¿Por qué Zapatero aún le moja la oreja a Rajoy?
Joaquín Vila
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directorelimparciales/8/8/20
domingo 04 de enero de 2009, 18:35h
Las últimas encuestas sobre intención de voto (“El Mundo” y “La Vanguardia”) recogen la ventaja de más de dos puntos del PSOE sobre el PP. A estas alturas de la legislatura, cuando la opinión pública ha podido comprobar que Zapatero mintió al negar la gravedad de la crisis económica y, aun peor, cuando los ciudadanos asisten a la pasividad y la torpeza del Gobierno para abordar dicha crisis parece inexplicable que, si ahora se celebraran nuevas elecciones generales, Zapatero le mojaría la oreja a Rajoy por tercera vez consecutiva.
Hay que reconocer que la propaganda socialista es muy superior a la del PP. Primero, porque controla y dirige sin pudor los medios públicos, buena parte de los autonómicos y la mayoría de los que se dicen independientes. Luego, por la habilidad de los portavoces socialistas a la hora de manipular. Al final, la responsabilidad de todos los desastres o es del PP o, en todo caso, de Bush. Cuando negaban la crisis económica, acusaban a la oposición de catastrofista y antipatriota y, ahora que la reconocen, es culpa de los americanos y del PP que no apoya sus atinadas e inteligentes medidas. Y por increíble que parezca, buena parte de la opinión pública se traga estos argumentos.
Y se los traga, además, porque el PP es incapaz de contraatacar con una respuesta contundente a esas manipulaciones y, sobre todo, porque por los aledaños de Génova anda cada uno haciendo la guerra por su cuenta. Los últimos enfrentamientos, naturalmente públicos, entre Esperanza Aguirre y Gallardón sobre la financiación autonómica y sobre Caja Madrid son el mejor ejemplo. Y, mientras, Rajoy a la luna de Valencia.
También es verdad, que en España la izquierda en su conjunto siempre ha obtenido más votos que la derecha. Y Zapatero, al radicalizar sus propuestas, ha tenido la habilidad de aglutinar buena parte de esos votos de izquierda. Pero, sin duda, si el PP denunciara las tropelías secesionistas de los socialistas en Cataluña, Galicia o Baleares, la opinión pública comprobaría cómo Zapatero está resquebrajando la unidad de España sin que nadie le tosa. Y buena parte de esos votantes de izquierda rechazarían esas maniobras. No así los nacionalistas que prefieren que gane el PSOE para proseguir con su deriva independentista a sus anchas.
Mientras, los partidarios de la unidad de España empiezan a ver más fiable y valiente el discurso de Rosa Díez, que, según las últimas encuestas, ha triplicado sus apoyos en intención de voto a costa del PP. Y no deja de ser paradójico que los votantes de centro-derecha empiecen a confiar más en un partido de izquierda pura, como es UPyD. Pero resulta que la inteligente política vasca ha arrebatado al PP la bandera de la unidad de España y de la lucha sin cuartel al terrorismo etarra. Una bandera que al PP le dio más de diez millones de votos y que ahora puede tirar por la borda si mantiene ese discurso melifluo y pacato.
Zapatero, en fin y aunque parezca mentira, sigue siendo el líder más valorado, y ganaría de nuevo las elecciones generales. A pesar de que España encabeza la destrucción de empleo en Europa, se hunde en una crisis económica sin precedentes al saquear sin pudor las arcas públicas y el modelo autonómico prosigue su plan de convertir a España en un Estado federal, donde algunas regiones pelearán por independizarse lo más posible, pero, eso sí, chupando todo lo que puedan de la teta de ese Estado que odian y desprecian. Y Rajoy, de vacaciones en Pontevedra y Zapatero, sin despeinarse, en Doñana.
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Director de EL IMPARCIAL
JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL
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directorelimparciales/8/8/20
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