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OCTAVOS DE FINAL

Mundial 2026. Haaland sorprende al planeta y declara el estado de depresión en Brasil

Mundial 2026. Haaland sorprende al planeta y declara el estado de depresión en Brasil
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(Foto: EFE)
lunes 06 de julio de 2026, 00:46h
Actualizado el: 07/06/2026 02:11h
El 'extraterrestre' de City decidió el choque en el segundo tiempo con dos golazos. Gran partido de Nylan. Golpe de realidad a la 'Canarinha'. Ancelotti pagó su compromiso con Neymar. Endrick y Bruno Guimaraes perdonaron.

Se acabó lo que se daba. Carlo Ancelotti no pudo obrar el milagro y Brasil cayó ante Noruega en los octavos de final del Mundial 2026. Un colosal Erling Haaland enterró la improvisada aventura de una 'Canarinha' que nunca levantó el vuelo del todo. Tras firmar un empate descorazonador en el debut ante Marruecos llegaron las goleadas a las débiles Haití y Escocia. En cuanto subió la exigencia de nuevo sufrieron de lo lindo para superar a Japón en dieciseisavos y este domingo se estrellaron ante la consistente selección escandinava. De este modo se zanjó una deriva tenebrosa que ha visto a cuatro seleccionadores durante la calamitosa fase clasificatoria para este torneo y que certifica el descenso pronunciado de calidad en el país del 'Jogo bonito'.

El estratega italiano es un astro en la lectura de la situación y llegó a la conclusión, ante el nivel reinante en su plantilla, de que la única manera de sobrevivir era ceder la pelota, los metros y la iniciativa para confiar en el contragolpe. No en vano, el juego en estético se les atraganta por la flagrante ausencia de creativos y laterales de talento. Así pues, los brasileños se parapetaron en su campo, en unos equilibrios endebles que obligaron a Rayan (el sustituto del doliente Raphinha) y a Gabriel Martinelli (relevo del único organizador, lesionado, Lucas Paquetá) a vaciarse en las ayudas defensivas para que Vinicius no gastara ni una gota de sudor tras pérdida. 'Carletto' le necesitaba en plenitud para explotar a la contra. Y la fórmula daría resultado en el primer tiempo.

Brasil, desnaturalizada por necesidad

Los 'Vikingos Rojos' no conforman el seleccionado que más disfrute de la posesión. También gustan de contraatacar. De ahí el tino estratégico de Ancelotti. Les forzó a amasar el cuero en un juego posicional del que casi no sacarían nada productivo antes del descanso. La 'Seleçao' se limitaba a cerrarse sin regalar huecos y Martin Odegaard, que quería liderar e incluso bajaba demasiado para elaborar, no pudo filtrar balones hacia Haaland. No ayudó al rendimiento del sistema preparado por Stale Solbakken el errática actuación del regateador Antonio Nusa (que era el encargado del desequilibirio exterior) ni la posición como extremo derecho de Alexander Sorloth. El gigante colchonero ha jugado ahí toda la Copa del Mundo, en una extraña decisión de su seleccionador. Ambas tesituras nutrieron el bloqueo creativo de unos escandinavos que anotaron un gol bien anulado en el tercer minuto, obra del destacado Patrick Berg, y casi no volvieron a inquietar al meta Alisson Becker hasta la reanudación.

La 'Verdeamarela' no quiso nunca adelantar las líneas ni discutir la iniciativa. Su preparador ordenó esperar y sus jugadores cumplieron. Y en cuanto que dispusieron de una transición nítida pescaron un penalti a favor. Ocurrió cuando Rayan le robó el cuero a Nusa y lanzó una contra en la que Bruno Guimaraes conectó con Martinelli y éste abrió para que Matheus Cunha fuera derribado en el área por Kristoffer Ajer. Entonces, en el minuto 14, sobrevino uno de los momentos trascendentales de la cita. Vinicius le cedió el lanzamiento de la penaa Guimaraes y éste lo falló. Chutó de manera deficiente y Orjan Nyland lo detuvo con sencillez. Ahí comenzarían las dudas brasileñas y la exhibición del meta del Sevilla, a la postre el mejor futbolista sobre el césped.

