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DIECISEISAVOS

Mundial 2026. Kane evita la campanada del torneo e Inglaterra avanza

Mundial 2026. Kane evita la campanada del torneo e Inglaterra avanza
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(Foto: EFE)
miércoles 01 de julio de 2026, 21:14h
Actualizado el: 07/02/2026 02:14h
El equipo de Tuchel se vio sorprendido por RD Congo y remontó con mucho sufrimiento. Bellingham lideró el asedio y el goleador del Bayern remató. Las dudas británicas siguen ahí.

Inglaterra ya está en los octavos de final del Mundial 2026, pero las sensaciones no discurren en paralelo a los resultados. El conjunto británico trajo consigo dudas relativas a su funcionamiento general a esta Copa del Mundo, no pudo espantar las malas sensaciones en la Fase de Grupos y este miércoles, en los dieciseisavos, tampoco se granjearon la confianza de una hinchada que les ha visto flaquear cuando más importa (dos finales perdidas de Eurocopa seguidas). Esta generación de futbolistas arrastra una sospecha en torno a un presunto pánico escénico y el triunfo de esta tarde no ayudó a disiparla. Porque RD Congo se adelantó y mantuvo la ventaja hasta el minuto 75, sembrando el pánico en varios tramos del encuentro.

Thomas Tuchel festejó el 4-2 inicial ante Croacia pero después llegaron el empate ante la rocosa Ghana y el triunfo pírrico frente a la débil Panamá. No ha tenido un respiro el seleccionador casi desde que asumió el cargo (él también vive bajo la sospecha de la crítica y la afición inglesas), pero tiene las ideas muy claras: Declan Rice y Elliott Anderson es su físico doble pivote (no hay espacio para el creativo Adam Wharton) y Jude Bellingham es el mediapunta en torno al que gira todo. El logro más destacado de su mandato es haber devuelto al jugador del Real Madrid a su mejor versión. Pero eso no tapa las carencias latentes, que empiezan con la debilidad defensiva y siguen con la imposibilidad de presionar con consistencia y los problemas para crear en estático.

El seleccionador del cuadro congoleño, Sébastien Desabre, es un resabiado estratega que ha construido a este escuadrón casi desde cero. Ha convencido a los jugadores de que son capaces de plantar cara a cualquiera. Nadie contaba con ellos para clasificarse a este Mundial y por pura convicción consiguieron el billete (en una repesca vibrante); y nadie contaba con que llegaran a la ronda eliminatoria y dieron un golpe sobre la mesa. En el partido clave casi tumbaron a Portugal, con el 25% de la posesión y más remates a portería generados. El orden y la verticalidad caracterizan a su estilo, y para este desafío sorprendieron con una mayor ambición inicial. Asimismo, el técnico usó por primera vez en el torneo el 4-3-3 y causó caos en las filas inglesas, que no entendieron cómo competir frente a ese esquema hasta el tiempo muerto impuesto por la FIFA y el vil dinero.

Desabre introdujo una variante inesperada sentando al titular Cédric Bakambu y dando entrada a Brian Cipenga. Y el as en la manga, un atacante que brilló en el Castellón y ha firmado con el Almería, le salió de maravilla. En el prólogo ni se quisieron encerrar ni regalaron la pelota. Es más, ante las precauciones inglesas demostraron que saben salir combinando desde atrás. Su centro del campo está bien conjuntado, con Samuel Moutoussamy barriendo y Ngal'ayel Mukau y Noah Sadiki agilizando las circulaciones. Con esos argumentos mostraron personalidad e hicieron saltar la banca en el minuto siete, cuando Chancel Mbemba (impresionante su partido) puso un pase largo espléndido hacia el desmarque de Sadiki que Djed Spence no supo despejar. Cipenga agradeció el regalo y conectó un misil que se le coló a Jordan Pickford por el primer palo.

La cadena de errores del lateral (relevo del lesionado Reece James) y del meta del Everton sembraron de nerviosismo al horizonte británico. El favorito no destaca por su dureza mental y en esta fecha subrayaron esa condición. Su mentón no resiste bien los reveses y más cuando el rival cede metros. Porque cuando los africanos se adelantaron sí retrocedieron, con el fin de desafiar a los ingleses a crear en estático. Y ahí se torció del todo el plan de los europeos, que pasaban la pelota con lentitud, atenazados por la situación. De repente se despertaron los fantasmas pasados y la presión por el peso histórico de no haber ganado un título desde 1966. Controles fallidos, despistes, centros imprecisos (ahí notaron de verdad la baja del centrador del Chelsea) y una ocupación flácida de los espacios, con las líneas adelantadas pero sin presionar con ardor. Esa amalgama dibujó un cuadro preocupante. El bloqueo estaba servido.

