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MANUEL MENCHÓN LA VOZ QUEBRADA DE FEDERICO GARCÍA LORCA

sábado 7 de noviembre de 2026, 17:49h
A lo largo del mes de octubre he presenciado una decena de programas audiovisuales series y películas...

Federico García Lorca, el poeta vilmente asesinado durante la guerra incivil española, ha ocupado primer plano de actualidad en las últimas semanas. Luis María Anson, Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, publicó este artículo en El Cultural, revista de referencia de la vida intelectual española. Google lo reprodujo íntegramente y las redes sociales se hicieron amplio eco de su contenido. Para conocimiento de los lectores de El Imparcial, lo publicamos a continuación.

 

          A lo largo del mes de octubre he presenciado una decena de programas audiovisuales, series y películas sobre Federico García Lorca, en especial en torno al año en que resultó vilmente asesinado. Con diferencia, lo mejor de todo lo que he visto y oído es la película documento dirigida por Manuel Menchón. En ella, Álvaro Morte interpreta a un convincente Lorca y Federico Carril a Juan Ramírez de Lucas, último amante de Federico. Tengo motivos para afirmar de forma inequívoca esa relación porque Ramírez de Lucas fue crítico de arquitectura del ABC que yo dirigía y el mismo día en que se publicó la gran exclusiva de los Sonetos del amor oscuro se presentó en mi despacho. Era un hombre serio, responsable y muy educado. Me explicó la relación que mantuvo con Lorca y durante varias horas la desmenuzó sin alardes. Le pregunté si los Sonetos que acabábamos de publicar estaban dedicados a él, y me contestó: “En absoluto, los escribió para Rapún, que era un cerdo y que incluso se acostaba con mujeres mientras salía con Federico”.

          En la excelente película de Manuel Menchón, Pedro Casablanc hace del general Queipo de Llano; Alberto San Juan, de Vallejo-Nágera; María Galiana de Vicenta Lorca; Joaquín Notario, de Ramírez de Lucas (adulto); Víctor Clavijo, de Luis Rosales, y Verónica Ramírez, de Emilia Llanos. Javier Clavo, Ángel Hernández Zoido, José Tomé y Alexey Krivosheev centran eficazmente los aspectos técnicos de la película, mientras Iván Palomares se ocupa de la música, rescatando varias creaciones musicales del propio García Lorca.

          El formidable equipaje de documentación que sustenta La voz quebrada supone que Manuel Menchón ha dedicado incontables horas a escudriñar artículos, consultar cartas, conversar con las personas que mejor información tienen o han tenido sobre el inmenso poeta, asesinado atrozmente en la mejor edad de su vida literaria. Extraordinario esfuerzo el de Manuel Menchón.

          A lo largo de mi dilatada vida profesional, he mantenido extensas conversaciones sobre Lorca con personas con él relacionadas. Hablé con Juan Ramírez de Lucas, su último amante; con Melchor Fernández Almagro, el prestigioso crítico literario de ABC; con Pepín Bello, que le conocía a fondo; con Emilio García Gómez, al que Federico admiraba; con José Caballero, amigo leal de Lorca y autor de varias de sus escenografías; con Rafael Alberti, el poeta que le ayudó en sus primeros pasos; con Luis Rosales, al que reuní a cenar una noche con Octavio Paz, y a preguntas del filósofo mexicano el autor de La casa encendida nos aseguró que el gobernador Valdés se inventó la conversación en la que Queipo de Llano le ordenó matar a Federico (“Dale café”). Fracasé, sin embargo, con Salvador Dalí. Durante la última entrevista que le hice, publicada en ABC, traté de que me hablara de Lorca. No lo conseguí.

          Fue el poeta chileno Pablo Neruda quien me pidió que buscara los Sonetos del amor oscuro, treinta y dos, según él. Ayudado por Miguel García-Posada, trabajé durante años en este objetivo y por fin ABC pudo publicar la que ha sido sin duda la mejor exclusiva literaria de mi vida profesional: los Sonetos del amor oscuro, que, por su calidad poética, sitúan a Lorca tal vez en el primer lugar de la poesía española del siglo XX, junto a Vicente Aleixandre, Juan Ramón Jiménez, Manuel Machado y José Hierro.

          A pesar de tantos testimonios, entre ellos, y destacadamente, la extraordinaria película La voz quebrada de Manuel Menchón, no he conseguido despejar la confusión que mantengo sobre el último año en la vida de Federico García Lorca. No sé si el poeta estaría de acuerdo con todo lo que abrumadoramente se escribe ahora sobre él. Tal vez volvería a repetir: “Llena, pues, de palabras mi locura o déjame vivir en mi serena noche del alma para siempre oscura”. O quizás insistiera en afirmar que “unidos, enlazados, boca rota de amor y alma mordida, el tiempo nos encuentre destrozados”.