CRÍTICA DE CINE
El gatopardo: Visconti llega a la cumbre del cine mundial con su obra maestra
miércoles 14 de octubre de 2026, 13:25h
9.5/10
Cambiarlo todo para que nada cambiara era el axioma del príncipe Salina,un modelo de regeneración sin revolución, tan aplicable a momentos como el actual donde se ve un enorme vacío existencial. Visconti se basó en la novela homónima de Giuseppe Tomasi di Lampedusa en la que se narraban las vicisitudes de una familia aristocrática siciliana en tiempos de cambio, con las nuevas clases sociales que aparecen a su alrededor y la unificación italiana como telón de fondo, lo que generará tensionespara que su vida privilegiada continúe intacta alrededor de tantos bandos en disputa. Y esa capa evidente nos llevará sin darnos cuenta a su alma, a su clave cinematográfica esencial: El paso del tiempo, el traspaso de poder, la melancolía por lo perdido. Un Burt Lancaster en la cumbre de su carrera, con una mirada llena de nostalgia nos guiará por un universo tan realista, precioso y bien diseñado que por momentos olvidaremos que estamos ante una película y nos encontraremos asistiendo a reuniones, confidencias o bailes de fin de fiesta donde nos harán partícipes de decisiones inapelables. Nuestro príncipe comprenderá que su lugar preminente en la jerarquía se apaga, y como gran caballero que es lo aceptará con tristeza y resignación. Creo que en muy pocas películas podemos asistir de una manera tan sutil, triste y poética —y sobre todo tan conmovedora— a ese inevitable cambio social, que a la vez es generacional.
Decir que de toda buena novela saldrá una buena película es arriesgado. Debería ser así, pero son dos lenguajes distintos que a veces no se entienden entre sí. La literatura solo puede apelar a la imaginación mientras el cine utiliza la acción, la imagen, la música y las texturas en un formato que al contrario que en la literatura se degusta del tirón. Para Visconti, el cine histórico no debía ser una mera reconstrucción: el esmero puesto en la escenografía, el vestuario y los detalles es un medio para imponer un imaginario, y no un afán de esteticismo. Aquí la contemplación —la mirada del príncipe Salina— se impone a la acción. Con ello, Visconti acentúa el carácter patético del derrumbe de un mundo que se encamina hacia su perdición.El gatopardo se rodó a lo largo de siete meses en 1962 y se estrenó en 1963, exactamente un siglo después de los acontecimientos que recrea. Es la película del equilibrio perfecto, de la tensión suprema entre lo nuevo y lo viejo, una obra de pura armonía en el sentido clásico. Así, ninguna situación política, discurso o recreación histórica ha encontrado jamás un anclaje más perfecto que en este fresco que nunca cae en el didactismo ni en el discurso excesivo,aunque siempre lo roza.
Una novela y una película
Goffredo Lombardo(el productor) acudió a Visconti en 1961 para proponerle adaptar a la pantalla El Gatopardo. El cineasta aceptó tanto por afinidad personal y conexión histórica como por el deseo de «dar su opinión» sobre el contenido del libro y la polémica que este había suscitado años atrás. Decidió recrear batallas ausentes en la novela y retrató una aristocracia menos reaccionaria de lo que cabría esperar, capaz de reinventarse y modernizarse para evitar su desaparición total.En realidad, Visconti se esfuerza por mantenerse fiel al contenido y al desarrollo del libro. La primera parte transcurre a lo largo de veinticuatro horas y narra los diversos rituales que seguía la familia del príncipe Salina, el patriarca, comenzando con la oracióny la comida, donde los personajes se enteran de que ochocientos hombres liderados por Garibaldi han desembarcado en Marsala. El príncipe decide ir a la ciudad, a Palermo, para pasar la noche con una “amiga”. Se lleva consigo al pobre padre Pirrone. Al día siguiente el príncipe conversa con su sobrino Tancredi (Alain Delon), que ha decidido unirse a Garibaldi. A excepción de Angélica (Claudia Cardinale) y su codicioso padre, ya nos han presentado los personajes principales de la novela, así como la situación histórica inicial.La segunda parte comienza cuando toda la familia del Príncipe se traslada a su residencia de verano en Donnafugata. Visconti llena ese recorrido con magníficas estampas de batallas campales.Visconti filma mediante planos largosen los que se articulan mil elementosde apoyo histórico. En apenas media hora, se plantea la situación histórica, social y narrativa con una grandiosidad, una riqueza de detalles y una fuerza dramática que solo encontrarían su equivalente en la primera parte de otro gran fresco siciliano,El Padrino, de Francis Ford Coppola.
