Cuatro meses tras el golpe militar
Los golpistas liberan al presidente Abdallahi
lunes 22 de diciembre de 2008, 13:08h
El gesto de la Junta militar ha estado motivado por las presiones internacionales. Las Naciones Unidas, - Ban Ki Moon ha saludado la liberación del prisionero- , la Unión Europea, la Unión Africana y los principales gobiernos occidentales que tienen relaciones con el régimen mauritano, Estados Unidos, Francia, España, así como sus vecinos Marruecos y Argelia, habían pedido insistentemente a la Junta en el poder que pusiese en libertad a Abdallahi, el único presidente mauritano salido de las urnas desde la independencia de esta ex-colonia francesa en los años 60 del pasado siglo.
Nada más llegar a su residencia en la capital, el líder mauritano se volvió a su pueblo natal Lemden, que los militares le habían obligado a abandonar, "para preparar su vuelta a Nuackchott, serenamente y con su propia agenda", según declaraciones de sus allegados. El jefe de la Junta militar se había comprometido a dejar libre al presidente Abdallahi « lo más tardar el 24 de diciembre », después de que éste pasara 136 días en residencia vigilada en Nuackchott y en su pueblo natal.
Unas horas antes de ser liberado, Sidi Uld Cheij Abdallahi declaró que aunque no pueda reinstalarse en el Palacio presidencial, se comportará como "un presidente democráticamente electo que no dispone de los medios para ejercer sus funciones". Abdallahi ha prometido reunirse con otros Jefes de estado y de gobierno, y, casi con certeza, asistir a la cumbre de la Unión Africana que se celebrará en la capital etíope Addis Abeba a finales de enero.
A pesar de haber llevado a cabo este gesto, la Junta militar no se muestra decidida a abandonar el poder. El general Abdel Aziz ha convocado "estados generales de la democracia" en la capital entre el 27 de diciembre y el 5 de enero, para debatir de la situación actual del país y decidir la fecha para las próximas Elecciones presidenciales. Abdallahi se ha negado a asistir a tales reuniones porque sería, a su juicio, "legitimar el golpe militar".
La prueba de fuerza entre el antiguo presidente derrocado y la Junta militar ha entrado pues en una nueva fase. Las gestiones internacionales, principalmente la de los países amigos, como Francia y Estados Unidos, podrían salvar la cara a los golpistas y restablecer el régimen democrático en el país, estiman fuentes diplomáticas en Nuackchott. De cualquier manera sería la primera vez que en un país africano, unos militares golpistas restituyen el poder al gobierno derrocado.