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TRIBUNA

Treinta meses en la picota

domingo 11 de octubre de 2026, 18:01h

El Ministerio Público pide su absolución libre y lo deja escrito: "Sin delito no hay autor". Pero la esposa del presidente sigue acusada, con trece años de cárcel sobre la mesa y un jurado popular esperándola en 2027.

Hay frases que llegan como un portazo. La que firmó este miércoles, 7 de octubre, la Fiscalía Provincial de Madrid cabe en cinco palabras: "Sin delito no hay autor". Detrás de ellas hay treinta meses de sospecha, de titulares, de cámaras apostadas a la puerta de los juzgados. Treinta meses en los que una mujer sin cargo público ha sido convertida en el blanco más rentable de la política española.

En su escrito de conclusiones provisionales, el fiscal pide la absolución libre de Begoña Gómez y de su asesora en La Moncloa, Cristina Álvarez. Su diagnóstico es demoledor: los hechos investigados por el juez Juan Carlos Peinado "no son constitutivos de infracción penal". Ni malversación. Ni tráfico de influencias. Nada.

No es un giro de última hora. Es la misma voz que nadie quiso oír.

La voz que clamaba en el desierto

La Fiscalía nunca ha cambiado de guion. En abril de 2024, cuando el sindicato Manos Limpias presentó una denuncia levantada sobre recortes de prensa, el Ministerio Público pidió archivarla. Lo repitió durante toda la instrucción. Lo repite ahora, a las puertas del juicio. Dos años y medio diciendo lo mismo.

Y, sin embargo, la maquinaria no se detuvo. El juez Peinado mantuvo viva la causa, la ensanchó, la estiró. Por el camino, la Audiencia Provincial fue podando imputaciones, como la de corrupción en los negocios. El fiscal no se muerde la lengua y reprocha al instructor haber pasado por encima de las partes.

"Percibió cero euros"

El escrito desmonta, pieza a pieza, el relato que durante meses ocupó portadas. Begoña Gómez no llegó a la Complutense del brazo de su marido: colaboraba con la universidad desde 2012, seis años antes de que Pedro Sánchez entrara en La Moncloa.

Por la cátedra extraordinaria que la ha llevado al banquillo, creada en octubre de 2020, no cobró nada. El fiscal lo subraya con una frase que pesa como una losa: "percibió cero euros". Ni un céntimo.

Las empresas que la patrocinaron, gigantes como Indra, Telefónica o Google, lo hicieron de forma voluntaria, sin presiones, según el escrito. El famoso software, aquel que alimentaba tertulias cada mañana, nunca llegó a implantarse y sigue siendo propiedad de la universidad. Para la Fiscalía, la Complutense no perdió un euro. Y la asesora, retratada como engranaje de una trama, fue nombrada por el cauce legal y trabajó de verdad.

Trece años de cárcel sobre la mesa

Pero la pesadilla no ha terminado. Ni mucho menos. Hazte Oír, la única acusación popular que sigue en pie, reclama 13 años de prisión para Begoña Gómez y 6 para Cristina Álvarez. Trece años. Por una cátedra en la que, según el fiscal, no ganó nada.

La Complutense, por su parte, reclamaría 108.000 euros si hubiera condena. El juicio se celebrará en 2027 en la Audiencia Provincial de Madrid, ante nueve ciudadanos. Desfilarán una treintena de testigos, entre ellos el rector. Ella hablará la última.

La condena que ya se ha cumplido

La última palabra la tendrá el jurado, no el fiscal. Pero hay una condena que ya se ha ejecutado sin juicio ni defensa: la del escarnio público. El daño psicológico, el desgaste personal, una reputación triturada ante millones de personas. Eso no lo repara ningún veredicto.

Las absoluciones llegan siempre tarde y en letra pequeña. Las sospechas, en cambio, se imprimen en portada, a toda página y en horario de máxima audiencia.

Nadie votó a Begoña Gómez. Nadie la eligió para nada. Y aun así se convirtió en el arma arrojadiza perfecta: si el objetivo era el presidente, el camino más corto pasaba por su mujer.

El anfiteatro del "y tú más"

Es el retrato descarnado de una política en la que todo vale con tal de destruir al adversario. Si hay que pasar por encima de una persona, de su familia, de su dignidad, se pasa. Lo demás son daños colaterales.

Qué pena, señores. Qué pena que quienes nos representan conviertan el Parlamento y los tribunales en un anfiteatro donde se repite, función tras función, la misma obra: la del "y tú más". Mientras se arrojan nombres a la cara, los problemas reales de la gente esperan turno.

Todavía en el banquillo

Conviene no olvidarlo: Begoña Gómez aún no está absuelta. La petición de la Fiscalía no es una sentencia. Hasta que el jurado hable en 2027, seguirá sentada en el banquillo, con trece años de cárcel sobre la mesa y un calvario sin fecha de caducidad.

Y quedará en el aire una pregunta que deberían contestar todos los que se apresuraron a señalarla: si al final no hubo delito, ¿quién le pedirá perdón?

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