Angelica
Para interpretar a Angelica —la hija del alcalde rico y poderoso al que le falta clase y le sobra codicia— el cineasta busca un nuevo símbolo erótico. Elige a Claudia Cardinale, quien diría de él que supo «esculpir su mirada» al pedirle que bajara la barbilla mientras mantenía la vista fija en su interlocutor. La irrupción de Angélica en la película constituye un momento de belleza transgresora que marca un antes y un después en el tiempo del relato. Se trata de bellezacampestre, salvaje, sinelegancia. Es toda ella una especie de revancha de la gente de la tierra, de los campesinos que de ese modo llegan a las más altas cotas sociales. Durante una cena en la que los rituales se escenifican con énfasis bajo la autoridad paternalista del Príncipe, Angélica estalla en carcajadas al escuchar los relatos jactanciosos y procaces de Tancredi. Es una risa tan vulgar que, una vez más, rompe la monotonía ritual y anuncia los cambios venideros.Frente a ella, era necesario encontrar un equivalente en términos de juventud y brío, pero también de seriedad. Ese papel recayó en Alain Delon.
Tancredi
El personaje de Tancredi Falconeri está a la altura del Príncipe. Joven, ambicioso y destinado a «gobernar» el país es un hombre exaltado, atrapado en la vorágine de la historia; un conquistador arrebatado que atormenta con su carisma a su prima Concetta. Más tarde, se convertirá en el gran traidor de la revolución al unirse a las tropas reales y cambiar su camisa roja garibaldina por el uniforme del regimiento de Caballería de Saboya. Al igual que Cardinale, Delon destila sensualidad sin perder por ello su altivez ni su nobleza. Se dice que la relación entre el cineasta y el actor fue complicada y debido a las exigencias de un Visconti tiránico, Delon no pudo participar en el rodaje de Lawrence de Arabia.
Tras la unificación, al unirse a las tropas de Saboya, Tancredi recupera su posición de clase y los honores propios de su rango. Se acomoda para perpetuar su linaje, desvirtuando al mismo tiempo el sentido original de la revolución. Se ha convertido en un hombre pragmático, arrastrado por la espiral del tiempo que hiere el corazón de los hombres. Tancredi comprende a su tío. Cabe ver en élel doble rejuvenecido de Salina y, tal vez, una proyección del propio Visconti. Delon, siempre sublime, enaltece el papel tanto por su gracia y belleza como por sus modales impecables.
El príncipe Salina
La pregunta que ronda a todo espectador que descubre El Gatopardo es qué parte de Luchino Visconti se esconde tras la figura del Príncipe de Salina. Para encarnarlo, Visconti había pensado inicialmente en Marlon Brando antes de decantarse por Burt Lancaster, quien entonces se encontraba en la cima de su gloria. Visconti sometió al antiguo acróbata a un régimen extenuante, no solo para devolverle la esbelta figura del Príncipe de Salina, sino también para convertirlo en su propio alter ego. Durante la filmación de la película, Lancaster pronunció todas sus frases en inglés y para la versión final que se estrenó en los cines de Italia, su voz fue doblada al italiano.
