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PALEONTOLOGÍA

Los canguros gigantes del pasado sí podían saltar, pero sólo a ráfagas

Una reconstrucción de un estenurina, una subfamilia extinta de knagroos gigantes, saltando.
Una reconstrucción de un estenurina, una subfamilia extinta de knagroos gigantes, saltando. (Foto: Megan Jones)
jueves 22 de enero de 2026, 18:04h
Actualizado el: 22 de enero de 2026, 18:28h

Durante décadas, la imagen de los canguros gigantes prehistóricos ha estado asociada a animales demasiado pesados para desplazarse a saltos como sus parientes actuales. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en la revista Scientific Reports cuestiona esa idea y sugiere que estos enormes marsupiales, algunos de los cuales pudieron alcanzar los 250 kilos de peso, sí eran capaces de saltar, al menos en distancias cortas.

La investigación, liderada por la científica Megan Jones y su equipo, analizó en detalle la anatomía de las extremidades traseras de 134 ejemplares, entre ellos 94 individuos de especies actuales de canguros y ualabíes y 40 fósiles pertenecientes a especies extintas. En total, el estudio abarcó 63 especies distintas, incluyendo representantes del género Protemnodon, un grupo de canguros gigantes que vivió durante el Pleistoceno, entre hace 2,6 millones y 11.700 años.

Hasta ahora, algunos trabajos habían sugerido que los canguros que superaban los 160 kilos eran demasiado pesados para que sus tobillos soportaran las enormes fuerzas generadas al saltar. Este nuevo análisis, sin embargo, ofrece una visión diferente basada en mediciones biomecánicas precisas. Los investigadores se centraron en el cuarto metatarso, un hueso alargado del pie que desempeña un papel clave en el salto de los canguros modernos, así como en la estructura del hueso del talón y los tendones asociados.

Para cada especie, el equipo utilizó estimaciones de peso corporal publicadas previamente y midió la longitud y el diámetro de los metatarsos. Con estos datos, calcularon si los huesos habrían sido capaces de resistir las tensiones mecánicas generadas durante el salto. Además, compararon la morfología del hueso del talón de los canguros gigantes con la de especies actuales, y estimaron el tamaño que deberían haber tenido los tendones para soportar las fuerzas necesarias al impulsarse.

Los resultados fueron claros: los metatarsos de todas las especies de canguros gigantes analizadas habrían sido lo suficientemente robustos como para soportar el estrés físico del salto. Del mismo modo, sus huesos del talón habrían tenido el tamaño adecuado para alojar tendones lo bastante anchos y resistentes como para facilitar este tipo de locomoción.

En conjunto, los hallazgos indican que las extremidades traseras de los canguros gigantes estaban anatómicamente preparadas para saltar. No obstante, los autores subrayan que esto no significa que estos animales se desplazaran constantemente a saltos, como hacen los canguros actuales de menor tamaño. Debido a su gran masa corporal, el salto habría sido un modo de locomoción poco eficiente en trayectos largos.

Según los investigadores, es más probable que estos grandes marsupiales combinaran distintos tipos de movimiento y recurrieran al salto de forma ocasional, en ráfagas cortas y rápidas. Este comportamiento no sería extraño desde el punto de vista evolutivo: muchas especies actuales de pequeño tamaño, como ciertos roedores saltadores y otros marsupiales, también alternan el salto con otras formas de desplazamiento.

El estudio plantea además una posible ventaja evolutiva de este tipo de salto esporádico. En un entorno poblado por grandes depredadores, como los extintos leones marsupiales del género Thylacoleo, la capacidad de realizar saltos breves y potentes podría haber ayudado a algunos canguros gigantes a escapar de ataques o a ganar tiempo para ponerse a salvo.

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