P) ¿Qué diría Jesús a un parado? R) Pues le miraría como él miraba, creo que la forma de que tenía Jesús al mirar era irrepetible. Le ayudaría a sanar todo, probablemente no le daría trabajo, pero con esa mirada le diría que la vida tiene sentido.
P) ¿A una pareja de jóvenes que van a casarse? R) Que sepan que el amor es hermoso, pero está fundado en el amor del Padre, y si fallamos al amor del Padre, posiblemente no durará siempre el amor de quienes se aman.
P) ¿Qué diría a un inmigrante? R) Que él mismo, el nazareno, es un inmigrante que ha venido de lejos, de la casa del Padre; que es un transterrado, un ultraplanetario; que es Él quien hace toda distancia pequeña; que se ha hecho casa para que nosotros moremos en Él.
P) ¿Y a un joven universitario? R) Me cuesta más trabajo con lo malillos que son estos universitarios, pero en fin, les diría: Yo soy la juventud, yo soy locura y sabiduría, locura para los que saben mucho y sabiduría para los humildes y sencillos.
P) ¿Qué diría a un anciano abandonado en una residencia? R) ¡Resucitaréis! El amor del Padre os resucitará. La vida comienza ahora.
P) ¿Y a un cura joven? R) Le diría: ¡Yo no fui cura! Yo, tu patrón, Jesús de Nazaret, no fui un cura, así que abandona en lo posible el manierismo burocrático- sacerdotal que te puede convertir en un fariseo.
P) ¿Qué le diría a un voluntario de Cáritas? R) Que se tome en serio el voluntariado, que la vida no es solamente voluntad a secas, sino voluntad inteligente, que sea menos voluntarioso y más creyente para que dure mucho más tiempo su voluntad. Los voluntariosos con medalla de hierro terminan creyéndose héroes y se hacen una orla y una foto.
P) ¿A quién curaría Jesús? R) A los narcisistas como yo, a todos los que tenemos alguna esclavitud. Esclavitud de la muerte, esclavitud del pecado, llámese como se le llame, esclavitud de dependencias, de todo eso nos curaría, nos liberaría Jesús, y está liberándonos.
P) ¿Para quién serían sus palabras más consoladoras? R) Para todos aquellos que han sufrido tanto que ya sólo pueden creer en Dios. Él ha venido a dar vista a los ciegos, a que oigan los sordos, a que caminen los paralíticos, a que sean liberados de sus mazmorras y de sus cadenas los esclavos. Esta es la gran liberación que uno siente, cuando se entrega incondicionalmente al amor del Padre manifestado a través de Él.
P) ¿Para quiénes serían las condenas más duras?
R) Pues para quienes practican implacablemente las desventuranzas: la glorificación del poder, del prestigio, del dinero, de las sectas que son sepulcros blanqueados, pues no hacemos lo que decimos ni decimos lo que hacemos. Jesús fue muy duro con los sepulcros blanqueados.
P) ¿Qué les diría Jesús a los concursantes de Gran Hermano? R) Hombre, que no pierdan el tiempo, no les diría que lean a Carlos Díaz… ¡Hijos míos de mi vida, si sois jóvenes de verdad, seguidme, porque yo soy la juventud!
P) ¿A los chicoschicas? R) Qué difícil me lo pones. Qué todos queremos ser queridos, que hay triunfos que son fracasos; que solo se posee lo que se regala; y que da más fuerza sentirse amado que creerse fuerte. Eso es lo que les diría.
P) ¿Qué les diría a los terroristas? R) Que dejen de matar, por el amor de Dios.
P) ¿A los armamentistas? R) Yo he venido a traer la paz y no la guerra.
P) ¿A la izquierda burguesa? R) Paternidad, fraternidad, igualdad, libertad.
Leído por este orden
P) ¿A los dictadores de la Tierra? R) Vade retro Satana.
P) ¿A mister Trump? R) Lo mismo, pero no sólo a él, pues su nombre es Legión, como los endemoniados de Gerasa.
P) ¿A Bill Gates? R) Que el primer comunicador es Él y que San Pablo era trilingüe, ciudadano romano del imperio, judío, sabía griego, hebreo, latín. Pero por encima de todas esas lenguas amó desmesuradamente hasta la muerte.
P) ¿A un miembro del Parlamento Europeo? R: Que de vez en cuando, los silencios son necesarios y que la verdadera voz es la voz de los sin voz, y que callen para escuchar la voz de los pobres.
P) ¿Qué le diría al papa? R) Le diría: hijo mío.
P) ¿Compraría en las rebajas? R) Jesús no tenía en donde reclinar la cabeza. Siempre caminando y con una sola túnica, sin equipaje, a desalambrar.
P) ¿Entonces jugaría a la lotería todas las semanas? R) No, ya bastante “lotería” es que le haya tocado el amor del Padre y que su presencia entre nosotros sea la que es. Jesús se jugó su lotería por nosotros en la cruz.
P) ¿Saldría por las noches de marcha? R) Pero si siempre estaba de marcha, iba a visitar a los leprosos, a las prostitutas, a los locos extrarradiados fuera se la Cit. Siempre de jubileo.
P) ¿A quién votaría Jesús en las próximas elecciones? R) Votar es trabajar lo cotidiano en contra del desorden establecido, del cual no ha de quedar piedra sobre piedra. Votar no es parlamentar, sino confraternizar fratriarcalmente.
P) ¿Crees que se hubiera casado? R) Pues si hubiera encontrado una muchacha que le gustara, igual sí.
P) ¿Qué personaje de nuestra época sería un buen amigo? R) De toda la humanidad, pero especialmente de los más pecadores, de las prostitutas que nos precederán en el Reino, de los anawim, no de los que se hacen santos en el gimnasio. Jesús ha vencido ha resucitado de entre lo muerto que hay en cada uno.
P) ¿Iría a misa los domingos? R) Pues claro. Va a misa los domingos, es la Eucaristía.
P) ¿Seguiría aun confiando en el ser humano? R) ¿Quién, si no? Se le acerca un leproso suplicándole y le dice: ‘-Si quieres, puedes limpiarme’, si vis, potes me mundare. “-Quiero; queda limpio”. Los sucios vamos a Jesús a pedirle que nos cure, porque estamos enfermos. Con ello ha desencadenado un proceso de ruptura, la voluntad de Dios es destruir la barrera que separa puros de impuros: “-mira, no digas nada a nadie, sino vete. Y acudían a Él de todas partes” (Mc. 1,40-45). Jesús no se va al despoblado para evitar el roce de la muchedumbre, él mismo ha llegado a hacerse impuro, ha tocado a una humanidad severamente intocable, está contaminado, ha abolido la distancia nosotros/ellos.
P) ¿Quieres añadir algo? R) Bueno, yo cuando digo algo lo empeoro, pero ya que me lo preguntas, musitaré: “¡qué duro oficio el tuyo, Señor Dios nuestro admirable
por toda la Tierra!”.
P) ¿Te llamará Dios para que le ayudes? R) Él tiene mi ridiculum vitae desde que nací, y pese a ello no cesa de llamarme a toda hora, lo que pasa es que siempre estoy muy ocupado y no descuelgo, o descuelgo antes de que me llame… Pero el Señor no sólo está abierto a las llamadas; Él mismo es llamada, aunque no reciba eco de nuestra debilitada voz.