El escritor Arturo Pérez-Reverte publica su biografía de guerra en dos volúmenes, en los que reivindica la autenticidad del oficio de corresponsal, que cree que hoy se ha perdido.
Por una parte, reúne en el libro Enviado especial (Alfaguara) crónicas y reportajes escritos durante los 21 años que ejerció como reportero de guerra y, en paralelo, recopila en otro sus fotografías tomadas en Líbano, los Balcanes o Mozambique.
Además, coincidiendo con PhotoEspaña 26, el Ateneo de Madrid muestra por primera vez 30 de esas instantáneas en una exposición que podrá visitarse hasta el 31 de mayo.
“Empecé a despreciar al público y se me notaba, por eso dejé el periodismo”
"Hoy la guerra se pixela"
“La mayoría de fotografías y crónicas no se publicarían hoy para no herir sensibilidades”, ha afirmado este miércoles el autor durante la presentación del libro, que no tenía intención de escribir y que fue la editorial la que lo convenció con el argumento de que iba a “ayudar” a comprender el fondo de sus novelas, algo en lo que está de acuerdo.
Cuarenta años después de abandonar los frentes de guerra, Reverte se lamenta de que ahora la guerra la “pixelan” y opina que la forma de ejercer entonces el periodismo, hoy no se permite: "Nosotros queríamos cortar la digestión a la gente”.
"La guerra apesta a podrido, a sangre y a plástico quemado”
Antes los periodistas de guerra eran una “garantía” como testigos directos de la verdad frente a la "interposición tecnológica" y los "intereses" de la profesión, que cree que impiden que las guerras sean "fiables" tal y como son contadas.
"Nadie puede mentirte si ves a alguien matar a otra persona delante de ti. Eso es lo que hemos perdido. Y a eso hay que añadir la actitud receptora del público, que prefiere mantenerse alejado cándidamente de la verdad”.
La censura social
En opinión del escritor, el “desinterés” y la “superficialidad” que exhibe hoy la sociedad conlleva que no quiera enterarse de la realidad: “Hoy hay una censura que ni siquiera es oficial, es social. La gente no quiere que le digan la verdad”.
“Ahora el espectador no quiere que se le indigeste la comida”
Para el escritor, que el reporterismo de su época se haya perdido se traduce en una población desarmada ante los estragos de la vida y un periodismo "incapaz de sacudir conciencias" ejercido por unos medios que en lugar de mostrar la crudeza de la guerra "nos la están tapando".
Ante esa realidad que describe, el escritor cree que solo cabe la resignación. El mundo “merece lo que tiene”, sostiene, y el público recibe lo que quiere: “No queremos mirar ni que nos cuenten la verdad”. Y ese adormecimiento no tiene solución: “El ser humano es un hijo de puta y la gente, que es gilipollas, no se da cuenta”.
Fotografías de guerra (1974-1985)

La exposición Fotografías de guerra (1974-1985) podrá visitarse hasta el 31 de mayo en el Ateneo de Madrid.
La muestra reúne por primera 30 fotografías en blanco y negro tomadas por Pérez-Reverte en Líbano, los Balcanes, el Golfo, Mozambique o El Salvador...
Además, el autor muestra sus cámaras con objetivos de 35 y 50 milímetros, y pertenenecias de la época como billetes de avión o salvoconductos.