CRÍTICA DE CINE
Viaje al país de los blancos: el fino hilo que separa la bondad del buenismo
miércoles 01 de julio de 2026, 10:39h
6.5/10
El fenómeno de la emigración masiva es uno de los mayores problemas que tiene Europa y cuando nos limitamos a las grandes cifras hacemos desaparecer la épica y la tragedia, limitándonos a un debate genérico de cifras macro. Pero detrás de las cifras hay dolor e ilusión, chicos jóvenes que lo dejan todo en busca de un sueño a menudo imposible. Porque llegar es difícil, la muerte acecha en el desierto o en el mar, pueden ahogarse o ser asesinados por policías corruptos de países norteafricanos o por las propias mafias. Y cuando logran llegar aquí, en realidad no tienen nada. Se convierten en personas fuera del sistema. Acabarán mendigando o sobreviviendo con trabajos denigrantes, peor que en sus países de origen. Viaje al país de los blancos nos permite dejar atrás los prejuicios y contemplar un caso real donde tras el horror la bondad gana a la estadística.
Always forward, never backwards (siempre adelante, nunca atrás) es el lema de Ghana y el que impulsa a nuestro protagonista, Ousman Umar, un adolescente analfabeto de un pequeño pueblo de ese país africano que tiene todo lo que necesita para ser feliz, excepto las respuestas adecuadas para entender cómo los blancos son capaces de hacer volar un enorme avión metálico sin recurrir a la magia. Su padre es el marabú del pueblo y Ousman vive rodeado de cariño y aprendiendo el oficio familiar. Su mejor amigo es Musa y juntos recorren su pequeño gran mundo rodeados de naturaleza espléndida y ríos cristalinos. El ser humano crece por su curiosidad y por ello Ousman decide que quiere conocer el «país de los blancos». No sabe que entre esa frase y la realidad les separa una odisea terrible, pero tiene determinación y convence a Musa de que le acompañe. Comienza un viaje que durará cinco años, donde las penalidades sufridas serán inenarrables (él mismo no será capaz de articularlas adecuadamente), y su destino es un lugar donde descubrirá que nadie le quiere. En cierto modo, ahí comienza un nuevo viaje.
La película
La historia (real) que nos cuentan en Viaje al país de los blancos es conmovedora y cualquiera que tenga un gramo de empatía en su piel sufrirá con Ousman y las penalidades que padece. Pero tanto el guion (Guillem Clua) como la dirección (Dani Sancho) son flojillos y previsibles. La película está dividida en tres capítulos y cada uno de ellos responde a un momento vital del protagonista. Ese planteamiento está bien conseguido. En ellos descubres su vida en la infancia y su recorrido al llegar a España. Echo en falta conocer mejor su viaje de cinco años ya que se describe de manera muy somera, sin detalles, y considero que es parte fundamental de la historia. Lo mismo que el Ousman analfabeto que de repente es un hombre culto, conferenciante, y no se muestra esa parte de superación personal excepto en una corta escena en una clase de una ONG. Otro elemento molesto (esto es culpa mía por ver la película doblada) es que la versión original es en catalán, pero la que yo vi era en castellano, con la sensación de que quienes hablaban no eran personajes sino locutores ampulosos mal sincronizados con los labios. A veces detalles menores reducen la calidad de una película y es una pena, porque la historia de Ousman es apasionante, es una Odisea con todos los ingredientes necesarios, lo tiene todo para triunfar. Un viaje calamitoso, peligrosísimo, donde la muerte le acecha cada día. Luego una llegada a un país donde no habla el idioma y no sabe escribir, con todo lo que eso representa en el tortuoso camino de la burocracia. La maldad y la bondad rodean a un chico que lleva dentro demasiados traumas provocados por esos cinco años de camino, traumas que los europeítos blandurrios acomodados en sus benzodiazepinas y desasosegados por su cortisol no pueden siquiera imaginar. Y cuando la bondad emerge todo lo demás pasa a un segundo plano. Una espléndida Emma Vilarasau da forma a esa bondad en la persona de Montse, una mujer real que superó el miedo y la desconfianza y decidió que debía ayudar. Y lo hizo a fondo. Como dice el Talmud, cuando salvas a una persona salvas a la humanidad entera, porque dentro de cada uno de nosotros hay un universo. Montse es real, es una de esas personas —pocas, poquísimas— que no se resigna a ver los toros desde la barrera y actúa, y en ella podemos observar la bondad en estado puro, una bondad no impuesta sino decidida desde el corazón. Cuántos beatos meapilas jamás harían nada por alguien como Ousman. Pero es que la bondad no depende de ritos o liturgias sino de convicciones interiores, de estar en el lado correcto de la vida. Yo, por cierto, soy como esos a los que critico y tampoco bajo al ruedo, me limito a observar desde arriba, donde no hay que mojarse más que con monsergas.
Otro aspecto que sube el nivel general de la película es su música. La compositora francesa Laetitia Pansanel-Garric introduce un piano muy bien articulado en cada escena, poniendo la intensidad dramática y el ritmo narrativo. Particularmente logrado en los momentos de tensión o zozobra, jugando muy a favor de las imágenes.
Lo que les mueve a venir
Viendo esta película basada en hechos reales es probable que pensemos que todos los inmigrantes subsaharianos se mueven por las mismas convicciones e intereses. Pero no es así. Cada uno de ellos tendrá una distinta motivación para jugarse la vida por llegar al país de los blancos. El caso que aquí nos ocupa es el de un chico que no necesita salir de allí, tiene una vida estable, amor, cariño, casa y vive en un entorno privilegiado en plena naturaleza. En otros casos habrá pobreza, guerra, persecuciones, hambre, y mucho más a menudo un enorme hastío vital por la falta de futuro. Lo que es seguro es que la determinación que ellos tienen para venir a nuestro espacio de prosperidad es mucho mayor que la que nosotros podamos tener para impedirles llegar, porque ellos vienen huyendo de sus propias vidas y nosotros les recibimos con guantes de látex y mascarilla.
Quienes dicen que las fronteras son artificiales, que ningún ser humano es ilegal o que La Tierra es de todos los seres humanos seguro que no han pensado que los psicotrópicos que han ingerido antes de proferir semejantes sandeces también son artificiales, como lo es la casa en la que viven, que según ese discurso también será de todos. Porque es ese buenismo de manual de primero de activista lo que genera más rechazo en la sociedad real, la que hace la compra en el súper buscando las ofertas y va a trabajar cada día en metro. En Europa —aún— se vive mejor que en Africa, y ante tamaña evidencia no habrá muros lo suficientemente altos. Por ello es necesario tener mecanismos de control que eviten el colapso. La capacidad de absorción está cerca de atorarse, y llegado el caso, el buenismo no evitará que comiencen procesos extremos que toda sociedad inteligente debe prever para evitar. En Francia no lo supieron hacer y observando su resultado es posible que hasta los más laxos e ingenuos entiendan que si no proteges tus fronteras tu país deja de existir como tal. El caso real de Ousman nos hace ver que si una persona se integra se convierte en parte de la sociedad activa y próspera y sus valores serán los valores del país de acogida, que será el suyo propio. La integración es la única manera de que el modelo funcione. La sociedad multicultural solo funciona con mucho cannabis. Cuando los inmigrantes no se integran y viven en guetos sin mezclarse con el paisanaje local siempre serán elementos extraños que crearán problemas y estallidos, más graves cuanto mayor sea su número. Su sueño incumplido será nuestra pesadilla y el fin del estado de bienestar. Como nos cuentan en la película, el caso de Ousman es un milagro, y como tal, extraordinario.
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Últimos comentarios de los lectores (35)
55230 | Fernando - 02/07/2026 @ 17:49:15 (GMT+1)
Estimado Joaquín, has tratado un tema muy complejo con una habilidad magnífica… el no poner reglas previas a cualquier tipo de cambio supone que las costumbres se hacen leyes y aún peor, que es sustentado por los que no las pusieron… en Francia ya pasó, aquí está pasando…¿ es el ocaso de Europa? Es la siguiente pregunta porque hay suficiente grupo de adeptos al buenismo que va a resultar insoportable ( no lo soportamos por muy buenos que seamos)…
55218 | Joaquín Vergara - 02/07/2026 @ 10:23:16 (GMT+1)
El problema es que no somos capaces de hacer algo que funcione sin tener en cuenta los políticos,qué sobran,por completamente en un caso como este
55213 | Marruty - 01/07/2026 @ 19:29:58 (GMT+1)
Cuanta razón en este magnífico artículo, al final la impresión que tengo, es que solo ganan las mafias y al político de turno que le conviene, ni los de allí ni los de aquí ganan, buena crítica.