Durante la primera escena de baile, Lancaster se quejó de dolores en las rodillas; Visconti hizo caso omiso y abandonó el plató hasta que el actor se vio obligado a retomar la escena correctamente. El cineasta quería demostrar a la estrella que él era quien mandaba. Sin embargo, tras este pequeño incidente, se dice que surgió una verdadera amistad entre ambos artistas. Burt Lancaster se tomó su papel tan en serio que leyó todos los libros que pudo encontrar sobre la época recreada. También se cuenta que el personaje le marcó profundamente, hasta el punto de permanecer como una sombra de Salina durante el resto de su vida, tras haber descubierto en el Príncipe aspectos y actitudes que desconocía de sí mismo. El trío formado por Cardinale, Delon y Lancaster es uno de los más asombrosos y extraordinarios de la historia del cine. Pocas veces una pareja ha encarnado tan bien la juventud, el ímpetu y una sensualidad radiante; pocas veces un actor ha encarnado a su personaje como lo hizo Lancaster. La escena del baile posee una intensidad extraordinaria: se percibe cómo aflora el deseo del viejo príncipe (como curiosidad, tenía 47 años) cuando Angélica se acerca para besarlo. Esta joven, ya esposa de su sobrino, encarna la juventud y la belleza. Ella está allí, ante su protector (que sigue siendo «vigoroso», como él mismo le confiesa al padre Pirrone), mientras Tancredi percibe cómo el deseo y la melancolía luchan en el alma de su tío. Sudoroso, y reprimiendo sus celos, el joven contempla a esa pareja insólita, a punto de bailar un último vals para la eternidad.
Visconti
Visconti comparte con el Príncipe de Salina la idea de que, en realidad, nada cambia; todos ellos poseen la misma visión pesimista de un cierto transformismo inmóvil. Aunque se produzcan cambios aparentes en las costumbres y El gatopardo marque el fin de la aristocracia feudal, los acontecimientos nunca permiten que las clases populares alcancen su libertad. En la obra de Visconti, la lucha de clases siempre fracasa. La vieja aristocracia (los leones y gatopardos) pactan con la nueva burguesía emergente (los chacales y hienas) para adueñarse de la revolución del pueblo, desactivando cualquier cambio social real y perpetuando los privilegios. Para el director, el proceso de unificación italiana fue una revolución burguesa fallida o traicionada. En la película se muestra cómo el ímpetu transformador y justiciero de los camisas rojas de Garibaldi termina siendo neutralizado y asimilado por el nuevo orden burocrático y monárquico, dejando a las clases bajas exactamente igual de desamparadas que antes. Curiosamente el Luchino Viscontidirector guarda gran afinidad con el Príncipe de Salina tanto en sus modales y su estilo de vida como en su sensibilidad. Esta es una de las razones por las que la película trasciende a la novela: por la vida que corre por las venas del grandioso Don Fabrizio de Salina y por ese incesante movimiento entre la acción y la reflexión.
La música como parte fundamental
La música de El gatopardo, compuesta de firma monumental por Nino Rota, no es un simple adorno, es el vehículo emocional del mensaje político y melancólico de Luchino Visconti. A través de la partitura, el director refuerza la idea de un mundo aristocrático suntuoso que baila elegantemente hacia su propia muerte histórica. El elemento musical más célebre de la película ocurre durante los 45 minutos del baile final. Visconti y Rota utilizaron una auténtica joya histórica: un vals inédito escrito para piano por Giuseppe Verdi, que Rota orquestó magistralmente para esaúltima escena. Verdi era el compositor cumbre de la unificación italiana, y que la alta sociedad se divirtiera al ritmo ese compositor era la prueba definitiva de que la revolución había sido domesticada.
