Como ya hemos denunciado, Pedro Sánchez busca recuperar los millones de votos perdidos con su propaganda “pacifista” del “no a la guerra”. Pero, al tiempo, y en secreto, aspira a que Donald Trump no le endilgue un guantazo con la ruptura de las relaciones comerciales. Pues los votos que podría ganar con sus viejos eslóganes los perdería por las consecuencias económicas del veto estadounidense a nuestras exportaciones al provocar la ruina de muchos agricultores y ganaderos y la pérdida de empleo de cientos de miles españoles.
Después de comparecer en solitario, sin periodistas ni curiosos, para leer su comunicado en contra de Trump, sin siquiera nombrar al presidente americano, en contra de la “ilegal” intervención en Irán de Estados Unidos e Israel, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, declaró que en las últimas horas España ha "acordado cooperar con el Ejército estadounidense" después de que Trump amenazara con un embargo comercial por su negativa a que el Pentágono emplee sus instalaciones en bases españolas para sus operaciones.
Inmediatamente después, desde los micrófonos de la Cadena Ser, el ministro Albares desmentía “tajantemente” a la portavoz. Aunque, conviene recordar, que minutos antes de que el presidente americano amenazara con el embargo a nuestro país, el ministro español había declarado con cara de guasa que la prohibición de usar las bases de Rota y Morón no tendría consecuencias. Y así, entre desmentidos y “fake news”, el pobre Albares intenta el imposible de impulsar la propaganda pacifista de su jefe sin irritar demasiado a Trump.
Pero, sin duda, el pánico de Sánchez al bloqueo comercial de Estados Unidos y el consiguiente golpe a la economía española que volatizaría esos ansiados votos, se produjo cuando el secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, acusó a España de “poner en riesgo la vida de los estadounidenses” al negarse a permitir el uso de las bases. Pues, si el gobierno norteamericano detecta un riesgo para la seguridad de su país, puede decretar un embargo comercial inmediato sin necesidad de pasar por el Congreso y sin tener que revisar sus acuerdos comerciales con la UE. Sería la cobertura legal para que Donald Trump se pueda vengar de Pedro Sánchez. De momento, el líder republicano se ha limitado a mofarse del presidente español con un buen susto y chafando, de paso, su propaganda “woke” con las declaraciones de la portavoz de la Casa Blanca. La ruptura de relaciones comerciales puede esperar al momento más oportuno para aplastar a Sánchez antes de las elecciones generales.