El Congreso ha rechazado este martes, con los votos en contra de PP, Vox y Junts, la senda de estabilidad para el periodo 2027-2029, el documento que marca los objetivos del déficit, deuda pública y regla del gasto.
Con 167 votos a favor, 178 en contra y 5 abstenciones, el Gobierno deberá volver a aprobar esta senda, paso previo a la presentación de los presupuestos de 2027.
El rechazo a los objetivos de déficit público augura una difícil tramitación a los futuros presupuestos para el próximo ejercicio, que serían los primeros de esta legislatura, si bien el Gobierno mantiene su intención de presentarlos dentro de los plazos habituales.
De hecho, el Ministerio de Hacienda ya ha avanzado que tiene previsto volver a llevar al Consejo de Ministros de la semana que viene la senda de déficit para el periodo 2027-2029.
De esta forma, el Gobierno no apurará el plazo de un mes del que dispone para volver a aprobar la senda de estabilidad, con la idea de que pueda ser debatida de nuevo en el segundo pleno extraordinario habilitado por el Congreso para el próximo 23 de julio, según han confirmado a EFE fuentes del Ministerio de Hacienda.
"Algunos plantearán esta votación como éxito o fracaso del Gobierno (...) pero la verdadera cuestión es si queremos que las comunidades tengan más recursos", ha defendido desde la tribuna del Congreso el ministro de Hacienda, Arcadi España.
Si el Congreso rechaza tanto la primera como la segunda senda, entrarían en vigor los objetivos pactados con Bruselas, que recogen las mismas metas de déficit, pero sin margen presupuestario para las comunidades autónomas, que tendrían que alcanzar el equilibrio fiscal.
La senda de estabilidad rechazada replica el proceso de reducción del déficit publico ya previsto en el plan fiscal y estructural: 1,8% del PIB en 2027, 1,6% del PIB en 2028 y 1,5% del PIB en 2029.
El Gobierno ha incluido un límite de déficit para las regiones del 0,1% del PIB en los ejercicios 2027, 2028 y 2029, en tanto que para las corporaciones locales se ha fijado el equilibrio presupuestario, que se convertiría en superávit en una senda sin respaldo parlamentario.
Junto con la senda de estabilidad, el ministro de Hacienda ha informado al Congreso del techo de gasto para los presupuestos de 2027, que alcanza la cifra récord de 226.032 millones de euros, un tope que el Gobierno acuerda pero que no tiene que ser validado por el Parlamento.
Durante el debate, el diputado de Junts Josep María Cruset ha confirmado al Gobierno que no contarían con los siete votos de su grupo.
"Estamos ante una operación de marketing para esconder sus flaquezas. No tienen mayoría para aprobar los presupuestos y cada vez están más envueltos en casos de corrupción. Todo el mundo sabe que no tendrán presupuestos. Dejen de engañar a la gente", ha criticado con dureza.
Antes de esta intervención, el diputado del PP Jose Vicente Marí ha dejado claro que su grupo "vota no a este Gobierno que es perjudicial para los españoles, porque no es buen gestor en lo económico, es perjudicial en lo social e irresponsable en lo fiscal".
El diputado de Vox José María Figaredo ha preguntado al ministro si le va a decir a los españoles que van a pagar más impuestos que nunca para ser los últimos en la cola en su propio país, a lo que él mismo ha añadido: "No cuenten con nosotros".
También ha dejado claro su rechazo UPN, mientras que los habituales socios del Gobierno han confirmado su apoyo, aunque con críticas.
Así, la diputada de ERC Teresa Jordá ha subrayado que su voto a favor "no es un aval" y ha urgido a reformar el sistema de financiación autonómica. "Creen que castigan al Gobierno pero castigan a la ciudadanía", ha señalado la diputada del PNV Idoia Sagastizabal, que ha afeado al Gobierno traer esta senda sin los apoyos necesarios y ha pedido mayor esfuerzo negociador.