La cifra de fallecidos por la inmensa riada que golpéo ayer una zona fronteriza entre el norte de Nepal y el Tíbet (suroeste de China) subió a 270, mientras los desaparecidos reportados por ambos países llegan casi a 1.500, con las tareas de rescate obstaculizadas por el mal tiempo, accesos cortados y la propia geografía del lugar.
Una masiva riada de lodo golpeó con fuerza el distrito de Rasuwa, en la provincia nepalí de Bagmati, y el colindante condado de Gyirong (tíbregión autonóma del Tíbet), con imágenes de cámaras de seguridad mostrando cómo pequeños pueblos, embalses y puentes quedan completamente arrasados.
Al menos 80 puentes quedaron destruidos (35 puentes vehiculares y 45 colgantes peatonales) y la riada causó "serios daños" a las instalaciones del proyecto hidroeléctrico Langtang Khola, cuya construcción acababa de concluir y que tenía previsto iniciar pruebas en los próximos días, según declaró el director del proyecto, Bijay Mohan Bhattarai, al periódico Kathmandu Post.
La riada golpeó con especial fuerza el distrito de Rasuwa, en el norte de Nepal, donde la masa de agua alcanzó a primera hora del miércoles las localidades de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi, junto a uno de los principales pasos terrestres hacia el Tíbet.
El ministro de Asuntos Exteriores de Nepal, Shishir Khanal, señaló que los primeros indicios apuntan a que un terremoto registrado por la mañana habría provocado un gran deslizamiento de tierra que bloqueó temporalmente el cauce del río en territorio tibetano, antes de que la acumulación de agua desencadenara la crecida.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) registró a las 02:52 GMT un sismo de magnitud 4,4 en la zona tibetana próxima a la frontera con Nepal, a una profundidad de 10 kilómetros y con epicentro a unos 77 kilómetros al nor-noroeste de la localidad nepalí de Kodari.