El título de este libro ya nos induce a pensar que en sus más de cuatrocientas paginas se encuentran versiones de hechos recientes de nuestra historia que contradicen en parte o en su totalidad relatos insuficientes o contrarios a lo ocurrido en realidad. Y es acertado la inclusión del adjetivo incómodo porque la trayectoria de Jaime Mayor Oreja es la mejor demostración de hasta qué punto el tener criterio, convicciones y fe- mucha fe- es un gran potencial para acreditar la verdad, la ley y la sinceridad con la que deben afrontarse los problemas de la gestión pública, y el mejor obstáculo para que no triunfe el relato mediatizado por intereses, el miedo o la capacidad de adaptación.
Y por ello, en este libro, Jaime Mayor Oreja (San Sebastián, 1951) acredita un vez más la honradez intelectual y humana de su persona, y la admiración que sigue causando el valor con el que ha afrontado ser durante años, muchos años, el azote intelectual, moral y político de la banda terrorista ETA y de sus ocasionales y permanentes cómplices, y la fortaleza con la que ha superado la pérdida física de tantos compañeros de la noble y extinta UCD, en los inicios de la Transición, y posteriormente de dirigentes del PP elegidos al azar o no por quienes creían que el tiro en la nuca, la bomba lapa y el secuestro eran los mejores instrumentos para alcanzar la independencia del País Vasco o al menos la sumisión a su terror y dependencia de los demás actores de la vida público.
Mayor cuenta en este libro con muy equilibrado criterio todo el periodo político vivido por él y por los españoles desde los primeros meses de la Transición hasta nuestros días. Mayor ha sido todo en la política española y es obligado aludir con admiración a su etapa como ministro del Interior (1996-2001) en la que ETA recrudeció sus asesinatos y en la que Mayor confió en la legal confrontación con ETA en los episodios dramáticos del asesinato de Miguel Ángel Blanco, y el secuestro de Ortega Lara.
La lectura de este libro coincide en el tiempo con la vergüenza que inspira proyectar todo ese sufrimiento y todo ese horror sobre la complacencia cobarde y repugnante que es pan cotidiano en la vida política actual, donde el pésame por el fallecimiento de un etarra es un lamento infinitamente más sentido que la ceremonia religiosa de despedida de las víctimas de un accidente.
Las páginas de este libro nos evocan el horror que España ha vivido durante más de cuarenta años, y la evocación de nombres como los anteriormente descritos, unidos a los de Gregorio Ordóñez, Jiménez Becerril, Juan de Dios Doval, Ernest Lluch, Fernando Buesa, José Luis López de Lacalle, Luis Portero, y a los cientos de policías nacionales, militares, guardias civiles y ciudadanos anónimos cuya única culpabilidad era ser seres humanos.
En las elecciones al Parlamento vasco en mayo de 2001 fue candidato a lehendakari por el Partido Popular. Durante la campaña electoral se intuía que existía un pacto tácito entre Jaime Mayor y el PP con el Partido Socialista de Euskadi, liderado por Nicolás Redondo para desalojar del Gobierno Vasco a Juan José Ibarretxe en caso de que reunieran entre ambos los apoyos necesarios.
Sin embargo, en un mitin en la campaña Felipe González manifestó. “Nicolás no te equivoques. Cuida de nuestros amigos del PNV”, evidenciando su oposición a un posible acuerdo entre el PP y el PSOE, es decir, entre los dos grandes partidos constitucionalistas. Este hecho -según Mayor Oreja- de extrema trascendencia- quedó acreditado en el libro El futuro no es lo que era, escrito al alimón por Juan Luis Cebrián y Felipe González que condenó políticamente a Nicolás Redondo.
Con ser apasionantes muchos de los episodios vividos por Jaime Mayor, es notorio que su paso por el Ministerio nos describe con crudeza los contactos con Arzalluz que en uno de ellos le dijo, página 128: “No te equivoques nunca, España no es ni será nunca una gran nación como Francia, Alemania, Gran Bretaña ni siguiera Italia. España es más bien un zoco”. Con criterio, páginas más adelante, en la 143, Mayor afirma: “Para los nacionalistas una negociación no es más que la satisfacción de sus reivindicaciones. En resumen, llaman negociación a la imposición de sus planteamientos”.
