Estos días todos hemos vivido momentos muy difíciles en donde la rabia y las lágrimas se han mezclado, mientras conocíamos los terribles accidentes de Urda y sus fatales consecuencias. Una rabia y unas lágrimas que nos hacían recordar la tragedia de Adamuz, una herida todavía no cerrada.
Pero, a pesar de ello y con el corazón encogido, creo hay que “encontrarse y no enfrentarse”, como está sucediendo desgraciadamente en las calles de varias ciudades españolas, francesas e italianas, con provocaciones y consignas que llegan seguro de fuera de nuestras fronteras, que también quieren, seguro, hacernos olvidar la tragedia de Urda.
Está claro que vivimos una época en la que resulta muy fácil encerrarse entre personas que piensan como nosotros y muy difícil escuchar al que piensa de otra manera. El debate público se ha acostumbrado demasiado a la descalificación y demasiado poco al entendimiento, por eso hemos puesto en marcha una iniciativa, que bajo el título “Ciclo Padre Gago de Encuentros para el Diálogo”, cree espacios donde sea posible sentarse juntos, escuchar y pensar.
Un ciclo que se está celebrando en Valladolid, en colaboración con el Ayuntamiento de la ciudad pucelana y la Asociación Padre Gago, porque creemos firmemente, como nos enseñó el dominico José Luis Gago, que la cultura y el pensamiento pueden convertirse en un espacio de encuentro en una sociedad cada vez más acostumbrada a la confrontación.
El Ciclo se va a desarrollar en seis encuentros que abordarán asuntos muy diferentes como son las adicciones, el consenso, la inteligencia artificial, el capitalismo, el humanismo, y la violencia o estética, con un solo hilo conductor, como es la persona, con temas muy diferentes porque también lo son los problemas que afectan a nuestra sociedad y por eso se quiere tratarlos desde una perspectiva humanista. No se trata simplemente de hablar de asuntos de actualidad, sino de preguntarnos qué consecuencias tienen sobre la persona y sobre la sociedad que estamos construyendo.
El pasado jueves, día 29, se abrió el Ciclo con el encuentro sobre “Las adiciones: La cultura del cuidado frente a la cultura del descarte” porque es uno de esos problemas que muchas veces contemplamos desde fuera, como si les ocurrieran a otras personas, y que se ha querido plantear desde una perspectiva más amplia como saber qué sociedad favorece determinadas conductas, o qué significa cuidar y qué responsabilidad tenemos hacia quienes atraviesan situaciones de dependencia.
Los encuentros se celebrarán una vez al mes, hasta marzo del próximo año e irán desde el dedicado al” Valor del consenso en una sociedad plural”, hasta “la Problemática de la Inteligencia Artificial”, pasando por “El Capitalismo y el Pensamiento Social Cristiano” y el “Humanismo frente a la cultura del odio: la fuerza de la palabra frente a la violencia”.
Esta iniciativa no nace para ver quien tiene razón, sino para preguntarnos si una sociedad plural puede seguir encontrando espacios de acuerdo, sin que nadie tenga que renunciar a sus convicciones, porque vivimos rodeados de palabras y nunca hemos tenido tantas herramientas para comunicarnos y, sin embargo, muchas veces utilizamos esas herramientas para enfrentarnos.
Pero la palabra puede también construir. Puede convertir al que piensa diferente en un enemigo o permitirnos descubrir que detrás de una posición diferente sigue habiendo una persona.
Está claro que el consenso no significa que todos pensemos igual. Precisamente lo interesante del consenso es que exista cuando pensamos de manera diferente, como nos enseñó el Padre Gago, cuyo proceso de beatificación, en su fase diocesana, está a punto de llegar a su final, para iniciar su recorrido en Roma.
Esperamos, pues, que de verdad nos encontremos para dialogar.