Las líneas adicionales en el albero de las Ventas anunciaban la corrida-concurso con ejemplares de seis ganaderías, que iban a medir su bravura en el ruedo. La bravura de Imaginario de Pallarés fue galardonada y determinó otros premios: uno para su picador Borja Llorente, otro para el subalterno Raúl Ruiz por mejor lidiador.
José Carlos Venegas sustituía a Christián Parejo. Tuvo mucha suerte en recibir una oreja muy generosa por su primera faena. La arbitrariedad de la presidencia del coso madrileño ya es muy conocida para entretenernos en analizarla. Cazarrata (1º11/21) de Saltillo iba al caballo de lejos, pero acababa suelto y sin emplearse mucho. La faena de buen corte, pero falta de mando, fue acabada en una estocada entera ejecutada a larga distancia. Algo parecido vimos con Uva-Larga (4º11/20) de Conde de la Corte. El morlaco salió amenazador desde el principio, fue reticente a tomar las varas, aprendió mucho y al llegar a la muleta quedó desconfiado, arrimándose a las tablas y llevando al maestro a su terreno. Una estocada en los chiqueros.
Isaac Fonseca, todo voluntad y con el traje original de motivos de folclore mexicano, se enfrentó con Bellotito (2º12/21) de Partido de Resina. El toro fue castigado en las varas por Hector Vicente con los puyazos muy traseros y dañinos. Por flexionados lo llevó Fonseca a los medios, donde le sacó algunos naturales de buen trazo y lo mató muy bien. Con Imaginario (5º12/21 Pallarés), Isaac Fonseca quiso hacer una faena de cien muletazos al toro con cuatro varas tomadas desde el centro del ruedo. Más breve y ajustada a la cualidad de embestida hubiera sido una obra maestra, pero por un malentendido entre los dos quedo en una obra meritoria, realizada más con la voz que con la pañosa.
Alejandro Chicharro no impresionó por su destreza ni por el conocimiento. Largas lidias sin ton ni son acusaban la falta de claridad. El tercio de varas de Huertano (6º3/22) Valdellán tuvo que cambiarse por la decisión del palco. La faena a Mariscador (3º2/22) de Castillejo de Huebra, un toro huidizo, fue protestada y el diestro se encaro más con el publico que con su contrario. La espada al toro sin cuadrar a ver si hay suerte. El mencionado Huertano escarbaba y desarmaba, Chicharro no se decidía ni abreviar ni seguir adelante… Un peligroso conjunto que esta vez salió sin cornadas. El toro echado, ya con espada en su cuerpo, no dejó de ser amenazante y se lanzó varias veces hacia el puntillero, Óscar Reyes.