Reflexiones
Se podría discurrir interminablemente sobre el significado oculto de cada escena, de cada telón bordado que flamea al compás de la brisa estival. Se podría analizar a cada personaje: desde los orígenes campesinos del cómico padre Pirrone (que sirve para ilustrar el peso exacto de la religión en esa sociedad), pasando por el orgulloso Don Ciccio o la pasiva Concetta. Pero eso equivaldría a examinar de cerca cada cuadro, cada retrato, cada mosaico y cada ramo de flores que pueblan las grandes mansiones de la película: Está llena de iconos. Lo único que cabe decir como conclusión es que El Gatopardo es una obra cumbre de belleza pura y eternidad, una forma sublime de hacer que los hombres revivan y bailen para siempre.Su perfecta fusión de cine histórico y melodrama íntimo retrata con maestría la decadencia de una era. La dirección de Visconti, la interpretación de Burt Lancaster y la música de Nino Rota logran la elegía más conmovedora, melancólica y universal sobre el paso del tiempo que nunca se ha filmado en toda la historia del cine.
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Últimos comentarios de los lectores (45)
57589 | El chico de la moto - 15/10/2026 @ 16:21:23 (GMT+1)
Muy buena crítica, de mis películas favoritas, aún recuerdo la escena final fue la que más me impactó, como se iba el príncipe con su sombrero dejando paso a su sobrino, como se miraba al espejo, como miraba a la chica que en su momento se hubiera ligado viendo como bailaba con su sobrino como hubiese podido hacer el antes. Obra maestra.
57588 | Marruty - 15/10/2026 @ 16:06:32 (GMT+1)
Magnífica película y estupenda crítica, dan ganas de verla de nuevo, es más lo haré gracias a esta crítica excelente.
57580 | Jesus Marcos - 15/10/2026 @ 11:08:22 (GMT+1)
Mezclar la política con la poesía, con la lucha de clases, con la lírica y el costumbrismo y que el resultado sea una obra maestra llena de tensión está al alcance de muy pocos. Visconti era un genio, y la humanidad está necesitada de gente como él. Lo de ahora no son así...
57570 | Carmen Ruiz - 15/10/2026 @ 10:12:20 (GMT+1)
Para mí lo mejor de la pelícua, donde se pone en escena el contenido real es en el baile final, que dura unos 45 minutos (casi un tercio de la película) y representa la fastuosa decadencia de la aristocracia siciliana frente al ascenso de la burguesía. A través de la mirada melancólica del príncipe Don Fabrizio, la escena plasma el paso del tiempo, la mortalidad y el relevo generacional. Además, escenifica el famoso lema de la obra: cambiarlo todo para que nada cambie, mostrando cómo el viejo orden absorbe y pacifica los ideales de la revolución de Garibaldi. Que películón, y qué maravilla de crónica que nos la recuerda en su plenitud!
57569 | Manolo Yanguas - 15/10/2026 @ 09:38:27 (GMT+1)
El gatopardo es un fenómeno tan universal que queda por aclarar quién es. Yo lo veo como una mezcla de Visconti (que era de la nobleza Milanesa) y Lancaster. Y seguro que acierto.
57568 | Clara Redondo - 15/10/2026 @ 09:35:55 (GMT+1)
Grandísima crítica de esta obra maestra. Como detalle mayor, la carcajada de Cardinale-Angelica es toda una declaración de lo que está por venir. La aristocracia debe entender que hay una nueva clase emergente de tenderos y comerciantes que constituyen la burguesía de los que deben rodearse. Unos aprenderán de los otros, Angélica aprenderá modales y ellos aprenderán a ganarse la vida con trabajo. La mezcla resultante mejorará ambos mundos. Sangre nueva, belleza y espontaneidad con modales menos rígidos. La humanidad siempre evoluciona a mejor. Por cierto, con cada nueva crítica te superas.
57567 | David Garcia - 15/10/2026 @ 09:28:46 (GMT+1)
Me encanta esta frase que he copiado de su relato: "La vieja aristocracia (los leones y gatopardos) pactan con la nueva burguesía emergente (los chacales y hienas) para adueñarse de la revolución del pueblo, desactivando cualquier cambio social real y perpetuando los privilegios". Siempre tuve la sensación de que en todas las revoluciones fue así, incluso en las comunistas, donde los dirigentes eran personas previamente ricas o de posiciones privilegiadas. Es la vida en estado puro...
