Más de 200 empresas y organismos del sector aeronáutico europeo presentaron este lunes en Bruselas una hoja de ruta para desplegar 20.000 aviones eléctricos, a hidrógeno e híbridos en Europa antes de 2050, con los primeros vuelos comerciales previstos en menos de cinco años.
El documento, elaborado por la Alianza para la Aviación de Cero Emisiones (AZEA), una plataforma sectorial impulsada por la Comisión Europea, prevé que más de la mitad de los aviones que entren al mercado europeo en las próximas dos décadas funcionen con propulsión limpia, comenzando por aeronaves pequeñas.
Los aviones de más de 90 plazas, los que operan las rutas intra-UE de mayor impacto climático, no contarán con alternativas al combustible fósil hasta después de 2040.
El documento fija los primeros vuelos comerciales en menos de cinco años, aunque reconoce que la certificación de nuevas aeronaves requiere entre 8 y 10 años.
Entre los miembros de AZEA figuran fabricantes como Airbus, Rolls-Royce y Safran; aerolíneas como EasyJet, Air France-KLM y TUI; aeropuertos como los de París, Dublín y Estocolmo; proveedores energéticos como Engie y Air Liquide, y organismos reguladores como la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) y Eurocontrol.
Entre los miembros españoles de la alianza figuran el operador de red de gas e hidrógeno Enagás, las aeronáuticas ITP Aero y Aciturri, el centro tecnológico sevillano Fundación CTA, el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) y los Aeroports Públics de Catalunya, entre otros.
"Fortaleceremos la independencia energética, mejoraremos la competitividad y prepararemos nuestro sistema de aviación frente a la incertidumbre global, cuestiones de gran importancia en la actual situación geopolítica", dijo Raúl Medina, director general de la Organización Europea para la Seguridad de la Navegación Aérea (Eurocontrol), organización paneuropea de integración de los servicios de navegación aérea, durante la apertura del acto de publicación.
El comisario europeo de Defensa y Espacio, Andrius Kubilius, también vinculó el plan a la soberanía energética del continente. "Si apostamos por lo eléctrico o el hidrógeno, no habrá dependencia de Estados canallas como Rusia o Irán; ya no seremos rehenes de ciertas crisis mundiales", dijo durante el discurso inaugural, advirtiendo de que Europa cuenta con solo seis semanas de reservas de combustible de aviación, según la Agencia Internacional de la Energía.
Kubilius, cuya cartera fusiona por primera vez en la Comisión Europea la aeronáutica civil con la industria de defensa, aprovechó para subrayar sus implicaciones militares: "Los aviones eléctricos supondrán una revolución en la logística militar, con hidrógeno y electricidad producidos cerca del frente, con independencia táctica total".
El comisario lituano señaló que "los drones usados en Ucrania ya funcionan con baterías" y que "los sistemas eléctricos son silenciosos por definición, menos fáciles de detectar y con menos emisiones infrarrojas".
El plan estima que en 2050 la aviación verde requerirá 1,5 millones de toneladas anuales de hidrógeno renovable y electricidad equivalente al 4% de la producción actual de la UE, y reclama financiación específica en el próximo presupuesto europeo 2028-2034, aún en negociación.