El guion permanecería inalterable tras esta sacudida y Noruega seguiría padeciendo la velocidad de las transiciones de la pentacampeona. En el 16 Casemiro puso un envío en profundidad quirúrgico y Rayan disparó sin tino; en el 18 Martinelli se la quitó a Odegaar y puso en vuelo a Vinicius, que dibujó un centro sublime con el exterior y David Möller Wolfe despejó in extremis; y en el minuto 24 el buen lateral del Wolverhampton neutralizó un dos para dos frenando a Cunha. Aunque pareciera contradictorio el ritmo de pase era lento en los dos conjuntos y las oportunidades sólo llegaban a través de imprecisiones ajenas. En ese ajedrez sobresalieron los favoritos, que en el minuto 30 forzaron una intervención providencial de Nyland después de que Vinicius hubiera cedido para el pase de la muerte de Martinelli.

Noruega tampoco viró su libreto a pesar de los chispazos. Querían salir desde atrás combinando para controlar el ritmo y evitar errores. Y cuando recuperaban la redonda no se afilaban en transición, sino que volvían a la circulación controladora engrasada por Sander Berge. El respeto a los históricos galones de sus rivales pesó antes de que se soltasen. Hasta entonces casi no usaron la herramienta destacada consistente en enviar pelotazos hacia Haaland. El corpulento punta no es sólo un rematador. También sabe ganar duelos, facilitar segundas jugadas y demás labores poco lustrosas. No le buscaron con juego directo hasta el minuto 32 y ahí avisó de su influencia resbaladiza. Le ganó la puja Marquinhos y Alisson tuvo que salir para apagar el incendio. Acto y seguido Danilo erró un pase y Odegaard chutó al lateral de la red, y en el 37 Nusa salió de su densidad para emitir un centro que Haaland remató sin consecuencias, en un escorzo complejo. Y en el descuento, en el segundo pelotazo hacia su estrella, Haaland domó a Gabriel Magalhaes (como tantas veces en la pasada Premier League) y provocó una pelota suelta con la que Odegaard topó su zurdazo nítido en el reactivo Alisson -minuto 49-.

Haaland desaca el terremoto

Aún así, la 'Canarinha' concluyó la primera mitad satisfecha. En el 41 Vinicius le robó la cartera al cerebro del Arsenal y conectó un misil raso que Nyland repelió con una muestra virtuosa de reflejos. Sólo habían concedido dos remates entre palos, habían registrado ocho disparos y el peligro les había pertenecido. Todo ello con un 32% de posesión. Así pues, en su camarín no hubo cambios. Todo lo contrario ocurrió en el de Solbakken. El técnico noruego añadió un matiz fundamental a su juego de posición: como iban a seguir dominando la pelota, introdujo a dos desequilibradores que enancharían el campo, multiplicando los espacios. Comparecieron los eléctricos juveniles Oscar Bobb y Andreas Schjelderup, y su esquema aceleró las circulaciones.

En el segundo acto los 'Vikingos Rojos' arriesgaron más con balón y pusieron a la 'Seleçao' en una tesitura incómoda, ya que el cambio de intensidad les arrebató la calma. En el 49 Berge marró una oportunidad propicia tras una salida limpia desde atrás. Ancelotti, uno de los mejores interviniendo sobre la marcha, leyó la vibración y rápidamente respondió incluyendo al enérgico Endrick. Y casi hizo caja de inmediato. En el 60 Casemiro robó y conectó con 'Vini', que se inventó un pase impresionante al espacio que dejó al diamante merengue sólo ante Nyland. Pero perdonó el mano a mano con una definición pobre. Ahí se le escapó a la pentacampeona otra bala. Y no le quedarían muchas más en la recámara.