Mientras tanto, la República Democrática del Congo sabía lo que tenía que hacer. Todos se vaciaban en defensa, con compromiso y concentración, y en cuando robaban el cuero optaba por la verticalidad. Además, alternaban presiones selectivas para trompicar el ritmo inglés. Pusieron en práctica toco el conocimiento adquirido en la esfera de clubes (los pilares de la convocatoria congoleña han pasado por la Premier League o el Reino Unido) y en el minuto 20 el destacado extremo diestro Nathanaël Mbuku emitió un centro que el estelar Yoane Wissa no remató por poco. Inglaterra estaba irreconocible y antes del parón sólo dieron trabajo al portero Lionel Mpasi con un centro de Marcus Rashford hacia el desmarque de ruptura de Bellingham.

Entonces arribó la "pausa de hidratación" y volvió a emerger el efecto de este invento, que destroza las inercias y supone un punto y aparte. Tuchel aprovechó el brete y ajustó. Y, sobre todo, bajó a la tierra a sus jugadores, que en lo sucesivo subieron la intensidad. Como consecuencia, cuando los favoritos compitieron con una exigencia de élite su calidad tomó la escena. Subieron el tempo de pase y como les fue imposible dividir entre líneas, insistieron con el balón parado y los movimientos astutos de Bellingham llegando al área mientras que Harry Kane fija. Así fabricaron su primera llegada reseñable, un balón parado lanzado por Rice que rebotó en Ezri Konsa y se marchó cerca del poste -minuto 28-.

Rice agigantaría su influencia tanto en las acciones de estrategia como en el juego, descolgándose y virando hacia los costados para centrar. De hecho, en el 30 conectó con un testarazo imperial de Bellingham que Mpasi repelió con un paradón de reflejos. Ahí comenzó el arreón de unos ingleses que aceleraron en todas las facetas y al fin evidenciaron su potencial. Los envíos laterales ganaron intención y Axel Tuanzebe hubo de multiplicarse en el achique. Hasta el intermedio activaron un esfuerzo exuberante que mereció el empate. En el 36 Noni Madueke se escapó por vez primera del excepcional Arthur Masuaku y puso un pase de la muerte que Rashford remató y Aaron Wan-Bissaka despejó bajos palos; en el minuto 43 Bellingham filtró un pase quirúrgico que dejó Kane en mano a mano con el arquero pero el punta se dejó caer; y en el 47 el todocampista merengue, indetectable, se desmarcó y ejecutó un cabezazo importante que Mpasi neutralizó con otra parada de videoteca.

El primer acto se extinguió con otro córner formidable de Rice en el que Kane voleó sin marca en el segundo palo y el guardameta tapono sobre la línea, bien colocado -minuto 51-. A esas alturas Mpasi (31 años, Le Havre) ya era el mejor jugador del bloque africano, siguiendo su excepcional rendimiento cosechado en la digna derrota ante Colombia. En aquel choque completó cinco paradas y en esta repetiría cifra, pero ese es el libreto de su selección. No sorepende. Resistir ante los grandes y esperar a pescar a la contra. No en vano, en pleno vendaval Cipenga sentó a Spence con una finta bella y centró una pelota que no embocó Wissa porque Marc Guéhi intervino a tiempo -minuto 33- y el atacante del Newcastle, que había marcado tres goles en la Fase de Grupos, remató a la madera un centro de Wan-Bissaka -minuto 43-. La flacidez inglesa les había permitido seguir estirándose.

Tuchel tomó las riendas en el camarín y sus muchachos entraron en la reanudación con la convicción entonada. Aunque concedieron rápido dos ocasiones (Anderson despejó in extremis un pase espinoso de Wan-Bissaka y el buen centrocampista del Nottingham Forest desvió lo justo un latigazo de Mbuku que se colaba) los ingleses reforzaron su empuje y establecieron un asedio que duró hasta la conclusión. Sin más herramientas que el balón parado y los desmarques de un Bellingham que tiró de sus compañeros en los duelos. En el 50 Masuaku le quitó el gol al mediapunta con un despeje de urgencia en otro córner lanzado por Rice; en el 51 el madridista dirigió una transición que finalizó con un zurdazo de Rashford al lateral de la red; en el 53 Jude se filtró por la izquierda y se inventó un centro-chut desviado por Wan-Bissaka que repelió Mpasi con una reacción valiosa; y en el minuto 54 Madueke envió un pase bombeado que el delantero del Manchester United cabeceó arriba.

