Un equipo de neurocientíficos, que trabaja en varios centros de investigación de EE UU, ha logrado revertir el síndrome de Rett en un estudio experimental. Con este trabajo se abre una puerta a la esperanza para los niños afectados por esta enfermedad génica rara.
En el estudio que utilizó muestras de tejido humano y murinos a los que se les produjo esta enfermedad, participaron neurocientíficos del Baylor College of Medicine, del Duncan Neurological Research Institute y del Texas Children’s Hospital.
La profesora Huda Zoghbi, directora del Instituto Nacional de Investigación (NRI) de Duncan e investigadora del Instituto Médico Howard Hughes, recuerda que este trastorno génico afecta principalmente a niñas; aproximadamente una de cada 10.000 nacidas vivas. Esta investigadora, experta en genética molecular, ha tenido un papel relevante en el estudio que se difunde en Science Translational Medicine.
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El síndrome de Rett es una enfermedad genética rara que causa una regresión en el desarrollo, generalmente después de 6 a 18 meses de crecimiento normal, lo que conlleva graves deficiencias en las habilidades motoras, el habla y la comunicación.
Se debe a mutaciones con pérdida de función en el gen MECP2, clave para el funcionamiento normal del cerebro, ya que modula los niveles de varios genes que regulan las funciones neurológicas.
Estas mutaciones provocan la pérdida de la proteína o codifican una proteína defectuosa que no puede cumplir su función normal. Algunas de las proteínas MeCP2 mutantes causantes de la enfermedad son menos abundantes o presentan una menor unión al ácido desoxirribonucleico (ADN), una función esencial de esta proteína, según estos investigadores.
Enfoque terapéutico para el síndrome de Rett
Ahora, con modelos murinos del síndrome de Rett han demostrado que el trastorno es reversible. Y ello, gracias a la introducción de la proteína MeCP2 normal en el cerebro de esos ratones.
En este punto, cabe destacar que los investigadores han demostrado que el aumento de los niveles de MeCP2 mutante que conserva cierta función también mejora los síntomas, como la supervivencia, la coordinación motora y las anomalías respiratorias en ratones.
“Esto es importante porque aproximadamente el 65 % de los pacientes con síndrome de Rett tienen una MeCP2 parcialmente funcional, que presenta una unión reducida al ADN o es menos abundante de lo normal”, explica Harini Tirumala, del laboratorio de la profesora Zoghbi.
“Al trabajar con modelos murinos y células derivadas de pacientes con síndrome de Rett, nuestro estudio demuestra que aumentar los niveles de MeCP2 mutante en pacientes con esta afección podría proporcionar un beneficio terapéutico”, añade.
No es fácil desarrollar terapias que modulen la abundancia de MeCP2. Se ha comprobado que una cantidad insuficiente de esa proteína causa el síndrome de Rett, mientras que una cantidad excesiva origina un trastorno neurológico diferente (síndrome de duplicación de MECP2).
Alcanzar este delicado equilibrio ha dificultado el desarrollo de tratamientos seguros y eficaces. No obstante, la profesora Zoghbi hace hincapié en que su estudio “sienta las bases y proporciona evidencia preclínica para un enfoque terapéutico”.
Si bien no existe una cura definitiva del síndrome de Rett, el tratamiento terapéutico actual es mayoritariamente sintomático y paliativo (terapias de comunicación, rehabilitación, fármacos para crisis epilépticas).
La FDA (Food and Drug Administration) de Estados unidos aprobó en 2023 el primer fármaco específico para este síndrome, que ayuda a mejorar los síntomas, pero no corrige la causa génica subyacente. Este medicamento se sintetiza de la molécula trofinetide.