57566 | Sam Mcintyre - 15/10/2026 @ 09:23:59 (GMT+1)
Quizá más precioso de El Gatopardo es lo inabarcable que es, esa sensación que está llena de iconos y enigmas que sobrepasan capacidad de entendimiento y eso solo un genio podría imaginarlo, construirlo y grabarlo. Una crítica poderosa que has hecho, porque es pelicula muy compleja. Enhorabuena.
57565 | Gonzalo G - 15/10/2026 @ 09:19:47 (GMT+1)
De acuerdo con Vd en que El gatopardo es una obra maestra. Ahora bien, menos de acuerdo con que sea "su" obra maestra porque tiene Rocco y sus hermano que también lo es, y Muerte en Venecia que para mí lo es quizá más que las dos anteriores. Por cierto, excepto esa valoración, cronica muy atinada la suya.
57561 | Daniela Alvarez - 14/10/2026 @ 18:00:49 (GMT+1)
Cuanto mejor es la película, mejor es tu crónica. Con esta te creces hasta llegar al paroxismo. Enhorabuena, me has hecho gozar con tus palabras y tu cultura cinematográfica.
57560 | Miriam Yunes - 14/10/2026 @ 17:50:49 (GMT+1)
Algo lenta para mi gusto, pero con una puesta en escena preciosa y medios increíbles, además de grandes actores. El resultado es obvio. Gran crítica.
57559 | Macarena Puig - 14/10/2026 @ 17:45:44 (GMT+1)
Preciosa película y gran critica. Enhorabuena.
57557 | Jorge Barranco - 14/10/2026 @ 17:38:45 (GMT+1)
Visconti pertenecía a la familia noble de los Visconti de Milán, lo que influyó profundamente en su obsesión por la decadencia aristocrática en sus películas. Su cine evolucionó desde el realismo social hacia un estilo barroco, elegante, detallista y melodramático, enfocado en la pérdida y el paso del tiempo. l Gatopardo es su obra maestra, pero tambien Rocco y sus hermanos o La obsesión. Gran crónica de cine, quizá mi único pega sea que no hayas profundizado en la obra de este genial director.
57555 | Leire Entrambasaguas - 14/10/2026 @ 17:16:06 (GMT+1)
Te leo cada semana y me encantan tus crónicas, pero veo que siempre hablas de películas buenas, así que esto no es crítica de cine porque solo hablas bien de ellas. ¿Para cuando una crítica destructiva? Con esa pluma que tienes, deseandito estoy.
57554 | Iñigo Cercas - 14/10/2026 @ 17:13:15 (GMT+1)
Un peliculón para pensar, soñar, llorar y meditar. Pero primero habrá que verla...
57552 | Pablo Cienfuegos - 14/10/2026 @ 17:04:57 (GMT+1)
Grande, Joaquín, enorme. Gracias por esta espléndida crónica de cine de una de las mejores películas de mi vida.
57551 | Rita Lazcano - 14/10/2026 @ 17:03:01 (GMT+1)
Comparto todas y cada una de tus palabras y me parecen acertadísimas sobre esta película. Lo que no comparto es la puntuación. ¿Por qué le sustraes ese medio punto?
57550 | Violeta Alvarez - 14/10/2026 @ 16:59:30 (GMT+1)
Qué película tan maravillosa y a la vez tan triste. Obra maestra absoluta. Y una crónica que le hace honor.
57549 | Benito Mushroom - 14/10/2026 @ 16:57:47 (GMT+1)
El gatopardo es un coñazo muy propio de cinéfilos con miedo a la verdad. Hablemos claro que se nos despista el personal y se marean con tanta palabrería.
57548 | Otis - 14/10/2026 @ 16:53:45 (GMT+1)
Me ha gustado tu analogía con El padrino, en cuanto a su vertiente histórica. Y también en cuanto a su contenido fílmico, son dos obras maestras. Por cierto, ya me gustaría una crónica tuya sobre algún padrino...
