Nepal elevó en la tarde del lunes a 939 la cifra de fallecidos tras la riada ocurrida el pasado miércoles en el norte y centro del país, al tiempo que la de desaparecidos disminuyó hasta los 3.925, según el último informe de la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA).
El reporte hasta las 18:00 hora local (12:15 GMT) registró 36 nuevas víctimas mortales en las últimas horas, mientras que el número de personas de las cuales se desconoce su paradero bajó en 322. Gran parte de la caída corresponde a la cifra de trabajadores desaparecidos en proyectos hidroeléctricos, que pasó de 933 a 639. Se cree que muchos de ellos podrían haber quedado atrapados en túneles subterráneos. Unos 592 ciudadanos extranjeros siguen en paradero desconocido.
Las labores de búsqueda y rescate sobre el terreno continúan con un despliegue de más de 21.000 efectivos de las fuerzas de seguridad, al tiempo que se envía ayuda humanitaria a los damnificados.
"Hasta ahora, se han enviado artículos alimentarios y no alimentarios a las zonas afectadas mediante 37 camiones y 37 vehículos Bolero, además de nueve vuelos de helicóptero que transportaban dichos suministros", indicó la NDRRMA.
En la mañana del lunes, las autoridades nepalíes habían reportado un drástico aumento en el registro de personas sin contacto, que pasó de 2.502 a 4.247 en menos de 24 horas, a causa de un progresivo restablecimiento de las comunicaciones en los distritos más aislados que permitió consolidar los conteos de las diferentes administraciones.
El balance de la tragedia, contabilizando las cifras de Nepal y del Tíbet, es hasta el momento de 955 muertos y 4.471 personas sin localizar.
El colapso explosivo de un glaciar
El Servicio Geológico de EEUU (USGS) y el Ministerio chino de Recursos Naturales apuntaron como causa el colapso de una gran masa de hielo en un glaciar nepalí, a entre 5.200 y 5.500 metros de altitud, que desencadenó una señal sísmica de magnitud 5,2 por el fuerte impacto del desprendimiento.
Ese desprendimiento se habría precipitado más de 1.000 metros de desnivel sobre la cuenca del Lhende Khola, afluente del Bhote Koshi, arrastrando rocas y otros materiales hasta convertirse en una avalancha de lodo.
En apenas siete minutos recorrió unos 20 kilómetros hasta arrasar el paso fronterizo de Gyirong (suroeste del Tíbet) y adentrarse en Nepal. Científicos del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas (ICIMOD) registraron un aumento del caudal de hasta nueve metros en solo 30 minutos en estaciones del río Trishuli.