió. Y se liberaron en cantidad equivalente a CUATROCIENTAS bombas, como la de Hiroshima.
Pero la irresponsabilidad del gobierno ruso-comunista fue todavía mayor. Producida la explosión en el núcleo, tardaron diez días en cubrirlo con hormigón, aportado, sin descanso, por obreros, sin protección adecuada, en condiciones extremas de contaminación.
Y se vieron obligados a pedir ayuda al mundo occidental, que colaboró en masa, con medios y dinero, en la construcción del “sarcófago”, dentro del que sigue activa la reacción del núcleo, imposible de extinguir con la tecnología actual.
Otro accidente grave, el de la central de Fukushima, se debió, no a defectos de construcción, sino a lo inadecuado de su emplazamiento, en un lugar de máximo riesgo sísmico. Fue atacada por un seísmo de grado nueve y su posterior tsunami. Obligó a las autoridades japonesas a organizar evacuaciones masivas de población; pero no hubo desprendimiento, apreciable, de gases tóxicos, ni víctimas mortales directas.
En España, como consecuencia de un profundo sentimiento antinuclear, el gobierno de Felipe Gonzalez decretó, en 1984, el Parón Nuclear, que suponía el
cese en la construcción y abandono definitivo, de cuatro grupos, prácticamente terminados. Los hemos pagado, durante muchos años, en el recibo de la luz. Pero, en el mundo, se han seguido construyendo centrales nucleares y en el momento actual existen 440 reactores en funcionamiento y 70 en construcción. Pero en España, sigue vivo el sentimiento antinuclear, de los gobiernos de izquierdas que, sordos a estos cambios, pretenden cerrar los siete que quedan en activo, a pesar de que:
La Unión Europea, calificó, como verde, la energía nuclear en 2022 El coste económico de demolición,
El paro generará, directa e indirectamente, en las zonas afectadas. El coste de construcción de las fuentes de generación sustitutorias. La pérdida de estabilidad en el sistema, que pondrá en riesgo de apagones, como el de Abril del 25.
Pero, todo sea por no ser acusados de cambio en esta doctrina.