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Novela

Marta Jiménez Serrano: Oxígeno

domingo 29 de marzo de 2026, 22:50h
Marta Jiménez Serrano: Oxígeno

Alfaguara. Barcelona, 2026. 151 páginas. 17,95 €. Libro electrónico: 8,54 €. Audiolibro: 12,59 €

Por Aránzazu Miró

Oxígeno tiene un título magnífico: claro, directo, conciso. « “Estabas en otro mundo hasta que empezó a llegarte el oxígeno”, me dice Víctor [el enfermero de la ambulancia que la atendió cuando estaba a punto de entrar en coma]. Suspiro. Cinco años y un libro entero para intentar expresar lo que sentía en aquel momento, y Víctor me derrota con la precisión de sus palabras: estaba en otro mundo hasta que volví». Esto es lo que tenemos entre manos: un libro de autoficción en el que la autora, Marta Jiménez Serrano, narra su duelo de la no-muerte que podría haber sido.

«Encontrar el reverso luminoso de mi peor pesadilla», es lo que dice Marta que busca y ha conseguido con este libro, que la conecta directamente con Las noches azules de Joan Didion, pero también con la escritura de Annie Ernaux: es la escritura del desgarro y la búsqueda de ir más allá, de literaturizarlo. Porque es la manera de contárnoslo, la narrativa, esa voz particular que cuenta lo que sabe y lo que ha investigado. «Durante mucho tiempo pensé que nunca escribiría este libro. Porque trata de lo que ocurrió pero yo no lo recuerdo»; porque «este libro no es una novela, sino la verdad, y la verdad es que yo la odio».

En un preámbulo, la narradora-autora-protagonista nos explica: «La literatura necesita una trama, y aquí, no hay trama: simplemente alguien inconsciente en el suelo, alguien muriéndose, con causa por lo pronto desconocida». Sí hay una trama, en este libro que se puede leer como una novela, porque no destripo nada si menciono la mala combustión de una caldera por la que se intoxicaron los nuevos habitantes de un piso, Marta y su pareja, Juan.

Una negligencia de un piso entregado sin condiciones de habitabilidad por la que, por suerte no murieron, aunque Marta –«viví la agonía, pero no la muerte»–, hace con este libro su duelo y para ello transita por su contacto con la muerte, por su vida hasta ese momento, por su irrupción no en la escritura sino en la publicación, por su vida de pareja, por la vida en manos de los salvadores del Summa o de los negligentes caseros a los que poco importa más allá de recibir una renta.

Revive para nosotros qué pasó, lo que recuerda, lo que no pero ha investigado, contrasta sus recuerdos con todo lo que le han contado, y sabe y reconoce que «salir intactos de aquello fue la gran suerte, la suerte definitiva», pero igual de sincera o de creíble, de auténtica que va y viene por ella y su vida de pareja como por su no-muerte, también nos hará saber que «aquella noche pasó el peligro y empezó el terror»; porque se le ha enquistado el miedo, y especialmente quienes hemos leído su primera novela, esa de la que cuenta su proceso de escritura y la celebración del compromiso editorial, sabemos cómo Marta Jiménez Serrano era, hasta ese momento, una chica que lanzaba al columpio hasta la altura máxima o hasta que se rompía, con la consiguiente caída al suelo de bruces y la cura posterior.

Marta Jiménez Serrano comenzó publicando poesía, un accésit al premio Adonais que no es cualquier cosa (La edad ligera, 2021), y de ahí a ese extraordinario debut novelístico que se titula Los nombres propios (2021) pero debería titularse Belaundia Fu. Todavía en la editorial Sexto Piso publicó el libro de relatos No todo el mundo (2023), y con este Oxígeno en Alfaguara está logrando un reconocimiento –el auténtico, el del lector– por el que ya ha conseguido vivir de y para la literatura.

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