Pedro Sánchez disfruta de 1.006 asesores. 959 “realizan actividades calificadas de confianza, siendo...
Pedro Sánchez disfruta de 1.006 asesores. 959 “realizan actividades calificadas de confianza, siendo retribuidos con cargo a los créditos presupuestarios consignados para este fin”. A esta descomunal cifra de asesores hay que añadir 47 más, enchufados en organismos autónomos. Total: 1.006.
Resulta que ninguno de estos asesores ha sabido aconsejar a Pedro Sánchez o a sus ministros sobre lo que iba a ocurrir en Ceuta, ni tampoco de qué forma podría hacerse frente a la invasión y a las consecuencias posteriores del atropello. En lugar de establecer una Administración austera, Pedro Sánchez se ha complacido en llevar el gasto público al derroche. La incapacidad para conseguir la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado se suma a la desquiciada gestión económica del sanchismo.
El número de asesores refleja lo que ocurre en toda la Administración central. El PSOE sanchista, convertido en agencia de colocación, ha proporcionado puestos de trabajo, a veces suculentos, a parientes, paniaguados, militantes del partido y amiguetes. No han existido límites. Cualquier ciudadano con posibilidad de acercarse al César sabe que la petición de un puesto de trabajo se conseguiría de forma inmediata en cuanto se comprobara la adscripción política del enchufado.
Ministras y ministros, subsecretarias y subsecretarios, directoras y directores generales, organismos autónomos, empresas públicas, están a disposición de Pedro Sánchez para que pueda conceder favores. Más ministros que ninguno de sus antecesores, más directores generales, más cargos públicos, más asesores, Pedro Sánchez demostró desde el primer momento que no había puesto limite al gasto público. La austeridad proclamada por él cuando militaba en la oposición se ha convertido, unos años después, en auténtico coladero por el que se desliza el dinero de los impuestos con los que el presidente sanchista sangra a los contribuyentes hasta la hemorragia.