El lunes 28 de abril de 2025, a las 12:33 horas, la España peninsular sufrió el primer 'cero eléctrico' de su historia, un incidente multifactorial que desde Bruselas se calificó como "el más grave en casi dos décadas en Europa" y que tuvo como causa principal un problema de sobretensión.
Es el diagnóstico en el que coinciden los informes técnicos realizados hasta la fecha, pero por qué las tensiones se descontrolaron hasta provocar el colapso en aquella mañana soleada de primavera, de baja demanda y alta -pero no histórica- aportación renovable, continúa enfrentando, 365 días después, al operador del sistema (Red Eléctrica) y las eléctricas.
Del apagón, que también afectó a Portugal, se conocen las respectivas investigaciones del comité liderado por el Ministerio para la Transición Ecológica; Red Eléctrica; Aelec (asociación que agrupa a Endesa, Iberdrola y EDP); el panel del expertos europeos de Entso-e y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).
Todas concluyen que el suceso se debió a un problema de tensión y, en líneas generales, convienen en que fue multifactorial.
También excluyen la posibilidad del ciberataque -la causa ha sido archivada-, aclaran que la producción renovable, por sí misma, no tuvo nada que ver y destacan la colaboración entre agentes para una reposición que el Gobierno ha calificado de modélica.
"Fue un largo día y una larga noche", relataba este lunes el presidente ejecutivo de Naturgy, Francisco Reynés, en el Congreso, donde puso en valor el papel de los ciclos combinados, que, junto con las centrales hidroeléctricas, levantaron el sistema eléctrico tras el 'cero' peninsular.
Del mismo modo, todos concuerdan en la necesidad de reforzar la resiliencia de un sistema cada vez más complejo, especialmente con la entrada de las renovables y del autoconsumo.
Sin embargo, existe un divorcio total a la hora de aclarar qué eslabón de la cadena de control de tensión falló, y si fue un episodio inesperado o existían avisos previos.
¿Fallo de programación o incumplimiento?
Para el comité que lideró Transición Ecológica, aquel día faltaron capacidades de control de tensión bien porque no estaban programadas con suficiencia (tarea de Red Eléctrica), bien porque las que estaban preparadas no proporcionaban adecuadamente lo que reserva la norma (competencia de las empresas) o una combinación de ambas.
La opinión pública recibió este mensaje como un reparto de culpas entre el operador del sistema y las eléctricas, aunque el Ejecutivo insistió en que no perseguía depurar responsabilidades, ya que eso le correspondía a la CNMC y la Justicia.
El informe de Red Eléctrica, por su parte, respaldó la programación para ese 28 de abril y apuntó a los generadores al determinar que el apagón se podría haber evitado si las centrales con obligación de aportar capacidad de control de tensión no hubieran incumplido.
Las empresas, en cambio, manifestaron que Red Eléctrica no activó los recursos disponibles para evitar las fluctuaciones que supuestamente se habrían registrado antes del apagón, y que la capacidad de control de tensión que se ordenó despachar era insuficiente y estaba mal repartida.
Los expertos europeos de Entso-e fueron más tibios y determinaron que el fenómeno clave fue la falta de eficacia del control de tensión, que unos mayores márgenes de potencia reactiva podrían haber evitado el colapso, y que los sistemas de defensa se aplicaron correctamente, pero no bastaron.
Para la CNMC, el apagón tuvo un origen multifactorial tras una serie temporal de sucesos que desequilibraron el sistema. No obstante, detectó indicios de infracciones de la normativa sectorial en periodos prolongados de tiempo, que "deben ser investigados formalmente, aunque no constituyan por sí solos la causa".
Más allá de recomendaciones, el organismo ha abierto medio centenar de expedientes sancionadores por posibles infracciones que afectan a Red Eléctrica (muy grave), a compañías como Iberdrola, Endesa, Naturgy, Engie, TotalEnergies o Repsol (grave), y a la sociedad Centrales Nucleares Almaraz-Trillo (muy grave).
¿Había avisos?
Otra cuestión es si el apagón fue imprevisible o si hubo avisos que permitieran presagiarlo.
Desde el Ejecutivo niegan haber tenido alertas de que pudiera haber un riesgo de interrupción del suministro. De hecho, la vicepresidenta tercera, Sara Aagesen, ha reiterado esta semana que el incidente fue "inédito e inesperado".
Pero "el escenario de fuertes fluctuaciones de tensión y sobretensiones que se materializó el 28 de abril no era nuevo", sostienen las eléctricas en el informe de Aelec, donde hablan de problemas especialmente en los días 16, 22 y 24 de abril de 2025.
En el Senado, el consejero delegado de Endesa, José Bogas, también mencionó un "primer incidente significativo" a comienzos de 2025. Tras ello, la compañía envió una carta a Red Eléctrica pidiendo una convocatoria del Grupo de Análisis de Incidentes "y la respuesta fue que no lo consideraba necesario", relató.
El debate ha saltado a la esfera parlamentaria, como se desprende de las conclusiones de la comisión de investigación en la Cámara Alta, donde el PP, con su mayoría, sacó adelante un informe en el que se habla del 'cero eléctrico' como el desenlace de una "fragilidad estructural" conocida con antelación.
Pero no sólo los populares lo entienden así. Pese a su abstención, la senadora de Geroa Bai Uxue Barkos argumentó que no podía hablarse del apagón como un "episodio impredecible" cuando "había señales de alarma", como el "crecimiento exponencial" de los episodios de sobretensión en los últimos años.