Siguen las labores de rescate, ya casi contra reloj y con el miedo de una nueva riada, en la zona fronteriza entre Nepal y la región autónoma del Tíbet (China) donde el miércoles se produjo una gran riada que deja por el momento más de 550 muertos y casi 2.500 desaparecidos reportados.
China retomó las labores de rescate este viernes, después de que fueran suspendidas temporalmente por el paulatino desbordamiento de una represa natural formada por la acumulación de lodo y rocas tras la riada, aunque el miedo a un nueva crecida repentina sigue presente, por lo que las autoridades piden precaución.
Mientras, Nepal ha pedido formalmente a India y China la entrega e instalación urgente de 42 puentes portátiles para reabrir el tráfico terrestre en las áreas más afectadas y poder ubicar a personas que han quedado incomunicadas por la riada.
El colapso explosivo de un glaciar
El Servicio Geológico de EEUU (USGS) y el Ministerio chino de Recursos Naturales apuntaron como causa el colapso de una gran masa de hielo en un glaciar nepalí, a entre 5.200 y 5.500 metros de altitud, que desencadenó una señal sísmica de magnitud 5,2 por el fuerte impacto del desprendimiento.
Ese desprendimiento se habría precipitado más de 1.000 metros de desnivel sobre la cuenca del Lhende Khola, afluente del Bhote Koshi, arrastrando rocas y otros materiales hasta convertirse en una avalancha de lodo.
En apenas siete minutos recorrió unos 20 kilómetros hasta arrasar el paso fronterizo de Gyirong (suroeste del Tíbet) y adentrarse en Nepal. Científicos del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas (ICIMOD) registraron un aumento del caudal de hasta nueve metros en solo 30 minutos en estaciones del río Trishuli.
Peligro de una nueva riada y evacuaciones
Las labores de rescate continúan en medio del temor a un nuevo crecimiento repentino del río Bhote Koshi, puesto que tanto China como la NDRRMA han advertido de la formación de un lago por la obstrucción del río Lhende a unos 18 kilómetros del paso fronterizo de Rasuwagadhi. El Ministerio de Recursos Hídricos chino asegura que hay unos dos millones de metros cúbicos de agua retenida en una barrera que alcanza los 50 metros de altura.
Ante el peligro de una fractura repentina que alcance su máximo el 1 de septiembre, las autoridades chinas han iniciado evacuaciones de emergencia en varias localidades tibetanas situadas en el trayecto del cauce y la NDRRMA ha pedido a todos los ribereños "que adopten las precauciones necesarias".
La posibilidad de una nueva riada ha provocado que cientos de personas se hayan lanzado a la carretera con todas sus pertenencias encima, para buscar zonas menos afectadas y más seguras.
Además, en la provincia nepalí de Sindhuli, donde permite llegar la carretera, las autoridades han instalado un campamento improvisado donde centenares de personas esperan que de los helicópteros que aterrizan salgan sus seres queridos rescatados del valle afectado.