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LITERATURA

ENTREVISTA | Ramón Eder: “La ironía ha salvado al aforismo de ser algo raro y aburrido, cuando puede y debe ser todo lo contrario”

Viñeta de Ramón Eder
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Viñeta de Ramón Eder
Javier Mateo Hidalgo
domingo 18 de octubre de 2026, 14:12h

Escribir en la época actual sobre nuestro mundo presente supone todo un ejercicio de maestría literaria donde se unen la capacidad de observación y el conocimiento previos —uno y otro fomentados por la curiosidad—. También requiere habilidad para construir ideas y condensarlas, haciéndolas asequibles al público. Si a eso le sumamos el humor —inherente a la inteligencia—, tendríamos a un escritor o escritora redondos.

Ramón Eder (Lumbier, Navarra, 1952) es uno de esos escritores capaz de reunir tal cantidad de requisitos. Su universo literario abarca poesía —Axaxaxas mlö (Pamiela, 1985) o Lágrimas de cocodrilo (Hiperión, 1988)—, relatos —La mitad es más que el todo (El Paisaje, 1999)— y, sobre todo, aforismo. A este género se dedica desde hace décadas, lo que añade todavía más valor a su labor, por esa unión de filosofía y condensación.

 Ramón Eder

Cada libro contiene perlas conformadoras de valiosos collares, destellos que estimulan la mente como vitaminas suministradas en píldora. En su producción destacan títulos como Hablando en plata (El Híbrido, 2001), Ironías (Eclipsados, 2007), así como los publicados en Renacimiento La vida ondulante (2012), Cafés de techos altos (2020), Las estrellas son los aforismos del cielo (2024) o el reciente Nuevas ironías (2026). Ha recibido galardones como el Premio de Poesía otorgado por el Ministerio de Cultura (1985) por Paraíso hipotecado, el Premio Euskadi 2019 de literatura en castellano por Palmeras solitarias (Renacimiento, 2018) y, nuevamente por este libro, el Premio AdA (Apeadero de Aforistas) en 2018. Por si fuera poco. Eder combina su pensamiento aforístico con el dibujístico, habiendo expuesto su obra en distintas galerías. Conversamos con él en esta entrevista que, esperemos, tenga la virtud del aforismo: contener la información justa y valiosa que el tema y su autor merecen. 

Pregunta: El tiempo y trabajo que has dedicado al aforismo en estos más de treinta años te sitúan como uno de sus representantes más sobresalientes en la actualidad. ¿De dónde viene tu interés por este tipo de escritura?

Respuesta: Mi interés fue muy temprano, incluso anterior a llamar lo que hacía "aforismos". Me atraían las frases ingeniosas, las respuestas memorables, las ironías. Hacía viñetas, dibujos de seres humanos muy delgados con una frase. Envié una serie de esas viñetas a la revista HERMANO LOBO, y me escribieron de la dirección de la revista diciéndome que les habían gustado mucho pero que por exceso de originales no tenían pensado incluir más colaboradores. Yo no tenía ni 18 años, pero me gustó cómo trataban a un joven desconocido aunque no me publicaran. Después expuse en la galería Arteko de San Sebastián esos mismos dibujos y la Biblioteca Koldo Mitxelena me compró 10 para sus fondos culturales.

Viñeta de Ramón Eder

Pregunta: ¿Qué autores te han marcado más en tu formación aforística?

Respuesta: A lo largo de los años son muchos los aforistas (escritores que se han dedicado especialmente al género aforístico) que me han interesado o seducido. Nombraría el primero a Oscar Wilde, que es excelente y que, como escribió Borges (que le admiraba), siempre suele tener razón. Un descubrimiento tardío, porque no se conocía en España, fue Nicolás Gómez Dávila. Un crítico implacable de la modernidad y quizás el mejor aforista de nuestra época. Pero afortunadamente hay muchos a lo largo del tiempo: los moralistas franceses, Baltasar Gracián, Friedrich Nietzsche, Juan Ramón Jiménez y estoy muy agradecido como lector a Séneca, Jules Renard, Stanislaw Jerzy Lec y, afortunadamente, a muchos más.

Pregunta: ¿Cómo es el día a día de un aforista? ¿Eres de los que siempre llevas un cuaderno de notas y un bolígrafo por si acude la inspiración en cualquier lugar y momento?

