Seis años después de la pandemia de covid-19, el presidente de HM Hospitales, Juan Abarca, ha recogido en un libro la crónica de aquellas duras jornadas, las reflexiones y el aprendizaje médico que dejó la devastadora enfermedad. Se trata de ‘Cuando todo se tambalea. Gestionar lo imposible: crónica de una pandemia’, publicada por la editorial Deusto.
El doctor Abarca presentó su libro en un emotivo acto junto al periodista Pedro J. Ramírez, en el que se rindió homenaje a los profesionales que sostuvieron los hospitales cuando arreciaba la muerte y la enfermedad. Lo hizo en el Auditorio Reina Sofía del Hospital Universitario HM Sanchinarro, arropado por sanitarios, familiares, amigos y representantes del sector, que colmaron las gradas del recinto.
Durante algo más de una hora, el doctor Abarca y Pedro J. Ramírez se volcaron en una reflexión sobre aquellos inciertos días de la pandemia que comenzó a azotar la sociedad española a partir de marzo de 2020, cuando todo parecía venirse abajo, se decretaban inéditos confinamientos y aumentaban las pavorosas cifras de muertos y hubo que aprender a gestionar lo imposible.
Antes, el responsable de la editorial Deusto, Roger Domingo, había explicado que la obra de Abarca pretende luchar precisamente contra el olvido, ahora que ya todo parece haber quedado atrás. Pero se trata de un libro que no se limita a reconstruir el pasado, sino que busca extraer enseñanzas para la próxima crisis sanitaria.
Por su parte, Pedro J. Ramírez situó la obra de Abarca en una tradición literaria que comienza con el ‘Diario del año de la peste’, de Daniel Defoe, y desemboca en ‘La peste’, de Albert Camus, dos obras de ficción que encuentran eco en la pandemia de covid que, sin embargo, sucedió en la realidad.
Recordó también Ramírez al doctor Bernard Rieux, el personaje de ficción de Camus, con el que el doctor Abarca comparte su obstinación por cumplir con su deber cuando todo comienza a colapsar, según argumentó el director de El Español.
“Esta es nuestra guerra”, recuerda haber dicho Abarca a sus profesionales, en un momento de especial complejidad. De un día para otro, sus hospitales tuvieron que multiplicar camas, respiradores y espacios cuando ni siquiera se sabía con exactitud cómo se transmitía el virus ni cuál era el tratamiento más adecuado para enfermos que apenas podían respirar.
En uno de los pasajes de su libro, el doctor Abarca describe los hospitales como los círculos infernales que versificó Dante en su Comedia: con filas de pacientes inmóviles, el ruido constante de las máquinas, en un pasaje de dolor y desconsuelo.
Cuando los profesionales terminaban, exhaustos, su jornada, solo podían contar con la próxima sería todavía peor, según rememoró Abarca durante la presentación del libro: respiradores insuficientes, triajes en los que los profesionales de la medicina se vieron obligados a decidir qué pacientes tenían una mayor posibilidad de sobrevivir, enfermeras derrumbadas, limpiadoras haciendo frente a habitaciones contaminadas por el virus y pacientes que morían en soledad, sin que sus familias pudieran acompañarlos.
Pero no todo fue oscuridad durante aquellos días. El doctor Abarca defendió la enérgica respuesta de la sociedad civil frente a los errores, la descoordinación y algunas mezquindades políticas durante la gestión de la pandemia.
A pesar del doloroso proceso que supuso la evocación de la asoladora enfermedad, el doctor Abarca aseguró que la escritura del libro mereció la pena, al mirar a los médicos y enfermeras, pero también limpiadoras, trabajadores de mantenimiento, fisioterapeutas y todos aquellos a los que llamó "los invisibles", que atestaban las gradas del auditorio. El libro, aseguró Abarca, también les pertenece. Algún día podrán entregarlo a sus hijos y a sus nietos con las palabras: “Yo estuve ahí”. Para eso, para que no caiga en el olvido, para entender la magnitud de la tragedia, ha recogido por escrito el doctor Abarca el dolor y las lecciones de aquellas jornadas de pandemia.