Las favoritas se impusieron con los tantos de Brugts y Alexia ante un equipo merengue que compitió mejor que nunca. Nuevo entorchado para las azulgranas. Excelente Misa Rodríguez.
El Barcelona femenino se impuso al Real Madrid (2-0) en la final de la Supercopa de España para levantar su sexto trofeo de esta competición, el quinto seguido. Las catalanas impusieron su pedigrí aunque esta vez hubieron de trabajar mucho más que en citas anteriores. El conjunto de Chamartín evidenció que ha aprendido de las finales perdidas y dio la cara con un rendimiento ilusionante. Porque han acortado la enorme distancia que había entre ambas instituciones hasta hace no mucho tiempo. Ya no luchar por oponer una resistencia lo más digna posible; ahora van a por el trofeo de tú a tú.
Ambos equipos mostraron con celeridad su cartas. El conjunto favorito hizo acopio de la pelota (70% de posesión al descanso) y la iniciativa, presionando con orden y ardor cuando cometía alguna imprecisión. Es decir, puso en despliegue las virtudes que le han instalado en la élite del fútbol femenino en este siglo. Porque además de la calidad técnica de sus artistas, su capacidad de recuperar rápido y de encerrar a sus rivales ahogándolas es, quizá, la más venenosa de su características. Así que no escatimó el bloque preparado por Pere Romeu, que puso en liza a su mujer once. Pau Quesada tampoco se dejó nada en el banquillo y apostó por la potencia y el contragolpe. Por eso alineó a Naomi Feller en lugar de Alba Redondo (que no jugaría). Quería robar y explotar en transición.
Un Madrid a la altura
Sin embargo, el escuadrón merengue ha añadido altura a su proyecto y plantaron cara a las gigantes catalanas soltando también presiones valientes. El primer triunfo logrado en un Clásico (en el pasado curso, en Montjuic) les ha dado confianza y se ven capaces de tutear a cualquiera. Aunque para ello dejaran a la veloz atacante Ewa Pajor en mano a mano con la imperial Maëlle Lakrar. Asumieron riesgos y les salió perfecta la jugada en una primera hora en la que casi no concedieron oportunidades. Eso sí, les costó un mundo salir jugando por abajo y dar tres pases seguidos. En el primer acto Caroline Weir apenas tocó el cuero y eso es un claro síntoma de la situación madridista. El de esta tarde fue un partido muy diferente a la semifinal del torneo, en la que se impusieron al Atlético sin peros.

Le benefició al plan de las de Chamartín que las azulgranas no circularon el cuero con el ritmo habitual. Quizá por un cálculo de riesgos, sólo la virtuosa Vicky López le puso salsa, fluidez y filo al dominio culé. La efectividad defensiva de Yasmim sobre Caroline Graham Hansen construiría más seguridad en un planteamiento merengue que compitió con un poso de equipo hecho y muy bien trabajado tácticamente. Alexia Putellas no pudo brillar ni tampoco Claudia Pina, que como Linda Caicedo se mueve por todo el frente ofensivo con libertad. Por tanto, se había conformado un 'centrocampismo' que respondía más a la idea de Quesada y fueron sus jugadoras las que se acercaron primero a la portería oponente. En el 11 Irene Paredes le quitó el gol a Linda al cruzarse al límite tras una recuperación de Sara Däbritz y un centro de Athenea del Castillo; en el 16 otro robo alto derivó en una asistencia de la colombiana y el chut de la regateadora española que se marchó a saque de esquina; y de inmediato, Caicedo habilitó en el punto de penalti a Weir, que perdonó con todo a favor.
El minuto 20 quedó atrás con las favoritas controlando el esférico con incomodidad. Habían amontonado demasiados pelotazos hacia Pajor, hecho extraño en su desempeño estilístico. El Madrid había ajustado su candado y estaba compitiendo con solvencia... hasta que los errores le mandaron a la lona. En el 28 Eva Navarro quiso regatear en el centro del campo, perdió el balón y Vicky se sacó un latigazo desde la frontal que se endiabló tras tocar en Lakrar. Misa dibujó un paradón mas de inmediato encajó un testarazo de Esmee Brugts. El 1-0 arribó de un lanzamiento preciso de Mapi León y de un fallo en la marca merengue, que dejó entrar sola a la neerlandesa para anotar en el primer palo. Entonces las azulgranas aceleraron y a punto estuvieron de abrir una brecha en el marcador. Juntaron córners consecutivos y en el 34 Misa resolvió por arriba un envío peligroso de Hansen tocado por Patri Guijarro (que volvió a ser titular después de tres meses de baja y rindió bien).
