www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

FÚTBOL AMERICANO

NFL. Smith-Njigba firma el mayor contrato de la historia y merece cada céntimo

NFL. Smith-Njigba firma el mayor contrato de la historia y merece cada céntimo
Ampliar
(Foto: Instagram: @jaxsnj)
martes 24 de marzo de 2026, 21:13h
El receptor de los Seahawks se ha establecido en la élite de la liga, liderando al campeón de la Super Bowl, y su juventud le convierte en uno de los jugadores con más potencial.

Cuando los Seattle Seahawks firmaron a Jaxon Smith-Njigba en el puesto 20º del draft de 2023, sabían que acababan de adquirir a un talentoso 'wide receiver' pero había algunas dudas sobre la mesa. El valiente directivo John Schneider apostó por este habilidoso receptor nacido en Texas a pesar de que se había pasado casi todo su último año de universidad sin competir. En 2022 sólo jugó tres partidos con Ohio State debido a una lesión en el tendón de la corva, de modo que la elección contenía una buena dosis de riesgo. Más aún si se tiene en cuenta que su nombre debía tomar el testigo de un icono de la franquicia como el veterano Tyler Lockett, en una suerte de transición que también incluiría, tarde o temprano, un cambio de entrenador y de 'playbook' con el cantado adiós del legendario Pete Carroll. Pero la jugada les ha salido perfecta club y jugador, con la conquista de la Super Bowl LX y la firma del contrato más alto de la historia para un receptor.

Schneider y su equipo confiaron en la capacidad de evolución que este atleta, que venía de ser nombrado MVP Ofensivo del Rose Bowl y de romper récords en su segundo año universitario. Las esperanzas en su capacidad se remontaban a su época de instituto, donde se convirtió en un prospecto de cinco estrellas. Pero el salto al profesionalismo no es sencillo y los frutos tardaron un tanto en llegar, lo que exigió más determinación en la confianza. En su año de novato jugó a la sombra de Lockett y de DK Metcalf, y sólo fue titular en tres ocasiones. De hecho, su primer partido en la alineación titular llegó en la jornada siete, porque Metcalf se había dañado las costillas. Y aunque en aquel mismo encuentro selló su primer touchdown (recepción de 28 yardas a pase de Geno Smith, ante los Arizona Cardinals), no despegaría. Aquel curso sumó sólo 628 yardas y cuatro anotaciones (dos de ellas en touchdowns ganadores), en 63 recepciones y fue destino de pase en 93 ocasiones. Una estadística decente dado su escalafón pero nada deslumbrante. Mientras su compañero generacional CJ Stroud (quarterback de los Houston Texans) festejaba el premio a Novato del Año, a Jaxon le tocó pulir su juego. Y lo hizo con seriedad, en la sombra.

Smith-Njigba: el líder precoz

La eclosión llegaría en su segundo año. En cuanto que gozó de más repeticiones demostró su calidad, tanto en el recorrido de rutas y en la finura de las manos como en la concentración y la lectura del 'timing'. Con esas armas naturales y Mike McDonald como nuevo técnico, el juvenil receptor elevó su juego hasta las 1.130 yardas de pase, los seis touchdowns y, sobre todo, los 57 primeros downs conseguidos para el equipo. Ese rendimiento empezó a asentar la sonrisa en los despachos de los Seahawks y llamó la atención de la liga de verdad. No en vano, Smith Njigba fue seleccionado para el Pro Bowl y alcanzó las 180 yardas de recepción y dos anotaciones en el enfrentamiento ante Los Angeles Rams de la novena jornada. Ya estaba despuntando una jerarquía que tocaría techo en la pasada temporada, en la que terminó con la siguiente estadística: líder de la liga en yardas de pase (1.793, con sólo 19 recepciones más que el curso previo), premio de Jugador Ofensivo del Año, segunda nominación al Pro Bowl y miembro del All-Pro seleccionado de manera unánime (reconocimiento que le cataloga como el mejor receptor de la competición).

Sólo con esa cosecha ya se entiende como lógica la renovación de contrato al alza firmada esta semana. Pero hay más motivos en la intrahistoria que le hacen merecedor de recibir el salario más alto para un receptor en la historia de la NFL (168,6 millones de dolares en cuatro años de acuerdo). Smith-Njigba ha comandado casi de forma individual la ofensiva aérea de su equipo, pues en verano los Seahawks se habían desprendido de Lockett y de Metcalf, en un movimiento resbaladizo que le entregó toda la responsabilidad al tejano. Asumió y aceptó ese rol, y lo ejecutó con una excelencia inesperada pues sólo cuenta con 24 años. Además, lideró la liga en yardas de pase mientras competía en el equipo que ha desplegado el juego de carrera más poderoso de la competición y en uno de los que menos lanzamientos ha intentado (481). Se convirtió, en múltiples ocasiones, en el aliado indispensable de Sam Darnold que ha permitido al quarterback ganar la seguridad necesaria para superar sus baches y guiar a Seattle al segundo anillo de su historia.

Una explosión juvenil que ilusiona

El repaso al año dorado de Smith-Njigba muestra un arranque de temporada estruendoso. Fue nombrado Jugador Ofensivo del Mes de la NFC en octubre, mes en el que asombró al personal con 417 yardas y tres anotaciones en sólo 24 recepciones. En noviembre ya había arrasado la marca histórica de yardas de pase de los Seahawks, que le pertenecía hasta entonces a Metcalf, y la constancia le ha caracterizado aún cuando los rivales le lanzaban vigilancias especiales. Y en sus tres primeros partidos de playoff (Ronda Divisional, Final de Conferencia y Super Bowl) rozó las 200 yardas en 17 recepciones y únicamente 26 pases como destino. A esas alturas los analistas de la NFL sólo consideraban como oponente a Puka Nacua en la pelea por el título de mejor receptor de la liga.

Días después de consagrarse campeón con los Seahawks, y mientras descansaba en su Texas natal, concedió unas declaraciones que reflejan su personalidad. No se trata de un deportista orgulloso o presumido, todo lo contrario. El nacido en febrero de 2002 destaca por su espíritu de equipo, su convicción católica y su ilusión juvenil por exprimir cada experiencia de esta competición. "Yo jugaría este juego gratis, lo amo demasiado", confesó antes de declarar que "estoy aprendiendo a ser un buen hombre de negocios". "Le doy todo a este deporte y a la comunidad, y creo que eso importa mucho más (que si le renovaban por el salario máximo)". Al final el acuerdo llegó y recibirá lo que se ha ganado, por rendimiento, liderazgo y, sin lugar a dudas, por el potencial que guarda su corta edad.

El contrato recién sellado contempla un salario anual de 42,15 millones de dólares, con en torno a 120 millones garantizados. Su continuidad en Seattle se ha extendido hasta 2031. Esas cifras (enmarcadas en la dinámica de la NFL, que 'obliga' a las franquicias a renovar por un sueldo récord a sus estrellas) dejan atrás los contratos de receptores brillantes como Ja'Mar Chase con los Cincinatti Bengals (40,25 millones al año), Justin Jefferson con los Minnesota Vikings (35 millones anuales), CeeDee Lamb con los Dallas Cowboys (34 millones) o el propio DK Metcalf con los Pittsburgh Steelers (33 millones). Eso sí, amén del estipendio hay dos factores que separan a Smith-Njigba de esa lista de grandes de la NFL: es más joven y sólo el ha llevado a su equipo a la conquista de la gloria.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (2)    No(0)

+
0 comentarios