55212 | Miriam Yunes - 01/07/2026 @ 18:06:13 (GMT+1)
Quién diría que hablas de una pelicula!! hahaha. Me ha encantado leerte pero veo más opinión que descripción. Opinión atinada y sensata, humor imprescindible, crítica social y lógica. Como apunte, en mi centro de salud el 90% de quienes esperan no son españoles. Está desbordado. ¿Es esto lo que queremos?
55211 | Pepu Oritz - 01/07/2026 @ 18:02:51 (GMT+1)
Excelelnte artículo, Joaquín, mesura y humor mezclados con un toque que siempre me apasiona. Creo que como humanos queremos lo mejor para cualquier congénere siempre que eso no repercuta en que nosotros estemos peor. Y sin duda la inmigración masiva nos hará vivir mucho peor a los que estamos aquí sin tener a cambio más que molestias. Y los que lleguen, vendrán a un mundo donde no se les quiere. Esa es la realidad, guste o no.
55210 | Pablo Lopez - 01/07/2026 @ 17:59:10 (GMT+1)
Es dificil pensar que personas que viven como se vive en sus países puedan llegar aquí y conseguir integrarse. He estado dos veces en Africa, una en Senegal y otra en Kenia y creo que son dos de los países mejor organizados, pero la convivencia es caótica, la violencia latente es tremenda, las desigualdades son enormes y quienes allí habitan no se van a adaptar a nuestro modelo jamás. SI vienen aquí les tendremos trapicheando o en el súper pidiendo. Y no creo que querramos llenar nuestras plazas de gente así.
55208 | Violeta Alvarez - 01/07/2026 @ 17:03:45 (GMT+1)
A mí la película me gustó mucho. Tiene épica y crecimiento personal, tiene mensaje, esperanza. Creo que cualquier ser humano bien nacido se alegra de ver casos de éxito como este. Y no es un milagro, no, es simplemente una buena persona que ayuda a otra.
55207 | Luis Mejias - 01/07/2026 @ 16:11:14 (GMT+1)
Me gustaría saber qué porcentaje real de la población quiere que esto se llene de subsahrianos y magrebíes. Sin política. Solo preguntar si nos gusta el modelo francés. Quizá me equivoco y hay una mayoría a quien no le importe, pero lo dudo.
55206 | Eusebio Martinez - 01/07/2026 @ 15:55:20 (GMT+1)
El problema es que somos muy blanditos, blandurrios dices, mucho cortisol, benzodiazepinas equilibrantes, y claro, así nadie quiere llenar esto de tíos de veinte años fibrosos, desafiantes y con tanta determinación. Ya sabemos quien va a salir perdiendo.
55205 | Estefanía Grant - 01/07/2026 @ 15:46:38 (GMT+1)
Yo creo que buenismo y bondad están en las antípodas. La bondad es un sentimiento maravilloso que todos podemos tener a veces. El buenismo no es más que un activismo político que siempre va en la misma dirección, y siempre equivocado, no arregla ningún problema sino que nos llena de nuevos problemas que cada vez serán mas complicados de resolver. París es el mejor ejemplo, o la ciudad de Bruselas, o tantas otras que ya perdieron su identidad y en las que todo el mundo vive peor. Y esto es solo el comienzo.
55204 | Alberto Salas - 01/07/2026 @ 15:34:38 (GMT+1)
Me encantan los milagros, y más aún que sean muy frecuentes, que cambien la vida a mejor de millones de personas y que todos seamos felices y comamos perdices. Pero como eso es difícil porque no hay perdices para todos, mientras llegan esos milagros prefiero ser yo quien me coma las perdices. ¿Egoísmo? Quizá. ¿Sentido común? Depende. ¿Capitalismo? No hay otro modelo posible. En el reparto todos quedamos mal.
