Las guerra en Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz ha llevado al Gobierno alemán recortar a la mitad su pronóstico de crecimiento para este año y ahora estima que el PIB aumentará tan sólo un 0,5%, cinco décimas menos de lo que había estimado en enero pasado.
"La recuperación que se esperaba para este año se ha visto frenada por shocks geopolíticos externos. La guerra en Irán dispara los costos de la energía y de las materias primas. Eso afecta a los hogares y aumenta los costos para la economía alemana", dijo la ministra de Economía y Energía, Katherina Reiche, en la presentación de los pronósticos de primavera del Ejecutivo germano.
Reiche dijo que las medidas tomadas por el Gobierno para paliar la crisis ayudan a corto plazo, pero no sirven para resolver problemas estructurales de la economía alemana.
"Para una economía que vuelva a crecer y que sea competitiva necesitamos reformas estructurales profundas. Tenemos que hacer frente a la carga fiscal que es demasiado alta en la comparación internacional, reducir los precios de la energía y reducir burocracia", sostuvo.
Para 2027 el Gobierno prevé un crecimiento del PIB del 0,9% -en enero había pronosticado un 1,3%- siempre y cuando se supere la situación en Oriente Medio que actualmente afecta tanto a los precios de la energía como al suministro de combustible y materias primas.
La inflación en Alemania, según las proyecciones del Gobierno germano será del 2,7% este año y del 2,8% en 2027 -claramente por encima de la marca crítica del 2,0%-, repunte que se debe también en buena parte al alza de los precios de la energía motivado por la guerra en Irán y sus consecuencias.
El fuerte indice de inflación, según el informe del Gobierno, presionará al consumo privado que, ante los problemas en el mercado exterior, es de momento uno de los pilares del crecimientos.
El consumo privado, según el Gobierno, crecerá en 2026 un 0,4% y en 2026 un 0,5%.
Además de la guerra en Irán hay otros factores que afectan a la economía alemana entre los que se cuentan las medidas proteccionistas en diversas partes del mundo que lastran las exportaciones, cuyo nivel se estancará este año y podrían subir en 2027 un 1,3%.
Reiche advirtió durante la presentación de las proyecciones que la crisis de las exportaciones no se debe sólo a factores internos, sino también a la pérdida de competitividad de la industria alemana por lo que insistió en la necesidad de reformas estructurales para reducir diversas cargas que pesan sobre las empresas.
Mientras que las ventas en el exterior muestran debilidad, el impulso viene ante todo de la demanda interna, los estímulos fiscales y las inversiones estatales en infraestructura y defensa.
La evolución posterior de la economía depende en buena medida de desarrollo del conflicto en Oriente Medio y esta marcada por la incertidumbre.
En 2025 la economía alemana, tras dos años de recesión, tuvo un ligero crecimiento del 0,2%.
Los economistas también rebajan sus pronósticos
La fuerte revisión a la baja de los pronósticos del Gobierno sigue a las que ya había hecho hace una semana el Fondo Monetario Internacional (FMI), también debido a las repercusiones de la guerra de Irán.
Ya a comienzos de abril los principales institutos de estudios económicos de Alemania habían revisado a la baja sus pronósticos, también a la mitad, al prever para 2026 un avance del PIB alemán del 0,6 % y para 2027 del 0,9 %, similar por tanto al Gobierno ahora.
Las nuevas estimaciones representan también un problema para las finanzas públicas alemanas puesto que la baja del crecimiento implica también una reducción de la recaudación fiscal lo que repercute en los presupuestos públicos.
El círculo de trabajo que hace las estimaciones fiscales -con representantes tanto del Gobierno federal como de los estados federados y de los municipios- se reunirán en Stralsund entre el 5 y el 7 de mayo.
La gerente de la Confederación de Cámaras de Industria y Comercio (DIKK), Helena Melnikov, aseguró en un comunicado que con la revisión a la baja de los pronósticos el Gobierno se adapta a "la amarga realidad".
"La recuperación en Alemania no sólo es frágil sino que está en peligro. El que los pronósticos de crecimiento para 2026 se reduzcan a la mitad debe tomarse como una señal de alarma", dijo.