Asegura que la jueza María Tardón ordenó a los miembros del CENIF no comunicarlo a sus superiores.
El director general de la Policía, Francisco Pardo, ha comunicado al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que no existe informe policial alguno que atribuya a las fuerzas de seguridad marroquíes la planificación o ejecución de la invasión de Ceuta los días 30 y 31 de julio en Ceuta.
Desde Interior dan cuenta de esta respuesta de Pardo a Marlaska horas después de que el ministro le pidiera explicaciones por carta sobre el contenido de ese "supuesto" documento policial elaborado por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF), adscrito a la Comisaría General de Extranjería y Fronteras.
El máximo responsable político de la Policía ha informado al ministro de que la jueza María Tardón, que pidió un informe a la Policía para decidir si abre una investigación en la Audiencia Nacional sobre lo ocurrido, dio órdenes a los investigadores de no facilitar a sus superiores información alguna sobre dicho informe, por lo que él no tuvo conocimiento del mismo.
Este miércoles, una vez que la magistrada les ha autorizado a informar a sus superiores, Pardo se ha reunido con los comisarios generales de Información y de Extranjería y Fronteras y, tras escucharlos, ha comunicado a Marlaska que ningún informe responsabiliza a las fuerzas de seguridad marroquíes de "la planificación o ejecución" de la entrada de alrededor de 80.000 personas en Ceuta los dos últimos días de julio.
Sin embargo, el informe elaborado por la CENIF sostiene las fuerzas de seguridad marroquíes habrían desempeñado un papel activo en la conducción de las personas concentradas en las proximidades de Castillejos.
El documento señala que agentes de la Gendarmería marroquí habrían dado instrucciones y organizado los desplazamientos hacia puntos concretos desde los que se podía acceder a territorio español y que individuos vestidos de paisano habrían supervisado estas operaciones. Según detalla, el comportamiento de estas personas no se correspondería con la de los supuestos inmigrantes concentrados previamente en la zona.
Otra contradicción se da en la existencia de avisos previos a la invasión. El 29 de julio la CENIF emitió una alerta sobre una posible entrada masiva a las ciudades autónomas al día siguiente, donde se calificaba de "riesgo extremo" los accesos ilegales por vía marítima y saltos a la valla. Respecto al aviso, el director de la Policía se ha limitado a decir que se trata de una alerta "frecuente" y que no se incluyeron alusiones a posibles entradas masivas.
El ministro de Interior escribió a Pardo esta madrugada para saber, "de ser cierto", desde cuándo disponía la Policía Nacional la información que ha publicado el digital El Español sobre la invasión de Ceuta. "De ser cierto lo que publica este digital, necesito saber desde cuándo disponía la Policía Nacional de esa información, absolutamente esencial para que, con independencia de las diligencias judiciales que puedan practicarse, yo, como Ministro del Interior, pueda ejercer mi responsabilidad y, en definitiva, el Gobierno pueda adoptar las decisiones oportunas en relación con la crisis migratoria de Ceuta, en ejercicio de sus funciones constitucionales de dirección de la política interior y exterior y defensa del Estado".

Entrada masiva planificada
El informe aportado por la Policía a la jueza María Tardón describe lo ocurrido en Ceuta los días 30 y 31 de julio como una entrada masiva de personas "planificada", en ningún caso "espontánea", y sitúa entre sus organizadores y ejecutores a personas vinculadas a las fuerzas de seguridad de Marruecos.
"La respuesta policial en Marruecos ha sido cuando menos de total permisividad no registrándose ninguna tentativa seria de tratar de reducir, dispersar o alejar a la masa de personas del perímetro fronterizo", expone el informe, que detalla además la presencia de agentes uniformados y no uniformados en actitudes compatibles con la monitorización o control de lo que estaba pasando.
Según el informe policial, lo ocurrido requiere una planificación de alto nivel, muy por encima de la capacidad que tienen las mafias, y la inmensa mayoría de mensajes que se enviaron los días previos al 30 de julio procedieron de teléfonos marroquíes, no de otros países.