55203 | Samantha Oropesa - 01/07/2026 @ 15:22:35 (GMT+1)
Yo soy como usted, D. Joaquín, prefiero ver los toros desde la barrera, donde no llega el olor a sobaco. Veo a esta Montse y me encanta lo que hace, me parece precioso, pero yo en la vida metería a un extraño en casa.
55202 | Ruben - 01/07/2026 @ 15:16:36 (GMT+1)
El problema no es la inmigración, sino que sean ellos los que elijan en vez de nosotros. Si hacen falta colectivos, deben venir, pero cuando les llamemos. Esta es nuestra casa y no se puede venir sin invitación. Y cuando acabe su visita que se vuelvan.
55201 | Eva Corts - 01/07/2026 @ 15:14:48 (GMT+1)
Mezclar drogas es malo. Nuestra sociedad no podría funcionar sin inmigración. Dos axiomas en un solo párrafo. Debería dedicarme a esto.
55200 | Ana Segovia - 01/07/2026 @ 15:13:04 (GMT+1)
Excelente artículo donde se pone de manifiesto usando una película como excusa que el buenismo, el multiculturalismo y el exceso de marihuana ponen una sociedad al borde del cataclismo. Los que lo critican no han entendido nada. Gracias, Joaquín!
55199 | Pablo Linares - 01/07/2026 @ 13:53:23 (GMT+1)
Los números no engañan. La inmigración subsahariana no produce el menor beneficio en nuestra sociedad. Son perceptores de ayudas en un porcentaje altísimo y rara vez se podrán recuperar con impuestos o cargas sociales. Un país debe ser práctico y buscar inmigración productiva como la asiática o latinoamericana, pero esta última limitada a países adecuados.
55198 | Esther de Carcer - 01/07/2026 @ 13:49:35 (GMT+1)
Me pareció una película tierna y entrañable. El artículo enfoca muy bien el tema, como siempre, y se agradece que haya gente comprensiva que mire las cosas desde más arriba y sin acritud, buscando soluciones en vez de confrontación. Siempre aciertas, Joaquín!
55197 | Remigio Hernandes - 01/07/2026 @ 13:45:03 (GMT+1)
Artículo plagado de buenismo inasumible por nuestra sociedad.
55196 | Genoveva Salto - 01/07/2026 @ 13:42:24 (GMT+1)
Las sociedades multiculturales podrían tener cabida (y mal) solo en culturas que no sean hegemónicas o que estén en pleno desarrollo. Pero en Europa, donde tenemos culturas antiguas y muy arraigadas, el que venga tendrá que adaptarse a nosotros y dejar sus culturas previas para ámbitos privados. Si no es así, nunca se adaptarán, y eso traerá problemas de convivencia muy graves.
55195 | Analis - 01/07/2026 @ 13:38:25 (GMT+1)
A mi la película me encantó, y pensar en los milagros y la bondad, también. Debo ser buenista, qué le voy a hacer, quizá estoy en primero de activista, quizá he fumado mucho canabbis sin darme cuenta, pero creo en la humanidad y en la bondad. Y tu artículo se burla de la gente como yo, y creo que no lo merecemos.
55194 | Manolo Calderon - 01/07/2026 @ 13:31:58 (GMT+1)
Delante de cada supermercado hay un subsahariano que pide que le saques comida o lo que sea que necesite. Si ese es el premio a jugarse la vida, mejor impedirles que vengan, porque ellos están peor, y nosotros también. No sabemos quienes son ni lo que han hecho antes, no tienen nuestra cultura ni valores y la verdad es que como dices en tu artículo, nadie los quiere aquí (excepto el empresario explotador)
55193 | Loles Alvarez - 01/07/2026 @ 13:28:13 (GMT+1)
La defensa de la entrada y acogida de migrantes que llegan en patera se sustenta principalmente en el imperativo humanitario de salvar vidas, las obligaciones internacionales sobre el derecho de asilo y refugio, y la necesidad de gestionar el impacto del envejecimiento demográfico y la falta de mano de obra. Si eso os parece poco, además os diría que si sois buenos cristianos, es un deber moral de vuestra religión, más que ir a misa. EL artículo claramente va en contra de esas ideas, y por ello no lo comparto en absoluto.
