No ha pasado ni un mes desde que se conoció la triste noticia; un hijo de la mundialmente famosa escritora Chimamanda Ngozi Adichie (Abba, Enugu, Nigeria, 1977), un bebé de solo 21 meses, fallecía en un hospital de Nigeria por presunta negligencia médica en la administración de una dosis excesiva de anestesia, después de que un constipado común se complicase durante las vacaciones de Navidad que la familia, residente en Estados Unidos, pasaba en su país natal.
El luctuoso hecho no tendría cabida en una reseña literaria si los temas centrales de la obra de Adichie no fueran la incesante búsqueda de una felicidad escurridiza, los roles de la mujer y el enorme choque sociocultural entre la realidad africana y la americana. Resulta tan terriblemente simbólico que alguien que parece haberlo conseguido todo, en todos los aspectos, sufra en carne propia la comprobación de que, de nuevo, de un plumazo, los tornos vuelven a girar para mal.
Parece tan similar a los argumentos de sus obras, es tan penoso que algunas frases de su última novela, como “creemos que tenemos tiempo pero no lo tenemos, en realidad no”, se ajusten tan fielmente a su momento actual…
La autora ha dejado pasar más de una década desde la publicación de su última novela y ahora regresa con Unos cuantos sueños, en la que su voz sigue resonando valiente y comprometida, incidiendo en los mismos asuntos que la catapultaron a la fama y al reconocimiento mundial: el feminismo, la reivindicación de sus raíces africanas, la necesidad de suprimir los estereotipos de género y raciales, la discriminación y la lucha contra los prejuicios.
Lo hace con una historia que entrelaza las experiencias de cuatro mujeres cuyas vidas se despliegan entre Nigeria y Estados Unidos, en el marco de la obligada introspección que nos brindó la pandemia.
Chiamaka, Zikora, Omelogor y Kadiatou son las cuatro protagonistas. Son personajes llenos de matices, contradictorios y brillantes, unidos por fuertes lazos familiares y de amistad. Chiamaka, bellísima y muy rica, es una escritora de viajes nigeriana residente en Estados Unidos. La pandemia le obliga a la quietud y al encierro, después de llevar décadas visitando todos los rincones del mundo y coleccionando amantes y amores en su búsqueda de una relación de pareja que “fuese una fusión de almas”.
Escritos en primera persona, los capítulos dedicados a Chiamaka reflejan su idea del sexo como una “esperanza de conexión, sentido, belleza e incluso dicha” y su propia vida es ejemplo de lo complicado que resulta acabar con los estereotipos, “como si los africanos fueran impuramente africanos si vivían en la opulencia”.
Zikora es su mejor amiga, una impecable y triunfadora abogada afincada en Washington DC, pero extremadamente vulnerable en lo personal. Sobre ella pesan demasiado todas las expectativas familiares (“su madre sentía desprecio si Zikora exhibía cualquier tipo de necesidad”) y clichés heredados culturalmente sobre lo que debe ser la vida de una mujer. A este modelo femenino se opone el representado por Omelogor, prima de Chia, a la que nada ni nadie le fuerza a cambiar su propio rumbo.
Rica, guapa y muy inteligente, ha triunfado en el mundo de las finanzas y ha logrado algunos de sus propósitos, pero no quiere detenerse ahí y está dispuesta a enfrentar nuevos retos, por lo que inicia un blog de consejos para hombres y pone en marcha, generosamente, una iniciativa de ayudas económicas destinadas a que algunas mujeres puedan hacer realidad sus sueños.
Kadiatou, guineana, nunca lo ha tenido fácil, aunque “mamá la quería por ser obediente y digna de confianza”. Después de mucho luchar y de haber superado numerosas adversidades, y cuando parece que empieza a vislumbrar un futuro algo más prometedor, nuevas injusticias se ciernen sobre ella.
Adichie entrelaza sutilmente estas voces desde la confianza que existe entre ellas. Cada mujer libra su propia batalla y acude a sus amigas con sus dudas, fragilidades y conquistas, consiguiendo que se extienda ante el lector un mapa completo de los sentimientos y emociones universales que viven en el corazón.