ETA y su aguinaldo
miércoles 31 de diciembre de 2008, 21:57h
Cuando se cumplen dos años del brutal atentado en la Terminal 4 del madrileño aeropuerto de Barajas, donde perdieron la vida dos personas, ETA vuelve a hacerse presente del único modo que sabe: intentando matar. Por fortuna, esta vez no lo ha conseguido, pero viendo el estado en el que ha quedado el edificio donde estalló la bomba, no hay duda alguna de su intención. Esta vez iban contra los medios de comunicación. Quien más ha sufrido las consecuencias de la explosión ha sido la televisión pública vasca -ETB-, cuyas dependencias se han visto seriamente afectadas. Pero no han sido los únicos. En el edificio también tenían su sede las delegaciones bilbaínas de El Mundo, Deia, Antena 3, Expansión y Onda Cero. No muy lejos, la estación de autobuses, el hospital de Basurto y el estadio de San Mamés; quien conozca Bilbao, puede hacerse una idea de lo transitada que es esta zona.
Ahora sí que la condena del PNV ha sido enérgica. Parece que no sabían, pero ha sido tocar algo “suyo”, y reaccionar al instante. “Su” televisión y “su” periódico eran considerados poco menos que intocables y resulta que no lo son. La verdadera cuestión de fondo estriba en una vieja aspiración de los nacionalistas, cual es la de domesticar -que no erradicar- a ETA y su entorno. No en vano, como dijo Arzallus hace años refiriéndose a las bases de la izquierda abertzale, “somos todos hijos de una misma patria”. En base a ello se conducen. Y ya que el PNV llegó a encargar un estudio -pagado por todos- para averiguar el RH de la auténtica “gallina vasca”, debió entonces aprovechar la ocasión para asesorarse por algún zoólogo. De haberlo hecho, quizá se había enterado de que puede domesticarse a perros y gatos; de ahí su apelativo de “animales domésticos”. Pero a las alimañas, no. Ya lo dijo Salustio hace cosa de dos mil años: coquetear con la violencia es “como cabalgar un lobo sujetándolo de las orejas”. Como prueba, el último atentado. Bien es verdad que ETA no suele atentar contra sus “primos lejanos”, pero a veces se decide a darles un toque de atención, para recordarles que ellos también cuentan. Las condenas de hoy son todas unánimes e igual de rotundas. Si en anteriores atentados hubiera pasado lo mismo, a lo mejor éste último no se habría producido. Tan execrable es atentar contra la ETB que contra la vivienda de un concejal popular o una casa cuartel. A ver si se enteran en los “batzokis” de que el objetivo de ETA no es un cambio del sujeto de soberanía, sino el poder –el poder totalitario, se entiende. Alguna de sus organizaciones juveniles (Haika) lo dejó muy claro hace tiempo: “primero, nosotros, con el PSOE y el PNV, contra el PP; luego, nosotros y el PNV, contra el PSOE; por fin, nosotros, contra el PNV”.