55192 | Rita Lazcano - 01/07/2026 @ 13:24:04 (GMT+1)
Los europeítos blandurrios acomodados en sus benzodiazepinas y desasosegados por su cortisol quieren seguir así y no que otros con tanta determinación y empuje vengan a tomar su país.
55191 | Marina - 01/07/2026 @ 13:21:36 (GMT+1)
Lo siento, Joaquín, no compro tu discurso. Aqui no queremos que nuestro país sea como una plaza de Dakar, llena de vendedores ambulantes de mercancía ilegal. No. Nos gusta el país tal y como es, con la gente que lo habita, no con otros que no se integran. Yo no creo en los milagros.
55190 | Enrique Recifo - 01/07/2026 @ 13:16:13 (GMT+1)
Su determinación es precisamente nuestro peligro. Alguien dispuesto a jugarse la vida de ese modo, nunca parará ante nada. Nosotros somos blanditos, tenemos la sangre llena de benzodiazepinas, pero pagamos a otros para se ocupen. El problema no es policial sino político. Hace falta determinación, como la de ellos, para evitar que entren aquí.
55188 | Pepe Prado - 01/07/2026 @ 12:42:24 (GMT+1)
La equidistancia no resuelve el problema. Hay que poner barreras inexpugnables e impedir que entre jamás nadie ilegal. Y si entra, se le echa ese mismo día del mismo modo que llegó.
55186 | Daniel P - 01/07/2026 @ 12:36:28 (GMT+1)
La culpa de una gran parte de los problemas de Africa es de esos blancos que les colonizaron y luego descolonizaron de mala manera. No puedes primero crear un problema y después desentenderte de sus consecuencias. Artículo honesto, pero no pienses que el buenismo es de colgados. Es de gente que entiende las cosas más allá de nuestras comodidades personales y nuestras ventajas solo por haber nacido aquí.
55185 | Chus Lapuerta - 01/07/2026 @ 12:32:59 (GMT+1)
Vi la película y Motse es de una bondad absoluta. Es cierto que casi nadie haría eso, pero esto es un ficción basada en una historia real, y habría que saber cuánto tiene de verdad. Tu crónica es preciosa y pienso igual que tú.
55183 | Lucia Madrid - 01/07/2026 @ 12:11:03 (GMT+1)
Joaquín, de nuevo tu relato me conmueve y entusiasma. Nuestro deber como seres humanos es ayudar y acoger a quienes podamos y crear un mundo mejor para todos. Yo sí creo en los milagros. Veré la película.
55182 | Jesus Rodrigez - 01/07/2026 @ 11:49:35 (GMT+1)
No me trago ese bodrio ni loco. Apología de la inmigración ilegal.
55181 | Paloma Corella - 01/07/2026 @ 11:47:42 (GMT+1)
Qué preciosidad de comentario, ojalá hubiera más gente como tú, con sensibilidad, capaces de comprender a los demás, de entender que la bondad, aunque sea en destellos o ráfagas, siempre es preciosa. Creo que es uno de tus mejores artículos, y eso es mucho decir.
55180 | Federico Abril - 01/07/2026 @ 11:44:49 (GMT+1)
Yo soy mucho más partidario de control de fronteras que de milagros.
55179 | Benjamin Gomez - 01/07/2026 @ 11:44:04 (GMT+1)
Nada de acuerdo. Por primera vez te he puesto un negativo o como se diga. Tenemos que cerrar las fronteras y protegernos de esa gente como sea. Nuestro vecino no lo hizo y ahora aquello es una catástrofe, no se puede ir en el metro por Paris. Cuando las barbas del vecino veas...
55177 | Jorge Barranco - 01/07/2026 @ 11:37:13 (GMT+1)
SI no queremos ser reemplazados debemos defender nuestras fronteras con toda la virulencia que sea necesaria. El ejemplo de Francia es perfecto.
55176 | Jorge Navarro - 01/07/2026 @ 11:35:20 (GMT+1)
Espléndida reflexión sobre el mayor problema de Europa. A la vez les necesitamos y ellos pueden destruirnos. La política en estos momentos es la clave, y ahí sí que adolecemos de líderes que miren al futuro.
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