El director canadiense Yannick Nézet-Séguin ha debutado este 1 de enero al frente del Concierto de Año Nuevo de Viena con la intención de "modernizar" el recital de música clásica más seguido del planeta gracias a nuevas voces, como la afroamericana Florence Price.
El director de 50 años, uno de los nombres más influyentes del circuito sinfónico, es también conocido por ser poco convencional dentro del encorsetado mundo de la música clásica, con una imagen más propia de la cultura pop, con las uñas pintadas y pendientes.
La apuesta por modernizar el recital se puede ver en un repertorio que, sin abandonar el protagonismo de los Strauss con sus tradicionales valses, polcas y marchas, incorpora cinco obras que se escucharán por primera vez, entre ellas dos de compositoras: Florence Price (1887–1953) y Josephine Weinlich (1848–1887).
La inclusión más llamativa en el recital de la Sala Dorada es la de Price, una compositora afroamericana cuya música ha vivido un redescubrimiento internacional en la última década, y su 'Vals del arcoiris' ha sonado por primera vez.
Nézet-Séguin ha repetido en el pasado que tiene la ambición de ampliar el mensaje de la música clásica construyendo un puente entre lo tradicional y sensibilidades más contemporáneas.
Uno de los grandes impulsores para el redescubrimiento de Price han sido precisamente Nézet-Séguin y la Orquesta de Filadelfia: sus interpretaciones y grabaciones han sido clave para dar a conocer a la compositora, un trabajo que además fue distinguido con un Grammy en 2022.
Además de Price, ha sonado otra pieza de una compositora: 'Canciones de sirenas', de la austríaca Josephine Weinlich (1848–1887), fundadora y directora de la primera orquesta femenina de Europa.