El escenario había cambiado y RD Congo ya no podía lanzar contras. Rice se había desencadenado, aparecía por todos los lados, y Anderson corregía las fisuras. Y en el 61 comparecieron los regateadores titulares, Anthony Gordon y Bukayo Saka. Ahí terminó la placidez de Wan-Bissaka y Masuaku. Los ingleses inyectaron piernas frescas, chispa en el desborde y punzones para los espacios reducidos. Por ahí se iría deshaciendo la resistencia de Desabre y el golpe de gracia fue la entrada de Eberechi Eze y la colocación de Rice en el lateral diestro. El motor del Arsenal es mucho mejor centrador que Spence y la amenaza subió el listón de forma automática.

Los 'Leopardos' completaron el hito de llegar al último cuarto de hora en ventaja mas el desenlace fue demasiado para su sueño. El ataque total de los 'Three Lions', de nuevo cimentado en una lluvia de centros laterales, resolvió el brete. En el 75 un centro pasado de Rice le cayó a Gordon y éste dibujó un centro delicado que Kane embocó con un cabezazo cruzado imparable. Al fin apareció el Bota de Oro, que hasta entonces ni había rematado a portería ni había participado de la distribución. Sin embargo su jerarquía no entiende de contextos. Firmó las tablas en la primera ocasión en que derrotó a Tuanzebe y en el minuto 86 selló la remontada. Elliott conectó con el enésimo desmarque de Bellingham, que forzó una galopada y chutó a las manos de Mpasi; Gordon recepcionó el rechace y habilitó a Kane, que se inventó un trallazo que salió disparado de su bota y casi cauterizó las redes.

El golazo del atacante (ya suma cinco dianas en esta competición) premió al resurgir inglés que comandó Bellingham. No se cansó el mediapunta de tirar desmarques, desestabilizar y generar líos en el área oponente. Su esfuerzo y visión empujaron a Inglaterra hacia una victoria que vale pero no calma las aguas. Los congoleños, por su parte, buscaron la reacción con el 1-1 dando entrada al creativo Théo Bongonda, pero no pudieron amenazar. Un centro inocuo de Meschack Elia y la falta postrera que Wissa mandó por encima del travesaño bajaron el telón a su aventura. La calidad de las estrellas inglesas y la diferencia entre la profundidad de plantilla de ambos equipos sentenció a una delegación que se marcha con una despedida dulce. Han mandado al olvido la paupérrima participación de Zaire en el Mundial de 1974. Y los ingleses avanzan, que en el fondo es lo realmente importante, aunque todavía no comen en la mesa de Argentina y Francia.

Ficha técnica

2 - Inglaterra: Jordan Pickford; Djed Spence (Eberechi Eze, m.70), Marc Guehi, Ezri Konsa, Nico O'Reilly; Elliot Anderson, Declan Rice (John Stones, m.91), Jude Bellingham; Marcus Rashford (Anthony Gordon, m.60), Harry Kane y Noni Madueke (Bukayo Saka, m.60).

1 - RD Congo: Lionel Mpasi; Aaron Wan-Bissaka, Chancel Mbemba, Axel Tuanzebe, Arthur Masuaku (Joris Kayembe, m.89); Samuel Moutoussamy (Fiston Mayele, m.89), Ngalayel Mukau , Nathanael Mbuku (Meschack Elia, m.64), Noah Sadiki; Brian Cipenga (Theo Bongonda, m.76) y Yoane Wissa.

Goles: 0-1, m.7: Brian Cipenga. 1-1, m.75: Harry Kane. 2-1, m.86: Harry Kane.

Árbitro: Adham Makhadmeh (Jordania). Amonestó al inglés Jude Bellingham y al congoleño Noah Sadiki.

Incidencias: partido de dieciseisavos de final del Mundial 2026 disputado en el estadio Mercedes Benz de Atlanta ante unos 68.239 espectadores (lleno).

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