Las excavaciones arqueológicas retomadas este año en el yacimiento arqueológico de Numancia (Soria) han documentado un asentamiento prehistórico que puede corresponder al antecedente de la ciudad celtibérica, concretamente durante el siglo IV antes de Cristo.
Así lo ha confirmado este viernes la profesora de la Universidad Complutense de Madrid y directora de la excavación, Raquel Liceras, durante la presentación de los hallazgos de la campaña en el yacimiento de Numancia promovida por la Junta de Castilla y León.
Respecto al origen de Numancia, Liceras han explicado que las investigaciones sitúan la formación de la ciudad en un proceso de concentración de la población que se produjo durante el siglo IV antes de Cristo, que no fue exclusivo del enclave soriano sino común en buena parte de la península ibérica e incluso de Europa.
Hasta entonces, el territorio estaba ocupado por pequeños asentamientos dispersos, un modelo del que la provincia de Soria conserva abundantes evidencias arqueológicas y del que también existen indicios en el propio cerro de Numancia, donde se ha documentado un poblamiento prehistórico anterior.
Así, a finales del siglo IV y comienzos del III antes de Cristo, esas pequeñas comunidades y grupos familiares comenzaron a concentrarse en núcleos urbanos de mayor tamaño y complejidad, dando lugar a la aparición de ciudades como Numancia.
En este sentido, los responsables de la excavación se han mostrado esperanzados en que, las nuevas dataciones y análisis, permitirán precisar "cómo se desarrolló ese proceso en el caso numantino y conocer con mayor exactitud los orígenes del asentamiento".
Uno de los objetivos de estas nuevas excavaciones en el yacimiento soriano responden a la posibilidad de "redefinir la secuencia histórica de la ciudad y avanzar en el conocimiento de sus orígenes gracias a la aplicación de nuevas técnicas analíticas", según han explicado los responsables de la campaña.
Los trabajos se centran en la reexcavación de una zona intervenida entre 1999 y 2000, considerada una de las más relevantes del enclave por la potencia estratigráfica que conserva.
Liceras ha señalado que esta circunstancia permitirá precisar la evolución histórica del asentamiento, especialmente en sus fases más antiguas, menos estudiadas que el episodio final de la ciudad celtibérica, destruida en el año 133 antes de Cristo, o el posterior poblamiento romano.