A continuación Rayan probó al guardameta 'sevillista' con una volea tras un córner pero los escandinavos se mantuvieron firmes en sus presupuestos, a pesar de los sustos, y poco a poco irían descosiendo a los favoritos. Le ha costado un mundo a 'Carletto' convencer a sus convocados de la necesidad de competir con concentración durante los 90 minutos. El sacrificio es obligatorio, pero este principio universal lleva sin entrar en la mente de los brasileños demasiado tiempo. En teoría se iban a enchufar en el mayor escenario de todos, en el Mundial... mas no ha sido así. Cada vez tardaban más en regresar tras pérdida, hecho que dio alas a Odegaard. Y esta Noruega renacida y rebelde, que ha devuelto a su nación a una cita mundialista después de casi 30 años de ausencia, necesita muy poco para subirse a las barbas del más pintado.

Con espacios que recorrer pusieron cerco al arco de Alisson. Amenazó Schjelderup con un centro venenoso en el 66; en el 67 hilvanaron una asociación privilegiada que derivó en un centro sedoso de Ajer al que no llegó Haaland de milagro; y en el minuto 75 fue de nuevo Schjelderup el que coronó una contra ágil con un remate desde el pico del área que hizo estirarse al portero del Liverpool. Había amanecido en Brasil la fractura de líneas que tanto temía un Ancelotti que entonces pagó carísimo el compromiso emocional con Neymar. Le metió en cancha a pesar de su flagrante falta de chispa y por ahí se les iría escapando el aire. Hace muchos años que el '10' abandonó la élite y resta mucho más de lo que aporta. El desajuste detonado con su presencia ('Carletto' trató de maquillarlo metiendo el músculo de Danilo Santos y Éderson) activó un efecto dominó fulgurante. Neutralizó en ataque a Endrick empujándole al carril diestro; este movimiento le adhirió al delantero responsabilidades defensivas que detesta; y en el 80 el joven punta ejecutó una defensa flácida sobe el extremo del Benfica, que pintó un centro maravilloso con el que Haaland embocó en el 0-1.

La diana del insaciable cazador de goles le quitó el suelo de los pies a la 'Canarinha'. En el desenlace trataron de establecer un asedio atronador, que resultó ser anárquico, mas sólo alcanzarían a acumular saques de esquina botados por 'Ney' y a producir un balón al poste de Nyland, que llegó hasta ahí después de un rebote rocambolesco de Ajer en la frontal de su área -minuto 85-, y un centro-chut de Casemiro al que le faltó rematador. De repente habían cambiado las tornas y el veneno era noruego. Y en el 90 Haaland rubricó la sentencia con un golazo tremendo. En la enésima conducción plácida, Schjerlderup pasó a la frontal, donde Erling controló con tiempo y descerrajó un latigazo raso imparable, que se coló pegado a la cepa del poste. En su séptimo tanto del campeonato (iguala en la cima del pichichi) y en la diana 62ª en los 54 partidos disputados con su selección. Tras esta barbaridad el duelo tendría todavía tiempo para que Leo Ostigar le regalase a Neymar un penalti para que la estrella fugaz no se marchase de vacío en su cuarta Copa del Mundo. Y poco más. Los escandinavos hicieron historia al meterse en cuartos de final por primera vez y la 'Verdeamarela', que cayó ante el único conjunto al que no ha podido derrotar nunca, entra en un periodo duro de reflexión. Porque no hay solución sencilla. A ver de dónde y cómo recuperan la calidad perdida.

Ficha técnica

1- Brasil: Alisson; Douglas Santos, Gabrel Magalhaes, Marquinhos, Danilo; Casemiro, Bruno Guimaraes (Éderson, min. 79); Martinelli (Neymar, min. 68), Rayan (Danilo Santos, min. 68), Vinicius; y Cunha (Endrick, min. 58).

2- Noruega: Nyland; Wolfe (Ostigard, min. 95), Lysaker Heggem, Kristoffer Ajer, Ryerson (Aursnes, min. 64); Patrick Berg, Sander Berge, Martin Odegaard; Nusa (Schjelderup, min. 46), Sorloth (Bobb, min. 46) y Haaland.

Goles: 0-1, min. 79: Haaland; 2-0, min. 90: Haaland; 1-2, min. 101: Neymar (penalti).

Árbitro: Ismail Elfath (Estados Unidos). Amonestó a Neymar.

Incidencias: partido correspondiente a los octavos de final del Mundial 2026, disputado en el MetLife Stadium (Nueva Jersey, Estados Unidos).

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