57547 | Ignacio Santaolalla - 14/10/2026 @ 16:49:57 (GMT+1)
Muy cultureta la crónica, claro que no podría ser de otro modo, porque no estamos hablando de Super Mario ni de Los vengadores. La suscribo punto por punto, la vi hace años y la veré este sábado noche con puro y whiskazo.
57546 | Lorenzo Sciama - 14/10/2026 @ 16:45:59 (GMT+1)
El gatopardo es Lancaster, su mirada sobre lo que entiende que va a perder, que está perdiendo, sobre su mirada ante la carne, ante su sobrino, ante la vida que se le escurre entre los dedos. Pocas películas en la historia son tan sublimes al retratar ese paso del tiempo. Y el escritor que nos la taer, ha sido capaz de reflejarlo en su crónica, algo muy complicado, y lo digo con conocimiento de causa.
57545 | Ana Segovia - 14/10/2026 @ 16:42:47 (GMT+1)
Pedazo de crónica y de película.
57544 | Dámaso López - 14/10/2026 @ 16:30:25 (GMT+1)
La vi hace años y me quedó en la cabeza esa lucha de clases, que veo haces mención a ella con la famosa carcajada. La belleza es más fuerte que la clase y Cardinale supo enfrentarse a esa sociedad dura y estirada a su manera, rompiendo con el pasado dándose cuenta de que era ella y no los otros quienes movían los hilos. La belleza es una fuerza de la naturaleza,a menudo minusvalorada.
57540 | Albert Puig Sostres - 14/10/2026 @ 16:21:44 (GMT+1)
Lo he dicho en el pasado, y me reafirmo. Este periódico tiene la mejor crítica de cine de toda España. Después de leerlo, acabo de ver a película y estoy en éxtasis, y tardaré en salir de este estado. Gracias!!
57538 | Terence - 14/10/2026 @ 16:18:22 (GMT+1)
El trio de actores principales que eligió Visconti para esta película es en gran parte resultado del azar en los tres. Y fue el máximo acierto. Esa escena que relatas en la que Salina baila con Cardinale, con Delon a la vez celoso e impresionado es parte del cine mundial de todas las épocas. Dice mucho más de lo que muestra, y eso solo lo puede crear el buen cine, el mejor cine.
57533 | Enrique Recifo - 14/10/2026 @ 16:13:03 (GMT+1)
Menudo artículo has escrito, Joaquín, desde la primera frase a la última nos dejas a todos boquiabiertos. Bien cierto es que has escogido una película de las que no hay, pero precisamente por eso tiene aún más mérito, porque es terriblemente compleja y la has despiezado con arte de taxidermista. Extraordinario.
57530 | Felipe Duato - 14/10/2026 @ 16:08:27 (GMT+1)
El lema o aforismo o axioma de cambiar todo para que nada cambie es realmente maravilloso. Es el pragmatismo llevado a su quintaesencia. Esta película habla también del arribismo, de los que llegan y quieren comer su parte del pastel. Lo que en cambio no se dice es que muchos de esos arribistas fueron la mafia unos años después, y esos sí que llegaron para quedarse...
57527 | Alejandro Ortiz de Zarate - 14/10/2026 @ 16:04:33 (GMT+1)
Leído en profundidad (tres veces) no puedo sino decirle que es la mejor crónica que he leído sobre esta película, que por cierto es mi favorita. Le doy por ello la enhorabuena y le mando un fuerte abrazo.
57526 | Ana Castro - 14/10/2026 @ 16:01:11 (GMT+1)
Leyéndote me doy cuenta de que la IA jamás podrá reemplazar ese sentimiento de creación humano que invade tanto tus líneas como la película. Hay demasiada pasión, demasiado amor, sentimientos, nostalgia, poesía, música como para que una máquina construya eso desde cero.
57525 | Remigio Hernandes - 14/10/2026 @ 15:59:01 (GMT+1)
Cuando veo estas peliculas tan espléndidas me pregunto ¿por qué en el cine español no hay nada así? Y no creo que sea por un tema político ya que hemos pasado por múltiples etapas y sigo esperando...