Respuesta: Bueno, ahora con el móvil podemos escribir cosas y archivarlas para, cuando vengan bien, guardarlas en un cuaderno. Pero es importante guardar de alguna forma el aforismo que nos ha llegado como una especie de intuición, un conocimiento muy puro, nada pedante. Es el aforismo la forma de pensar más pura y hasta el orden de las palabras en las que se ha presentado en nuestra mente es importante. Cambiarlo puede echar a perder el aforismo. Así escribía Nietzsche.

Pregunta: La ironía se encuentra siempre presente en tus aforismos. ¿Puede considerarse una herramienta con la que humanizar la realidad o desarmar lo que ésta tenga de solemne?

Respuesta: Creo que el aforismo había caído en una especie de solemnidad algo pedante en épocas dogmáticas y los lectores habían huido de él. De hecho, casi no se publicaban aforismos hace 20 o 30 años. Ahora las cosas han cambiado gracias a que se escribe un aforismo legible y con humor. En ese sentido, la ironía ha salvado al aforismo de ser algo raro y aburrido, cuando puede y debe ser todo lo contrario.

Retrato de Oscar Wilde por Ramón Eder

 

Pregunta: Analizando tus libros de aforismos, pueden detectarse diferentes temas claros sobre los que enfocas tu pensamiento: la existencia y sus azares, el amor y el deseo, la escritura, los escritores, la crítica y los lectores, la muerte, la política o la religión. ¿Son asuntos en torno a los cuales vas desarrollando tu pensamiento o encuentran acomodo tras el surgimiento de ideas felices?

Respuesta: Casi todos los días escribo varios aforismos, de los cuales suelo salvar menos de la mitad. Suelo estar muy receptivo, diría que muy atento, a todo lo que ocurre. Entonces los aforismos llegan de manera intuitiva, como respuestas a la variedad del mundo. Todo merece su aforismo: el amor, la enfermedad, la amistad, los escritores, los domingos, la vejez, la injusticia o la ambición. Cualquier asunto puede provocar un pensamiento y entonces, al pensar en algo, surge el aforismo como una intuición y lo escribo tratando de conservar la musicalidad de las palabras. Y claro, también la lectura provoca sus aforismos.

Pregunta: En ocasiones, tus aforismos sorprenden por describir situaciones o personajes inesperados que bien podrían proceder de una novela. Por ejemplo: “Cuando parecía que iba a elogiar a algún colega se ponía muy serio, bajaba la voz y mascullaba unas palabras incomprensibles”. ¿De qué manera surgen para que se diferencien de los otros?

Respuesta: El aforismo irónico es una breve frase que hace sonreír a la gente inteligente.

Es cordial filosofía de bolsillo.
Son frases humorísticas que dan que pensar.
Son la ironía como salvación.
Son los aforismos después de Borges.
Son épica chestertoniana.
Son paradójicas medias verdades
o inolvidables verdades y media.

Pregunta: Como cultivador también de la poesía y del relato, ¿puede decirse que el aforismo tiene algo también de lírico y de narrativo?

Respuesta: Se podría decir que todos los géneros literarios están relacionados. Un aforismo puede ser perfectamente un verso e, incluso, un minicuento.

Autorretrato de Ramón Eder

 

Pregunta: A través de tus aforismos puede advertirse el vasto conocimiento que posees sobre diferentes aspectos de nuestra historia cultural: las distintas geografías y su presencia simbólica en otras disciplinas de la estética, la presencia de la literatura y de autores tan queridos por ti como Chesterton, la pintura —los aforismos de un autor como las distintas pinceladas que conforman su autorretrato— o la música y el cine. ¿Das por hecho que quien te lee ha de tener también parecidas inquietudes o una formación similar para disfrutar mejor de tus obras?

Respuesta: Sería mejor que los lectores estuvieran familiarizados con todos los tipos de lectura como poesía, filosofía o narrativa, pero cada lector tiene sus características y es muy respetable. No podemos pretender que los lectores sean todos unos eruditos en muchas disciplinas.

Pregunta: El dibujo se presenta como otra de tus aficiones o facetas e, incluso, cohabita con los aforismos o con los aforistas que retratas. ¿De qué forma buscas que dialogue con tu escritura? 

Respuesta: Como he dicho en otra pregunta, empecé a escribir en la adolescencia unas frases breves acompañadas de un dibujo. Eran una especie de viñetas y he hecho algunas exposiciones en galerías. También he publicado en revistas como Las nueve musas y otras. Me considero escritor y, sobre todo, aforista, pero también he publicado libros de poesía y de cuentos. Últimamente dibujo retratos de escritores.
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