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FUNDACIÓN "LA CAIXA"

Abordar la crisis climática desde las cuevas, los bosques y el cosmos

Abordar la crisis climática desde las cuevas, los bosques y el cosmos
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(Foto: © Fundación la Caixa)
martes 20 de octubre de 2026, 10:01h

El cambio climático se ha convertido en uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo y comprender su impacto y las posibles soluciones requiere más conocimiento científico que nunca. Desde ámbitos tan distintos como la paleoclimatología, la astrofísica o la teledetección ambiental, Mario Bielsa, David Izquierdo y David Chaparro contribuyen a ampliar ese conocimiento y a arrojar luz sobre algunos retos del presente. Estos jóvenes científicos beneficiarios de las becas de doctorado y posdoctorado de la Fundación ”la Caixa” están transformando ya la realidad.

Mario Bielsa Torres (26 años, Castejón de Sos, Huesca) prefiere las cuevas heladas de los picos más altos de los Pirineos. David Izquierdo Villalba (32 años, Teruel) está entusiasmado con los agujeros negros y las galaxias. Y a David Chaparro Danon (37 años, Cerdanyola del Vallès, Barcelona) le fascina la capacidad que tienen los satélites para ver lo «invisible». Y los tres forman parte de esa gran mayoría de ciudadanos que identifica el cambio climático como un problema grave, según los datos más recientes de la Comisión Europea.

El geólogo ribagorzano Mario Bielsa—máster en Ciencias Ambientales en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich— acaba de volver de recorrer en bicicleta las montañas del país helvético. Desde pequeño, en su cabeza y también en su forma de ver la vida, los senderos del valle pirenaico de Benasque (Huesca) poseen un significado especial. «Mi padre ha sido guía de montaña muchos años y, sin ser científico, nos ha inculcado que entender el paisaje y saber leerlo es importante, que se puede aprender mucho de las montañas». En su valle natal se encuentran los glaciares más grandes de los Pirineos, aunque Mario quedó cautivado por las cuevas heladas de la cordillera: «Para mí, el lugar más bonito que he visto nunca está en una de las cuevas donde trabajo, en Monte Perdido».

Además del trabajo de laboratorio y de escribir los artículos científicos (papers) de la investigación, Mario y su equipo hacen excursiones para sacar bloques helados que servirán de muestras. Extraen el hielo con barrenas, muchas veces fabricadas por miembros del grupo o por familiares, y lo guardan en la propia cueva hasta que toque bajarlo o lo llevan a cuestas corriendo hasta el refugio de Góriz, situado a 2.200 metros de altitud.

La beca de doctorado de la Fundación ”la Caixa” ha marcado el camino de este apasionado de la investigación. «Sin ella hubiera cambiado de rumbo. Ganarla con mi proyecto me ha permitido disponer de financiación propia y ser más libre. Es un proyecto que necesita mucha colaboración porque en las cuevas suceden muchas cosas a la vez. Para entender lo que pasa se requieren microbiólogos, hidrólogos, especialistas en paleogenética, químicos, geoquímicos…», admite el joven aragonés.

El tiempo que David Izquierdo no dedica a estudiar el universo lo pasa leyendo sin parar, dibujando y viendo anime. Cuando tenía 9 años, un libro sobre el sistema solar y los planetas le fascinó, y desde ese momento su presente y su futuro iban a estar marcados por las estrellas. El joven investigador, nacido y criado en Teruel, trabaja ahora en Cerdanyola del Vallès, en el Instituto de Ciencias del Espacio (ICE-CSIC). Izquierdo estudió Física en la Universidad de Zaragoza, hizo un máster de Astrofísica en Madrid y el doctorado en el Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón (CEFCA), y luego se mudó a la Università degli Studi di Milano-Bicocca (Italia) como investigador posdoctoral.

Su trabajo es teórico. «Utilizo un modelo semianalítico en el que coges toda la física que conocemos del universo, la pones toda en ecuaciones analíticas que se pueden resolver de forma veloz y generas un universo simulado para poder estudiar esa formación y evolución de las galaxias y los agujeros negros», comenta. Gracias a esas simulaciones se sabe que las galaxias crecen mediante fusiones con otras galaxias y que la conexión entre agujeros negros y galaxias es mutua: se ayudan a crecer y se autorregulan.

David Izquierdo es uno de los especialistas en agujeros negros supermasivos del proyecto internacional L-Galaxies, un modelo que utiliza códigos de simulación para recrear universos. «Es una herramienta computacional que en pocas horas genera universos virtuales con los que podemos comparar el universo que observamos».

Con el apoyo de la beca de posdoctorado Junior Leader de la Fundación ”la Caixa”, Izquierdo pretende realizar predicciones más robustas sobre esos agujeros negros y mejorar el modelo para que también pueda ser utilizado en el estudio del clima. «El objetivo es que se puedan hacer predicciones más precisas a corto plazo y también a meses, años o décadas vista. Por ejemplo, entender cómo llueve en Barcelona o Madrid igual te ayuda a saber cómo va a ser el tiempo dentro de cuatro semanas», sostiene el físico.

A pesar de tener una mirada cosmológica, está intranquilo por la emergencia climática aquí abajo. «Me preocupa que las olas de calor lleguen antes cada año, que se produzcan más inundaciones… Pero sobre todo me inquieta que tampoco estamos preparados».

Gracias a la concesión de la beca, David pudo volver a España después de cinco años: «Fue una alegría, como astrofísico, poder hacer ciencia en España. Me da la capacidad de contratar a un estudiante e invertir en tecnología. Mi objetivo es enseñar lo que he aprendido y que las investigaciones se puedan aplicar en 5 o 10 años».

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