El autor del tiroteo de Trappes reconoció a los investigadores que el objetivo de sus disparos eran "musulmanes, africanos o norte-africanos" y aseguró que esa ciudad de las afueras de París es "un refugio de islamistas".
Varios elementos de la investigación muestran la "gran preparación de la acción" y que el responsable del ataque reconoció los hechos pero negó su carácter racista "al considerar su acción legítima", según explicó a la prensa el fiscal Antiterrorista, Olivier Christen.