El equipo bilbaíno sufre ante la Cultural Leonesa y el cuadro donostiarra firma la remontada en los penaltis.
El Athletic tuvo que saber sufrir y sobreponerse a la temprana expulsión de Paredes para sacar brillo a sus individualidades, sobre todo de Nico Williams, protagonista de dos penas máximas sobre el internacional que acabaron valiendo el premio de una clasificación en la prórroga ante una Cultural que miró a los ojos durante todo el encuentro a los bilbaínos que siguen siendo sus verdugos en todos los choques coperos.
Ya desde el primer momento se vio a una Cultural ambiciosa, sin complejos ante un Athletic demasiado impreciso y contemplativo, dejando la iniciativa a los locales que se acercaban con peligro sobre el área del debutante en Copa Álex Padilla.
No tardaron los locales en hacer valer su buen arranque en un contragolpe con pase atrás de Víctor García que encontró al compañero de posición e improvisado extremo, Iván Calero, que no perdonó con un remate ajustado al palo.
Tardó en reaccionar el equipo bilbaíno que lo hizo aprovechando una mala salida de balón de la Cultural para hacerse Guruzeta con un balón y revolverse sin dar tiempo al defensa para engatillar el 1-1 que solo le duró unos segundos al equipo vasco que en una nueva salida a la contra con Manu Justo sirviendo a Calero, el madrileño ponía por delante a su equipo tras revisión del videoarbitraje.
El golpe fue contestado de nuevo por los "Leones" con el mismo protagonista y en una acción muy similar después de que ya la intensidad de su equipo fuera otra buscando recuperar cerca del área de Bañuz.
Sin embargo, fue de nuevo la Cultural la que golpeó en una acción de saque de esquina cuyo remate de espuela de Sobrino fue a la mano de Vivián para transformar el manchego la pena máxima y poner de nuevo por delante a su equipo.
Pero en una primera parte eléctrica faltaba todavía otra guinda con un remate de cabeza de Nico Williams a la que respondía Bañuz con una gran intervención, pero el rechazo lo recuperaba el internacional al que atropellaba Víctor García señalando Alejandro Hernández la segunda pena máxima transformada por Sancet para el empate al descanso.
La segunda parte mostró una imagen mucho más ralentizada y con precauaciones por parte de ambos equipos sin llegar con peligro a ninguna de las dos áreas, aunque quedó rota con la expulsión, por roja directa, del central Paredes al protestar una falta sobre Manu Justo.
A partir de ese instante la Cultural tomó la iniciativa con el balón en exclusividad, cerrando bien su defensa con la entrada de Yuri, sin que se notara la superioridad numérica de los leoneses que buscaron con la entrada de la magia brasileña de Lucas Ribeiro el factor desequilibrante.
El Athletic se parapetó perfectamente cerrando todos los espacios a un equipo local. sin demasiadas fuerzas ni ideas, para minimizar daños, buscando en alguna contra o acción individual de Nico Williams lograr premio.
En la prórroga con los dos equipos muy cansados llegaba la acción para la polémica con el tanto de Yayo, después de varios disparos y aunque inicialmente el tanto del asturiano era dado por válido, posteriormente se anuló por fuera de juego posicional de Manu Justo.
Sin tiempo para digerir esa acción llegaba una colada de Unai Gómez cuyo recorte acabó en un disparo al palo y, otra vez Nico Williams se hacía con el balón y el pisotón de Yayo, protagonista de la acción instantes antes, se convertía en una nueva pena máxima transformada por el iniciador de la jugada, Unai Gómez que ajustó su lanzamiento aunque adivinara la dirección Bañuz.
A partir de este instante en el que el equipo de Valverde se colocaba, por vez primera, por delante en el marcador, supo gestionar la frustración local y, con oficio, cerrar todos los caminos hacia su portería y sin pasar demasiados apuros ante el acoso insistente leonés que se quedó sin premio.
Épica remontada de la Real
Osasuna mantiene su mala racha en la Copa del Rey ante la Real Sociedad y, tras colocarse con dos goles de ventaja, sucumbió con los goles de Beñat Turrientes e Igor Zubeldia que forzaron una prórroga sin cambios y una tanda de penaltis que se llevaron los guipuzcoanos (2-2/4-3).
El marcador ya se movió a los tres minutos de juego cuando un centro mal despejado por la zaga realista lo aprovechó Moncayola para batir de un fantástico chut a Unai Marrero, sustituto en Copa del titular Álex Remiro, que poco pudo hacer ante la colocación y velocidad del disparo del centrocampista navarro.
La Real se descompuso con el tempranero gol adverso y fue asediada por un conjunto pamplonés que tuvo el segundo tanto nuevamente en las botas de Moncayola instantes después, aunque aqui Marrero estuvo muy fino en su despeje para paliar daños.
Las cosas se pondrían todavía más de cara para Osasuna con mucha energía tras las rotaciones en su once titular y que encontró un premio inesperado en un saque de esquina que, en su intento de despejar, Mikel Oyarzabal convirtió para su infortunio en un gol en propia portería.
Remontada épica o apeado de un Copa que ganó en 2020 eran las opciones para los locales y a ello se afanaron en un segundo tiempo en el que los navarros se dedicaron a contener y defender la renta que mermó a 20 minutos del final con el golazo desde fuera del área de Beñat Turrientes.
Los donostiarras, sin ningún complejo, se la jugaron el todo por el todo en los instantes finales y en el tiempo de descuento llegó el gol de Zubeldia para equilibrar el marcador y llevar la eliminatoria a la prórroga.
La prolongación fue generosa con un Osasuna que se libró en el penalti fallado por Oyarzabal y otras dos grandes intervenciones de Aitor Fernańdez para evitar el tercero y jugárselo todo en la suerte de las penas máximas.
Ahí estuvo más fina una Real que convirtió cuatro de los cinco lanzamientos, sólo erró Zakharyan, mientras que Osasuna falló los de Moncayola y Catena para sucumbir en un partido heroíco por parte de ambos equipos.