La nave Starship amerizó con éxito este lunes en el océano Pacífico frente a las costas de Chile tras su primer viaje orbital y después de que la empresa de Elon Musk decidiera reducir su recorrido, que estaba previsto inicialmente que realizara unas seis vueltas al planeta durante unas 10 horas.
La nave despegó hacia las 08:49 hora del este (12:49 GMT) en su decimocuarta prueba desde el complejo de SpaceX en el extremo sur de Texas, EEUU, y reingresó entorno a las 11.:58 hora del este (15:58 GMT), unas tres horas después sin que la compañía haya detallado cuántas vueltas ha conseguido completar.
La misión estaba diseñada para alcanzar una altitud de aproximadamente 275 kilómetros sobre la Tierra.
Durante el vuelo, Starship también logró desplegar con éxito 26 satélites V3 en órbita sostenida, por lo que estos nuevos dispositivos han pasado a integrarse a nivel operativo en la constelación Starlink, la subsidiaria de telecomunicaciones de SpaceX.
Hasta ahora, las misiones de Starship habían amerizado en el Índico tras seguir deliberadamente trayectorias suborbitales pasivamente seguras para maximizar la seguridad pública y permitir la recopilación de datos durante vuelos reales.
La de hoy es un "hito enorme", subrayó SpaceX durante la transmisión en vivo.
Llegar a una órbita y permanecer en ella depende de la velocidad que conserve la nave, no tanto la altura alcanzada, explicaron los expertos.
Una vez que asciende lo suficiente para superar los obstáculos, debe desplazarse lateralmente a gran velocidad -aproximadamente 28.000 kilómetros por hora (17.500 millas) en una órbita baja terrestre- de manera que, mientras la gravedad lo atrae hacia la Tierra, la curvatura del planeta se aleje debajo de él a un ritmo equivalente.
Se trata de una caída libre continua: con suficiente velocidad, la superficie de la Tierra continúa curvándose debajo del objeto y este permanece en órbita, explicó SpaceX.