En el partido de la polémica al equipo de Pochettino le entró vértigo y los belgas hicieron caja. Doblete de De Ketelaere y goles de Vanaken y Lukaku. Balogun jugó... y casi ni la tocó.
El Mundial 2026 entró este martes en territorio inexplorado. Nunca antes en la historia de la Copa del Mundo un presidente del país organizador del evento proclamó que había cometido una injerencia para favorecer a su equipo; y nunca antes la FIFA había anulado una sanción a un futbolista expulsado sobre el césped. Esta anomalía estalló horas antes de que Estados Unidos afrontara los octavos de final del torneo contra Bélgica. El duelo fue, a buen seguro, el más importante de las vidas de los futbolistas americanos. Eso ya de por sí es nutriente suficiente para que aflore el nerviosismo. Pues bien, por decirlo con mesura, la salida a la luz de la actuación fraudulenta para provocar un trato de favor en su dirección seguro que no les ayudó a calmarse. El resultado de este entuerto fue la desnaturalización y derrota sonrojante del seleccionado anfitrión.
Hasta esta madrugada la obra de Mauricio Pochettino en este campeonato había maravillado y sorprendido al planeta. El seleccionador logró que su esquema compitiese a la altura de los mejores y desplegase, además, un fútbol alegre y burbujeante, de los más divertidos. El rendimiento, la concentración, el compromiso y el despliegue completados maravilló. Y los resultados correspondieron, con una goleada inicial ante Paraguay y una victoria solvente frente a Australia. Además, en dieciseisavos derrotaron sin sollozos a Bosnia a pesar de jugar en inferioridad numérica durante media hora. En resumen, la hinchada estadounidense paladeó una de las mejores versiones de siempre de su combinado nacional y, en consecuencia, se multiplicó la renovada ilusión por el 'soccer'. Pues bien, en esta fecha el Lumen Field de Seattle no vio nada de eso. Los asistentes que poblaron las gradas que acogen a los Seahawks en la NFL debieron frotarse los ojos, pues asistieron a una actuación irreconocible de su selección. Ni presionaron con ardor, ni combinaron con agilidad ni mordieron en los duelos. Antes de que se cumpliera el primer minuto el meta Matt Freese ya había tenido que sacar de la escuadra, con un paradón de foto, un derechazo lejano y portentoso de Timothy Castagne. Hasta el 'tiempo muerto' los locales se mantuvieron en un estado hierático, cercano al bloqueo mental. Y los europeos, que venían en volandas después de haberle remontado un 0-2 a Senegal en la ronda anterior, se lanzaron con todo a por la inesperada presa.
Un cambio radical y Pochettino, impotente
El torrente belga amortizó la ocasión y activó un acoso soberbio, quizá enrabietado por las palabras del titular de la Casa Blanca. En el segundo minuto Charles de Ketelaere avisó de lo venidero al cabecear un centro del lateral zurdo Maxim de Cuyper; en el ocho Dodi Lukebakio dividió y abrió para el pase de Castagne que Youri Tielemans no atinó a embocar con todo a favor; y en el minuto nueve el atacante del Atalanta selló el 0-1. La acción nació de un envío del fundamental Leandro Trossard que no supo despejar bien Alex Freeman. El cuero quedó suelo en el área, Sergiño Dest y Weston McKennie, dos de los peones más energéticos hasta esta noche, se quedaron congelados, en un mar de dudas. Apareció entonces decidido el guerrero Nicolas Raskin y metió un centro rasante que De Ketelaere empujó a las redes a placer, en el segundo palo.

Para entonces todavía no había tocado el cuero Folarin Balogun, el goleador de las barras y estrellas y protagonista pasivo de la mencionada polémica. Y tardaría en estrenar el tacto con la redonda porque no le llegaron pases. El conjunto dirigido por el astuto Rudi García planteó un cortocircuito al afilado juego entre líneas que ha caracterizado a los anfitriones. Eligió alinear al equilibrado Raskin y acertó de plano, pues el pivote del Glasgow Rangers y Tielemans barrieron todo intento que pasaba por esa zona e inutilizaron al completo el engranaje local, que contempla desmarques continuos de McKennie y distribución al primer toque del talentoso Malik Tillman. En el minuto 20 Thibaut Courtois no tuvo que activarse más que para salir de su área por una cesión resbaladiza que le había dedicado uno de sus defensas.
El seleccionador sabía que sus rivales gobiernan a través del físico y con valentía dejó en el banquillo a Kevin de Bruyne para añadir músculo a la pelea. Y la intensidad de los 'Red Devils' (alimentada con tino por el seleccionador al entregar el eje también a Amadou Onana) sorprendió a uno de los escuadrones más eléctricos del torneo. Menuda paradoja. La inercia continuaría hasta la pausa de hidratación. Ahí intervino Pochettino y bajó a la tierra a sus muchachos. Esa es la perversión de esta imposición de la avara FIFA: estos parones tienden a cambiar la dinámica porque rompen el ritmo del que manda. En consecuencia Bélgica bajó las revoluciones, influida también por la grave lesión de un Onana trascendental porque ocupa mucho espacio y es una muralla en el mediocampo. El escenario cambió y en el 31 encontraron el empate los locales. Christian Pulisic sólo despertó una vez, y fue aquí. Filtró un pase hacia la frontal, donde Balogun provocó una falta de Brandon Mechele. Tillman ejecutó el lanzamiento y el cuero se coló tras ser desviado de manera fatídica por la barrera.
