A Pedro Sánchez le han explicado que si no consigue que el Congreso de los Diputados apruebe...
A Pedro Sánchez le han explicado que si no consigue que el Congreso de los Diputados apruebe los Presupuestos Generales del Estado su imagen internacional se desmoronará todavía más y su situación en España se hará aún más insostenible. Dos partidos flanquean los Presupuestos a izquierda y a derecha. Pedro Sánchez cree tener resuelta la relación con Podemos tras aprobar la legalización de medio millón de inmigrantes. Le queda Junts. El prófugo golpista Carlos Puigdemont no cederá, salvo que él o su partido necesiten dinero, hasta que la amnistía cubra su regreso triunfal a Cataluña.
Puede surgir algún pedigüeño más, pero si el sanchismo araña los escaños de Podemos y Junts habrá Presupuestos Generales del Estado, se completará la legislatura hasta el año 2027 y el presidente y sus expertos tendrán tiempo suficiente para completar la modificación del censo. Aparte de otras jugarretas difíciles de conocer, la operación del censo es legal y permitirá votar a los hijos y nietos de los republicanos exiliados en 1939 y a los inmigrantes que, aparte de la nacionalización, han sido comprados con el mínimo vital y otras prebendas.
Alberto Núñez Feijóo puede frotarse las manos al comprobar el resultado de las encuestas y engreírse con el incienso de sus agradaores gallegos. Pero Pedro Sánchez está trabajando a fondo para no perder unas elecciones que le trasvasarían desde la presidencia del Gobierno hasta el banquillo de los acusados.
Así que no es tan difícil entender por qué se ha producido la nueva relación entre Podemos y el PSOE sanchista. Lo que ocurre es que varias monedas están en el aire y algunas navajas cachicuernas abiertas y centelleando.