57524 | Pablo Linares - 14/10/2026 @ 15:57:04 (GMT+1)
Es una de esas película que permite el lucimiento del cronista, y este no ha desaprovechado su oportunidad, como debe ser.
57523 | Sara Escanez - 14/10/2026 @ 15:49:27 (GMT+1)
Era la película favorita de mi padre, y tu crónica casi me ha hecho llorar de lo emocionante que es y de los recuerdos que me trae la película. gracias y enhorabuena.
57522 | Eva Corts - 14/10/2026 @ 15:46:28 (GMT+1)
Visconti se sentía Salina. Era noble como él, y como él no se resistía al paso del tiempo. Lancaster fue su alter ego. Y menuda crónica, estoy que levito, colega!!
57521 | Genoveva Salto - 14/10/2026 @ 15:44:57 (GMT+1)
Lei hace tiempo que el rodaje fue como una torre de Babel, con Delon hablando en francés con Cardinale, esta en italiano con Visconti y todos en inglés con Lancastr... un follón total. Y la obra se estrenó en italiano pero la versión más vendida fue la del inglés.
57520 | George Perez - 14/10/2026 @ 15:33:08 (GMT+1)
Es una película tan inabarcable, tan llena de detalles, de iconos, de frases, de luz, de arte, de magia, de contrastes, de politica, de historia, que me parece increíble que con una crónica de dos o tres páginas nos la hayas podido contar tan bien. Enhorabuena!!
57519 | Gonzalo Serres - 14/10/2026 @ 15:29:41 (GMT+1)
Visconti escogió una extraordinaria novela y la adapto con enorme maestría. Sus paisajes, sus palacios, su música y sus actores son parte del legado del cine mundial. Y tu crítica, Joaquin, de maestro.
57518 | Federico Abril - 14/10/2026 @ 15:25:12 (GMT+1)
La película es Burt Lancaster, todo lo demás es secundario. Increíble actor que lo mismo hace de trapecista o pirata que de príncipe siliciano.
57517 | Eugenio Prado - 14/10/2026 @ 15:23:50 (GMT+1)
Yo también siento nostalgia, como Salina, porque ya no se hacen películas así.
57516 | Paloma Corella - 14/10/2026 @ 15:20:37 (GMT+1)
En tu novela Todo puede empeorar hiciste mención de esta película y por eso la vi. Tu crónica me ha hecho entender muchas cosas que en su momento se me pasaron, pero además me encanta esa prosa tan poética y esa manera de contar las cosas, que hacen que ante cualquiera el mismo contenido entusiasme.
57515 | Luis Alegre - 14/10/2026 @ 15:03:15 (GMT+1)
El gatopardo es la primera película que Visconti hizo después de su etapa Neorealista. Es una pelícla llena de simbolos, de ideas y de mil detalles que en tu crónica describes muy bien. Yo prefiero Rocc y sus hermanos, pero esta es para mí la segunda mejor, Después, para mi gusto, se pasó de la raya.
57514 | Lucia Madrid - 14/10/2026 @ 15:00:48 (GMT+1)
Joaquín, te leo cada semana y creo que esta es tu mejor crónica. Una gran felicitación. La voy a leer de nuevo, me ha dejado tocada.
57513 | Esther de Carcer - 14/10/2026 @ 14:58:27 (GMT+1)
Es una obra tan redonda que no necesita de calificativos.Obra total.
57512 | Fede Cañizares - 14/10/2026 @ 14:55:15 (GMT+1)
Grandisima pelicula y grandisima crónica. Un placer leerte, y más hoy.
57511 | maria garcía - 14/10/2026 @ 14:54:15 (GMT+1)
Hay que tener valor para enfrentarse a esa película con una profundidad como la tuya. Enhirabuena, es una de mis favoritas de toda la vida y la entiendes como nadie.
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