www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Los políticos, a garrotazos

Joaquín Vila
x
directorelimparciales/8/8/20
domingo 11 de enero de 2009, 20:47h
Eduardo Punset, el popular, inteligente, peculiar y simpático divulgador científico, acaba de publicar un libro, “Por qué somos como somos”, cuya conclusión más interesante e inquietante es que el “homo sapiens” se ha erigido en el más terco, el más cabezota del reino animal. Más que los chimpancés, que los elefantes, que las hormigas, que los peces, que las mariposas. Cualquier otro animal es capaz de comprobar que el camino emprendido no es el adecuado, puede aceptar su error, evita tropezar dos veces en la misma piedra.

Los científicos al observar, desde un gen, desde un cromosoma, desde una molécula, los mecanismos que afectan al sistema nervioso, han descubierto que las ideas preconcebidas del hombre son prácticamente inalterables. Da igual que sea en un enfrentamiento con el vecino que ha provocado la gotera o en una ruptura sentimental o en una disputa ideológica. La culpa de la gotera, de la ruptura sentimental o de la desavenencia política siempre será del otro.

Y nunca como ahora, este mismo sábado, hemos podido comprobar la razón que tiene Punset al calificar al “homo sapiens” como el más cabezota de todos los animales. Y entre todos, y eso no lo dice Punset, el más cabezota ha resultado ser el político.

Un temporal de nieve, relativamente normal en pleno invierno, ha pillado desprevenida a toda la clase política, lo que ha provocado uno de los mayores colapsos que ha sufrido nuestro país en los últimos años, especialmente en Madrid. Pero, según los responsables políticos, ninguno se sintió responsable del desaguisado. Ni el Ministerio de Fomento, ni la Agencia Estatal de Meteorología, ni el Ayuntamiento ni la Comunidad de Madrid. O mejor, cada uno de ellos acusó al otro, al adversario político, claro.

Y, así, mientras los políticos se arreaban garrotazos echando balones fuera, cientos de miles de conductores quedaban atrapados interminables horas en sus coches, miles de viajeros se desesperaban en las salas de espera del aeropuerto de Barajas, cerrado durante más de cinco horas, y prácticamente todos los millones de ciudadanos sufrieron de algún modo el caos que se extendió por Madrid.

La realidad, sin embargo, fue que los servicios meteorológicos avisaron de la gravedad del temporal cuando la nieve ya cubría las calles y carreteras de la ciudad, el Gobierno no tenía medios adecuados en el aeropuerto para despejar las pistas de nieve, ni suficientes máquinas en las carreteras para abrir la circulación al tráfico, y la Comunidad y el Ayuntamiento estuvieron atenazados buena parte de la mañana sin saber por dónde empezar.

La incompetencia e imprevisión de toda la clase política nacional, regional y local provocó tal embrollo en la ciudad, fue de tal gravedad, que ya deberían haber abandonado sus poltronas más de uno de los muchos responsables implicados. Y la primera, la locuaz y lenguaraz ministra Magdalena Álvarez.

Pero los portavoces o responsables de todas estas instituciones salieron a la palestra apuntando al vecino, al oponente político, al otro. Ninguno reconoció su fallo, su imprevisión, su torpeza. Pese a que todos, como se ve, cometieron errores como puños.

Está, pues, demostrado que el “homo sapiens” es el más terco del reino animal. Pero el político ha resultado ser el más cabezota y el menos “sapiens”.

Joaquín Vila

Director de EL IMPARCIAL

JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios