El jugador español se sacó un punto espectacuar, de lo mejor del año, en su partido ante Fritz en París.
Carlos Alcaraz sufrió de lo lindo en su partido de cuartos de final del Masters 1.000 de París. El astro español se midió a la mejor versión de Taylor Fritz, un sacador incomensurable que le complicó la vida por ritmo y consistencia en los dos sets inaugurales. El primero de ellos se resolvió en un 'tie-break' a favor del americano y en el segundo 'Carlitos' padeció una impotencia supina que se tradujo en una montonera de errores no forzados.
Alcaraz maravilla a París
No pudo el tenista murciano encontrar regularidad en su tenis y rozó la eliminación. Y ahí, en ese momento de agonía, se inventó un punto asombroso que metió al público francés en su bolsillo. Fue una explosión de la aritmétrica tenística, una carrera deseperada, al límite, y un revés cruzado que inventó un ángulo imposible ante el que nada pudo hacer un Fritz que se limitó a sonrerir por la maravilla sufrida. Ahí puso el español a los parisinos a animarle con pasión y desde este éxtasis despegó hacia la espléndida remontada que le llevó a las semifinales de este torneo por vez primera.