Las favoritas resuelven
Antes del intermedio las catalanas soltaron los amarres y el Madrid volvió al encierro impotente. Sólo con balones a la espalda de la zaga, hacia la potencia al espacio de Feller, veían algo de horizonte a pesar de la excelente vigilancia de León y Paredes. En ese segmento Pajor desperdició otro saque de esquina. Pero a pesar de los apuros las merengues resistieron de pie y bordearon el empate en el 47, cuando Däbritz se inventó un cañonazo directo al travesaño. En vestuarios el balance señalaba que sólo habían rematado una vez menos que las vigentes campeonas, así que en la reanudación aumentaron su ambición. Regresaron al césped con aún más convicción y obligaron al Barça a achicar. De hecho, en el minuto 52 Cata Coll rescató a las suyas al sacar de la cepa del palo una volea de Athenea, tras otra recuperación en campo contrario, esta vez de Filippa Angeldahl.
No miraría atrás ya el equipo preparado por Quesada. Presionaron y colocaron su línea defensiva muy adelantada, aunque el cansancio le jugaba en contra. Fueron a por la remontada sin complejos, aún concediendo llegadas claras al arco defendido por Misa. No en vano, en el 58 Grahan Hansen estrelló un derechazo en el lateral de la red y un cabezazo en el larguero, a portería vacía. Asimismo, la meta madridista le tapó un cara a cara a Pajor. La portera canaria se reivindicó en ausencia de la lesionada Merle Frohms. En el 62 firmó una parada rebosante de reflejos ante el trueno de Pina, que de inmediato malgastó un centro sublime de Vicky rematando desviado cuando estaba sola en el área. La valentía pareció tornarse en imprudencia para las capitalinas, ya que Misa siguió completando paradas de mérito. Pero en el 70 Linda Caicedo pescó una conducción de las suyas para chutar al poste y Athenea cruzó demasiado un derechazo desde el pico del área.
El técnico merengue agitó el banquillo para inyectar piernas frescas al plan de cara a un desenlace, que se desarrollaría con el marcador ajustado. Entraron Shei García, Sandie Toletti y Keukelaar, al tiempo que Romeu incluyó a Clara Serrajordi, a la juvenil Aicha Cámara y a Salma Paralluelo. Quedó compuesto, entonces, un cierre de final vibrante en el que Linda siguió amenazando, con orgullo. Misa sostuvo el órdago de sus compañeras en el 81, al tapar un mano a mano clarísimo a Pajor. Pau Comendaron y Signe Bruun completaron la lista de revulsivos merengues en busca de la heróica. Y tuvieron la ocasión anhelada en un centro punzante de Eva Navarro que forzó a Cata Coll a activarse in extremis -minuto 88-. Hasta ahí llegó un rendimiento de un Madrid que, si bien ilusiona de verdad, no bastó para alzar el primer título de su historia. Un penalti postrero sobre Alexia y el tanto posterior de la Balón de Oro cerró el sexto entorchado azulgrana de la Supercopa de España.
Ficha técnica
2- Barcelona femenino: Cata Coll; Brugts (Aicha Cámara, min. 72), Mapi León, Paredes, Ona Battle; Patri Guijarro, Vicky López (Salma Paralluelo, min. 72), Alexia Putellas; Claudia Pina (Schertenleib, 84), Graham Hansen (Serrajordi, min. 59) y Pajor.
0- Real Madrid femenino: Misa Rodríguez; Yasmim (Shei García, min. 68), Lakrar, María Méndez, Eva Navarro; Däbritz, Angeldahl (Toletti, min. 68); Caroline Weir (Bruun, min. 83), Linda Caicedo, Athenea del Castillo; (Pau Cmendador, min. 83) y Feller (Keukelaar, min. 68)
Goles: 1-0, min. 28: Brugts; 2-0, min. 93: Alexia Putellas.
Árbitra: Eugenia Gil Soriano. Amonestó a Lakrar y a Eva Navarro.
Incidencias: partido correspondiente a la final de la Supercopa de España femenina, dsputado en el estadio de Castalia (Castellón). Antes del pitido inicial se guardó un minuto de silencio en tributo de las víctimas del accidente ferroviario de Aldamuz (Córdoba).