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PABLO DE VALLADOLID

El Prado muestra la restauración del retrato de Velázquez que deslumbró a Manet

El retrato de Pablo de Valladolid, a la derecha, tras su restauración
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El retrato de Pablo de Valladolid, a la derecha, tras su restauración (Foto: Museo Nacional del Prado)
lunes 11 de mayo de 2026, 12:33h

El Museo del Prado ha presentado este lunes el resultado de la restauración de Pablo de Valladolid, una de las obras más admiradas de Diego Velázquez. Édouard Manet lo definió como "el cuadro más asombroso jamás pintado".

La actuación ha permitido devolver al lienzo su apariencia original mediante la recuperación de sus dimensiones iniciales y la restitución del delicado equilibrio entre la figura y el espacio que la rodea, un rasgo esencial para comprender la modernidad y la audacia del lenguaje pictórico del artista.

En los últimos años, el Museo del Prado está desarrollando un amplio proyecto de restauración de varias obras de Diego Velázquez que no habían sido intervenidas desde la gran campaña realizada en la década de 1980. a.

Velázquez prescindió en esta composición de referencias arquitectónicas o paisajísticas y construye el espacio únicamente a partir del cuerpo del bufón, la sombra que proyecta y el aire que lo rodea. "Esta solución, adelantada a su tiempo, convierte la figura en el eje absoluto de la composición y explica la intensa sensación de presencia y tridimensionalidad que transmite la obra", explica el Prado.

Aunque el cuadro ha llegado hasta nuestros días en buen estado de conservación, "presentaba intervenciones históricas que alteraban la relación entre la figura y su entorno, uno de sus valores más esenciales". Ya en el siglo XVIII, la escena fue ampliada mediante la adición de bandas de tela en ambos laterales y en el borde inferior, mientras que el borde superior se limitó a un desdoblamiento del perímetro claveteado al bastidor. A ello se sumaban repintes de intervenciones más recientes cuyos tonos, con el paso del tiempo, habían virado y afectaban al equilibrio cromático del conjunto.

La restauración actual ha tenido como uno de sus ejes principales la restitución de las dimensiones originales del lienzo: "Para ello se ha optado por conservar las bandas añadidas, dado su interés histórico, ocultándolas bajo el nuevo marco mediante un sistema de cajeado interno. Esta solución no invasiva permite mostrar al público únicamente la superficie pintada por Velázquez, ofreciendo una visión muy cercana a la original".

La aplicación de técnicas avanzadas de reflectografía infrarroja ha ampliado de manera notable el conocimiento del proceso creativo de Velázquez. El uso de nuevas cámaras ha permitido estudiar más de una docena de rangos y ha revelado un dibujo subyacente realizado a pincel y a mano alzada, de gran espontaneidad y calidad, con múltiples correcciones y ajustes compositivos.

Asimismo, la intervención ha permitido revisar los estudios de pigmentos realizados con anterioridad y confirmar que la imprimación del lienzo es muy clara y está compuesta mayoritariamente por blanco de plomo, una característica propia de este momento en la carrera de Velázquez, especialmente evidente en las obras realizadas para el Palacio del Buen Retiro. El estudio de los pigmentos ha aportado también información relevante sobre los intensos negros del traje del bufón, obtenidos mediante una combinación de negro de humo y negro carbón, ambos de tonalidad azulada. Además, la similitud de las capas internas de los añadidos ha reforzado la hipótesis de que proceden del mismo paño de tela, y se ha constatado la presencia de algunos retoques modernos que han sido retirados en el curso de la restauración.

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