La cumbre bilateral de este martes 16 de diciembre en Madrid, que reunirá a los Gobiernos de España y Marruecos, se centrará en los temas económicos, culturales, inmigración y cooperación bilateral. Los espinosos asuntos del Sahara Occidental, de defensa y seguridad, así como todo lo relativo a la política exterior, es prerrogativa exclusiva del Palacio Real, por lo que Rodríguez Zapatero deberá esperar a un encuentro con Mohamed VI, todavía sin fecha, para conocer las intenciones de Marruecos en estos temas sensibles. Ceuta y Melilla, considerados asuntos de “política interior” por ambos Gobiernos, también deberán esperar.

Ambos Ejecutivos esperan de la reunión que se avance y concrete la “alianza estratégica en el terreno económico”. El acercamiento entre ambas orillas ha permitido que España se sitúe como segundo inversor, cliente y proveedor de Marruecos. En 2007 España fue el segundo inversor en Marruecos detrás de Francia, con el 17 por ciento de las inversiones totales, que tuvieron un valor de 558.9 millones de euros, según fuentes marroquíes.
Curiosamente el sector inmobiliario atrajo 24 millones de euros, triplicándose su inversión frente a 2006. Los principales sectores de destino de los capitales españoles son la energía, la industria agroalimentaria y las telecomunicacioens. En cuanto a la balanza comercial, el saldo en 2007 fue favorable para España por 461,2 millones de euros, gracias a los 3.242,7 millones de euros de las exportaciones españolas, frente a los 2.781,4 millones de euros importados de Marruecos.
Sin embargo, algunos proyectos de infraestructuras, ya debatidos anteriormente y aprobados en líneas generales, seguirán quedando relegados. Se trata del enlace fijo del Estrecho a través del túnel ferroviario bajo el mar, y de algunos proyectos de grandes obras de infraestructuras, que Rabat enmarca bajo consideraciones estratégicas.
La ausencia de los representantes políticos de Ceuta y Melilla ha levantado resquemores en las dos ciudades autónomas. En la delegación que acompaña a Zapatero estarán los Gobiernos regionales de Canarias y Andalucía, pero ninguno más. Según ha podido saber EL IMPARCIAL, pese a los deseos de La Moncloa de incluir Ceuta y Melilla, el niet de Rabat fue categórico.
Marruecos quiere mantener el contencioso en estado latente pero en tensión, y no está dispuesto a dar ningún paso importante en la normalización de las relaciones de Ceuta y Melilla con su vecino. Por el momento, la única disponibilidad del Palacio Real al respecto es abordar algunos problemas locales de proximidad, tránsito de mercancías, de viajeros, status de las poblaciones limítrofes, etc.
El Gobierno de Marruecos ha intentado asimismo que la visita a Rabat del presidente canario, Paulino Rivero, concluyese con algún tipo de acuerdo de inversiones, economía y comercio aplicable en el territorio del Sahara Occidental, como el transporte aéreo y las infraestructuras turísticas.
Sin embargo, los acuerdos firmados por el jefe del Ejecutivo canario que afectan “al sur de Marruecos” han tenido como centro Agadir, excluyendo el territorio del Sahara.
En sus entrevistas en Madrid, los miembros del Ejecutivo alauita presididos por Abbas el Fassi, tratarán de que España incline su postura sobre el Sahara en favor de las tesis marroquíes.