Escalofrío produce el relato de su primer contacto con el ministro del interior de Francia, Jean -Louis Debré, página 166: “En un momento de este encuentro, Debré me dijo con una claridad y una confidencialidad que le agradecí que en la colaboración franco española yo tendría que optar entre dos estrategias; elija usted, Francia o Ángel Guerrero; pero ¿quién era Ángel Guererro?”. De inmediato recordé que Guerrero era un asesor de la secretaria de Estado de Interior, Margarita Robles, durante el último gobierno de Felipe González. Añadí a Debré que mi voluntad inequívoca era su cese y que lo era antes de nuestro encuentro bilateral y de su advertencia”.
Y la sombra de este misterioso personaje se proyecta con posterioridad en distintivas situaciones y Mayor aclara que algunas fuentes le revelan que “existía un servicio secreto no oficial, una especie de estado profundo dirigido por Charles Pasqua, antiguo ministro de Chirac en el que estaban involucrados miembros relevantes de la Policía Judicial francesa y algunos jueces comprometidos con la lucha antiterrorista”.
Mayor cesó a Guerrero y revela que “éste me envió varias cartas llenas de insultos”. Y añade Mayor: “Cuando en 2004 se produjo el atentado del 11 M envié esta información a algunos investigadores de poblada seriedad … pues estaba convencido de que era mi obligación y quizá esa información podía ayudar a esclarecer aquel terrible atentado que rompió la historia de España y que a día de hoy no ha sido suficientemente explicado. En mi opinión todavía queda mucho por decir sobre este asunto”.
La duda que Mayor mantiene es compartida por miles de ciudadanos que desde entonces contemplaron como el curso de la política española se deslizaba por la vía del rencor y la intolerancia como acredita que en 2008 Patxi López, el hoy portavoz parlamentario del PSOE de Pedro Sánchez negara la entrada en el tanatorio a Mariano Rajoy y Maria San Gil cuando el atentado a Isais Carrasco concejal socialista de Mondragón.
Desde entonces, Mayor denuncia la deslealtad de la negociación con ETA por parte de Eguiguren, Rubalcaba y Zapatero, mientras él era ministro, inspirada en el compartido temor del PSOE con el PNV y ETA de que el noble espíritu de Ermua propiciara un mayor apoyo político al PP. Desde entonces, ha prosperado la mentira, la eliminación política del adversario, la confluencia de los intereses con el nacionalismo vasco y el independentismo catalán, la complicidad de los socialistas con esa alianza plasmada en el Pacto del Tinell.
Además de ello, el tibio e interesado apoyo de Pedro Sánchez a la aplicación del artículo 155 en Cataluña, para solo meses después pactar con los golpistas Puigdemont y Junqueras un gobierno que desde 2017 ha provocado en palabras del propio Mayor (página 350) que “la crisis de la verdad frente al relato es la mayor desgracia del desorden que nos preside”, añadiendo que “la mentira se ha hecho ley, costumbre, hábito, necesidad” y “la mentira es la única manera de esconder el mal llamado proceso de paz”.
Es también revelador el proceso de sucesión de José María Aznar y Mayor es prudente también para explicar su baja en la militancia del PP, por su discrepancia con los gobiernos de Mariano Rajoy.
Todo ello confirma que Una verdad incómoda es un libro de enorme interés, que acredita la honradez intelectual y moral de Jaime Mayor Oreja y hasta qué punto su postura de firmeza frente a ETA y los nacionalistas eran extrapolables al resto de los conflictos del estado. En la actualidad es presidente de la Fundación NEOS, organización cívico-cultural española fundada en 2021 que promueve los valores del humanismo cristiano en los que Mayor Oreja ha militado siempre con convicción.