Sin embargo, como los niveles de atención y lucidez no estaban en su mejor momento, Estados Unidos regresó rápido a la nube. Y sólo dos minutos después encajaron el 1-2 y un gancho directo al mentón. Trossard rompió por la izquierda a Dest y a Ferreman para dibujar un centro perfecto que De Ketelaere embocó con un testarazo certero. Impuso sus centímetros sobre Tim Ream y devolvió la franquía a un esquema que terminaría gobernando por disfrutar de más soltura psicológica y, por ende, de mayor consistencia. En el primer tiempo llegaron a concretar 11 disparos, cinco de ellos entre palos, y sólo concedieron uno a portería, el que Courtois sacó de su arco. La renta no sería más ancha en el camino a vestuarios porque a Trossard se le fue un chut nítido; Reese rescató a los suyos al repeler un remate en el área pequeña de Raskin -minuto 40-; el valioso Tyler Adams ejecutó un despeje con urgencia y Lukebakio perdonó un testarazo cómodo a centro de De Cuyper -minuto 43-.
La templanza gana
El combinado norteamericano susurró un respingo en la recta final de la mitad inicial, cuando Tillman pudo mostrar su clase. Este cerebro juvenil del Bayer Leverkusen dejó claro que era el único creativo capaz de generar algo distinto en su delegación y eludir el océano de impresiones en tres cuarto de cancha de sus compañeros. En el descuento se inventó un saque de banda parabólico, un pase quirúrgico al espacio y una conducción exquisita que fabricó una transición peligrosa. Ese racimo postrero de calidad no fructificó porque el potente central Nathan Ngoy arrasó en el cuerpeo a Balogun y le impidió afinar la puntería, pero le mostró el camino a sus compatriotas. Les hacía mucha falta refrescar la confianza y olvidarse del contexto.

Siguiendo ese hilo, el estratega argentino relevó a un Dest superado e incluyó a Gio Reyna con el fin de pelear la iniciativa. Y en la reanudación se aseguraron más peso por medio de la posesión. Los belgas optaron por gestionar la ventaja desde el repliegue, ya que los locales al fin imponían sus condiciones. Asomó un cambio de mando y en el minuto 53 arribó la ocasión crucial: una buena circulación derivó en el pase afinado hacia la frontal del destacado Antonee Robinson que le brindó a Pulisic tiempo y espacio para chutar. Cuando el atacante del Milan y emblema del 'soccer' ya había iniciado el movimiento de golpeo Tielemans interpuso su pierna y recibió la patada. Durante toda la vida se había señalado este tipo de lances como falta del defensor por la peligrosidad que conlleva frenar de esa manera tan abrupta una maniobra violencia como es el disparo, pero de un tiempo a esta parte ha cambiado la normativa y se interpreta como infracción del atacante. Un sinsentido. Así, el colegiado pitó falta en ataque... y Pulisic se lesionó. Tuvo que ser sustituido por Sebastian Berhalter y privó al cuadro de las barras y estrellas de su principal estilete.
Como es normal, esta baja sobrevenida afectó al titubeante espíritu estadounidense y a continuación se desató un episodio que sin duda guarda relación con los efectos de la actuación de su presidente. El arquero Freese salió de su área para interceptar un pase largo oponente, controló la pelota fuera de su área y se quedó en blanco. Un lapso de apagón, de duda, bastó para que De Ketelaere le robase la cartera y Hans Vanaken (el relevo de Onana) sentenciase a puerta vacía -minuto 57-. Así es el máximo nivel de este deporte. A partir de ahí el partido quedó desprovisto de vibraciones y Garcia, el triunfador de la fecha, pudo rotar. Entraron ahí otrora titulares como Jérémy Doku y De Bruyne, ya con todo decidido. El seleccionador belga ha conseguido que el colectivo haga despegar al proyecto, sin sus estrellas. La remontada ante el campeón de África llegó después de haber suplido a estos ases. Su líder absoluto es Tielemans y justo hora, antes del medirse a España en cuartos, han levantado el vuelo (ya habían mostrado una regularidad industrial, con 17 partidos seguidos sin perder). Romelu Lukaku, ahora devenido en revulsivo, puso el broche con el 1-4 final en el descuento. Y los americanos sufrieron una decepción imprevista. En 1994, en el otro Mundial organizado, también fueron eliminados en esta altura. La imagen de aquel brete fue el codazo del brasileño Leonardo a Tab Ramos. Esta fecha el recuerdo ha quedado adherido a la arrogante torpeza de un magnate.
Ficha técnica
1- Estados Unidos: Freese; Antonee Robinson (Arfsten, min. 92), Tim Ream, Richards, Freeman; Adams (Pepi, min. 72), McKennie, Tillman, Segiño Dest (Gio Reyna, min. 46); Pulisic (Berhalter, min. 59) y Balogun (Wright, min. 92).
4- Bélgica: Courtois; De Cyper, Mechele, Nathan Ngoy, Castagne; Amadou Onana (Vanaken, min. 21), Raskin (Witsel, min. 89); Tielemans, Trossard (Saelemaekers, min. 89), Lukebakio (Doku, min. 67); y De Ketelaere (Lukaku, min. 67).
Goles: 0-1, min. 9: De Ketelaere; 1-1, min. 31: Tillman; 1-2, min. 33: De Ketelaere; 1-3, min. 57: Vanaken; 1-4, min. 93: Lukaku.
Árbitro: Adham Makhadmeh (Jordania). Amonestó a McKennie y a Tillman.
Incidencias: partido correspondiente a los octavos de final del Mundial 2026, disputado en el Lumen Field (Seattle, Estados Unidos).