La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, visitó este miércoles el pueblo siciliano de Niscemi, en el sur del país, donde un grave deslizamiento de tierra provocado por las intensas lluvias de los últimos días ha causado el colapso de varias edificaciones y ha obligado a evacuar a más de mil personas.
Meloni llegó a la localidad esta mañana y realizó un reconocimiento aéreo de la zona afectada en helicóptero, acompañada por el jefe de Protección Civil, Fabio Ciciliano.
Posteriormente, la mandataria se trasladó al ayuntamiento para mantener una reunión de trabajo con el alcalde, Massimiliano Conti, y el presidente de la Asamblea Regional de Sicilia, Gaetano Galvagno.
Según informó la oficina de prensa del Gobierno en un comunicado, durante el encuentro se confirmó el máximo compromiso para asistir a los desplazados, para quienes ya se ha previsto un aporte de asistencia autónoma.
No obstante, el Ejecutivo admitió que el panorama es complejo debido a la "imposibilidad, mientras el deslizamiento siga activo, de identificar con precisión el área en la que intervenir" y, en consecuencia, establecer las modalidades de actuación definitivas.
Actualmente se mantiene una "zona roja" de 150 metros desde el borde del desprendimiento a la espera de verificaciones puntuales, aunque las autoridades han avisado de que, hasta que el movimiento de tierra no se detenga por completo, no será posible realizar una valoración final.
Las impactantes imágenes de edificios suspendidos al borde de un gran desnivel recorren Italia después de que una extensa porción de terreno colapsara tras varios días de intensas lluvias, lo que obligó a evacuar por completo a un barrio entero.
Por su parte, Fabio Ciciliano advirtió que las casas situadas en el borde del barranco "no podrán ser habitadas, sino que deberán ser destruidas y demolidas, si no lo hace la propia franja que avanza".